Una colección de historias, anécdotas, reflexiones y chorradas varias sin más objetivo que entretener
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jueves, 7 de noviembre de 2024

Kroos, el verdadero Balón de Oro

El castillo de naipes que es el Real Madrid desde que Florentino Pérez actúa (de facto) como Director Deportivo del club, se desmoronó en verano con la retirada de Toni Kroos. Se ha visto desde el inicio de la temporada y ha quedado mundialmente evidente en los últimos dos partidos contra el Barça y el Milan. Si es en los grandes partidos y en los grandes escenarios donde se evalúa a los grandes equipos, estos dos partidos muestran lo roto que está el Madrid.

Frente al Barça, todo hay que decirlo, el partido tuvo dos partes bien diferenciadas, en la primera el Madrid fue ligeramente superior y tuvo ocasiones que podrían haber convertido el partido en algo diferente, pero ni Mbappé ni Vinicius hicieron lo que se les presupone. En la segunda parte, la defensa del Madrid hizo justo lo contrario que la del Barcelona, tiró el fuera de juego mal y Lewandowski aprovechó la primera ocasión que tuvo. Después, la hecatombe. Gol en el siguiente ataque del Barça, mal defendido tanto en el pase como en el remate, y a partir de ahí, el Madrid fue un coladero. Fueron cuatro, pero pudieron ser más, porque el portero suplente del Madrid sería titular en el 95% de los equipos del mundo.

Contra el Milan, más de lo mismo. La defensa adelantada de los italianos (es un decir, no había ni uno en el once) bastó para que el Madrid no supiera siquiera cómo atacar, y mucho menos defender. Con orden, y siendo un poco valiente, cualquier equipo pone en problemas a este Madrid. El Milan se mostró serio y se llevó el partido de forma justa, porque el Madrid atrás, si no es por Lunin de nuevo, se habría llevado otra goleada de escándalo.

¿Qué ha cambiado en el Madrid de la temporada pasada a la actual? Fuera de la salida de Nacho (que probablemente habría hecho mejor papel que el que está haciendo el pobre Lucas Vázquez), la respuesta está muy clara: Toni Kroos. El alemán era el sostén de un equipo que tiende a partirse y que carece de organización en el centro del campo.

Ver a Tchouameni deambular por el campo, recordando lo que hacía Kroos en esa posición, hace que el aficionado del Madrid pierda la paciencia fácilmente. O no tan fácil, porque la temporada del francés es peor que mediocre. Ni crea ni destruye, falla pases fáciles y no arriesga con pases complicados, está mal colocado, lee mal las jugadas, Tchouameni es el paradigma de lo que le pasa al Madrid. Está fuera de posición. En este equipo sólo puede jugar de defensa central para que todas sus carencias no se noten. Valverde y Camavinga no desentonan tanto como Tchouameni, pero ninguno de los dos es un creador de juego o un organizador, son mediocampistas de acompañamiento, tipo box-to-box, que necesitan de un cerebro para que sus cualidades se vean multiplicadas y no disminuidas, como les pasa ahora. Y Modric tiene casi 40 años, por el amor de Dios, que esté jugando ya es milagroso, no se le puede exigir nada. Quizás Guler pudiera asumir ese rol, pero no sería de inmediato, y Ceballos está inédito desde hace demasiado tiempo como para poder juzgarlo. Lo que está claro es que no hay nadie que pueda siquiera acercarse a ese rol que tenía Toni Kroos.

Y es que Kroos, visto lo visto, era el verdadero Balón de Oro del Madrid. No Vinicius, cuyo concurso (cuando es bueno) se ve opacado por el desastre del equipo, ni Bellingham, que con el cambio de esquema (responsabilidad de Ancelotti) parece una copia de Aliexpress del jugador de la temporada pasada. Kroos daba sentido al sinsentido que es la plantilla del Madrid, con él, el equipo no se partía cuando iba perdiendo, y se jugaba al ritmo que le venía mejor a los blancos. Con él, las carencias defensivas no se apreciaban, y aparecían de forma decisiva los jugadores de ataque. Con él, en fin, el Madrid fue campeón de Supercopa de España, de Liga y de Champions, demostrando que ningún equipo era capaz de competir a su altura.

