Una colección de historias, anécdotas, reflexiones y chorradas varias sin más objetivo que entretener

miércoles, 20 de febrero de 2013

El año de los cumples sorpresa

Antes de que terminara el verano pasado, a mi amigo P. se le ocurrió una idea fantástica. Nuestro grupo de amigos (algunos nos conocemos desde hace más de 20 años) nunca ha sido muy cumplidor en lo que a la celebración de los cumpleaños se refiere. En concreto, el cumpleañero nos invitaba a un botellón, a rondas en un bar, o a beber en su casa, y luego salíamos de farra. El resto ni regalos ni nada parecido. La idea de P. era no sólo acabar con la costumbre de que no hubiera regalos, sino que además la celebración tuviera algo de sorpresa, algo difícil de olvidar.

El primero de los cumpleaños de mis amigos es el de J. el 2 de enero, pero como cayó entre semana decidimos que lo mejor era preparar algo para el viernes 4 de enero. La sorpresa tenía muchos puntos en su orden del día y comenzó a fraguarse meses atrás. Mi amigo P. le dijo a J. que había un grupo de chicas dispuestas a todo y que iba a intentar arreglarlo para que quedaran con nosotros. El cebo se puso y el pez se lo tragó bien tragado, la idea de las "amigas guarras de P." se la creyó desde primeros de noviembre hasta que entró de la mano de otro de nuestros amigos (el gancho final) en el pub irlandés donde técnicamente habíamos quedado con ellas la noche del 4 de enero. Allí le esperábamos otros 9 sujetos con chapas conmemorativas con su cara y nombre...Pero ahí no terminaba la cosa. Habíamos pillado un disfraz para fingir que esa noche era su despedida de soltero, y no un disfraz cualquiera, sino uno de tuno...No conozco a nadie que hiciera lo que hizo Juan, que tardó segundos en ir a ponérselo. La noche fue legendaria.

El cumple del R. (es apellido) es el 18 de enero, que cayó en viernes pero que nosotros pospusimos (dentro de la sorpresa) para la mañana del 26. Para él teníamos la idea también con bastante antelación. Resulta que es un fanático absoluto de la Fórmula 1, tanto que cuando estuvimos en Milán en la despedida de soltero de M. (esa es otra historia mítica que algún día cuente por aquí) casi llora de emoción cuando entramos en la tienda de Ferrari, así que nos lo llevamos a los karts. El mismo gancho que usamos para J. coló aquí también, en este caso pidiéndole que le llevara a su casa porque el coche le había dejado tirado. Cuando salimos todos a su encuentro, la cara que tenía era de sorpresa absoluta, sólo por eso mereció la pena todo. Después reservamos la pista y nos fuimos de cañas. Aunque a mí los cochecitos no me molan, en esta ocasión me lo pasé bien (y no me mareé). Una mañana fantástica, sin duda.

El último de los cumpleaños a día de hoy ha sido del que tuvo la idea de este año tan especial, mi amigo P., cuyo cumple es el 9 de febrero. Como ya se esperaba que pudiéramos organizarle alguna, nos hizo un plan completo de cuándo sería la celebración (16 de febrero), dónde lo haríamos (en su casa), qué tomaríamos (dos botellas de ron Matusalem) y a dónde iríamos de farra (un garito de ligoteo cerca de Rubén Darío). El caso es que seguimos el plan al pie de la letra...Pero un día antes, jajajaja. Le preparamos una fiesta sorpresa con la ayuda de su novia, que nos hizo de gancho y le abrió la puerta a los que no estaban entreteniendo al muchacho (otro y yo) para montarlo todo. La noche, de nuevo, fue legendaria. Tanto que se me alargó hasta la una del mediodía del día siguiente...


(continuará)

No hay comentarios:

Publicar un comentario