Ojo, con Kroos este año, tampoco sería la panacea, porque hay un par de cosas que han cambiado y que tampoco ayudan. En primer lugar, el cambio de sistema. Es difícilmente entendible que el 1-4-3-1-2 que funcionó estupendamente la temporada pasada, con Bellingham entre el medio y la delantera, se haya cambiado por la llegada de Mbappé. El francés debería simplemente sustituir a Rodrygo en la punta, y ya estaría. Es cierto que la manija de Kroos no está, pero la presencia de Bellingham en el centro permitiría a los dos puntas moverse por todo el frente de ataque y permitir las llegadas peligrosas del inglés, además de involucrarle más en el juego. Con Camavinga y Valverde fijos, debería cubrirse el otro puesto en medio, que ahora mismo sólo puede ser cosa de Modric, Guler y Ceballos, ante la falta de fichajes. Lo que parece claro es que el sistema actual no funciona. El equipo no parece trabajado ni defensiva ni ofensivamente, con cantadas atrás y fallos inexplicables delante (el día del Barça, con los futbolistas de ataque del Madrid, no meter un gol ante una defensa tan adelantada es un pecado), y eso es responsabilidad neta del entrenador.

La segunda cosa que influye son las bajas, Carvajal se ha demostrado insustituible al ver el desempeño de Lucas Vázquez. El gallego sólo sirve si el Madrid ataca, porque cuando le toca actuar de lateral derecho defensivo, lo pasa demasiado mal. Si a eso le unes que el equipo no está trabajado defensivamente en el medio, y que nadie le echa un cable con las coberturas, cada vez que un extremo izquierdo contrario pilla el balón, el madridismo tiembla. Nacho, como dije antes, cubriría esa posición sobradamente, una pena. El portero, aunque bien suplido por Lunin, también se nota. Courtois es garantía de que partidos que se deberían perder, no sólo no se pierden, si no que se ganan porque para lo que otros no. Y, por último, los centrales. No hay alternativa a Militao y Rudiger, porque Vallejo ni está ni se le espera (y es mufa, para qué engañarnos) y sólo Tchouameni puede cubrir ese lugar. Se podría argumentar que también falta un delantero tipo Joselu, que el año pasado se demostró efectivo, pero eso ya serían detalles. En resumen, la dirección deportiva es un desastre. La plantilla tiene jugadores ofensivos de sobra, pero carece de centrales, mediocampistas organizadores y laterales de primer nivel, lo que deja al equipo terriblemente descompensado.

Mucho han de cambiar las cosas para que este Madrid pueda optar a los títulos en mayo.



lunes, 30 de mayo de 2022

El Madrid "ganafinales" se corona en su Champions más emocionante

Hay un mantra que se repite constantemente en las finales deportivas. Las finales no se juegan, se ganan. Si hay un equipo en el mundo al que esa máxima se le ajusta como un guante, ese es, sin duda, el Real Madrid. Desde el lejano mayo de 1981, el Real Madrid ha jugado 8 finales de Copa de Europa y las ha ganado todas, en partidos fáciles y difíciles, contra rivales de todo pelaje (Juventus, Valencia, Bayer Leverkusen, Atlético de Madrid y Liverpool), y haciendo suyo el mantra recién comentado. El Madrid no juega finales, las gana.

Para llegar a esta final, el Madrid se repuso a dificultades desde el inicio de la competición. Perdió en casa contra el Sheriff (hasta escribirlo da vergüenza), ganó al Inter los dos partidos con cierto sufrimiento (el Inter es, probablemente, uno de los mejores rivales para el Madrid en competición europea) y se plantó como primero de grupo antes del sorteo para las eliminatorias. Y ahí comenzó el esperpento, la literatura de la historia de esta Copa de Europa.

En el sorteo de octavos de final, el cruce del Madrid salió el primero, señalando un otrora clásico europeo Benfica-Real Madrid. Pero la UEFA, en otra más de sus cataratas de despropósitos bañados en corrupción, se las arregló para hacer mal un sorteo condicionado que podrían organizar primates. De este modo, en vez de continuar el sorteo a partir del cruce del Madrid, que habría sido lo normal y justo, decidieron hacer borrón y cuenta nueva haciendo el sorteo de nuevo. PSG-Real Madrid. El equipo más caro, derrochón y estratosférico contra la tradición europea. Nadie daba un duro por el Madrid tras el sorteo, casi nadie lo daba en los días antes del cruce, sólo los más optimistas creían en el pase a cuartos tras el baño en el Parque de los Príncipes de la ida, y en la vuelta, al descanso con el 0-1 de Mbappé, creo que las expectativas estaban bajo cero. Pero apareció la mística a lomos de Karim Benzema. El francés, segundo máximo goleador de la historia del club (a un gol de superar nada más y nada menos que a Raúl, con el que comparte puesto) presionó a Donnarumma y terminó empatando a pase de Vinicius. Lo que vino después fue la catarsis. Contraataque de caballería conducido por Modric y otro gol de Benzema. Saque de centro del PSG, pérdida y ataque en tromba del Madrid que culmina de nuevo Benzema. 3-1 y que pase el siguiente.

El siguiente era el vigente campeón de Europa, el Chelsea de Tuchel que apeó al Madrid en semifinales de la temporada pasada pasándonos por encima como aviones. El partido de ida en Stamford Bridge puede ser el más completo de toda la campaña europea del Madrid. Dominio de principio a fin y un 1-3 para tener una vuelta tranquila en el Bernabéu que dejara al equipo en semifinales. Pero no. Enfrente, el Chelsea sacó lo mejor de sí y levantó la eliminatoria por completo, poniéndose con 0-3 (que pudo ser un 0-4 en un gol bien anulado a Marcos Alonso) a falta de 20 minutos. El Madrid estaba anodino, romo en ataque e incapaz de sostener al Chelsea, más fuera que dentro de la competición. Pero apareció Modric, con su característico golpeo con el exterior del pie, que le puso un balón a Rodrygo que éste sólo tuvo que empujar. Prórroga. Y ahí, unido al mal partido, se le empezaron a juntar todos los males al Madrid, que terminó el partido con Carvajal de central por las lesiones en la zaga. Sin embargo, en una jugada del enérgico Camavinga, Vinicius termina encontrando a Benzema que, aprovechando el resbalón de Rüdiger, marca con un certero cabezazo. 2-3 y a por las semifinales.

Y en semifinales el que espera es el Manchester City de Guardiola, a la postre campeón de la Premier League, probablemente uno de los 3 mejores equipos del mundo, de esos que no pierden ni 5 partidos en toda la temporada. En la ida, en el minuto 11, los citizens mandaban 2-0, en lo que parecía un descalabro de leyenda. Benzema cazó en un meritorio remate el 2-1 con el que se llegó al descanso, pero el City volvió a ponerse dos arriba al poco de empezar la segunda parte. Dos minutos después, Vinicius hizo la jugada del partido para el 3-2, y Bernardo Silva puso el 4-2 con un golazo por la escuadra. En esos azares del destino que luego se contemplan con una sonrisa, Laporte hizo un penalti tonto por mano a pocos minutos del final, y Benzema lo mando a guardar con un golpeo a lo Panenka. Derrota por 4-3 pero con el colmillo afilado tras las dos eliminatorias anteriores. El madridista tenía la sensación de que la remontada era posible aunque sólo fuera por datos empíricos. Y la vuelta pareció un calco del partido del PSG en el Bernabéu, con el City mandando, con 0-1 a falta de pocos minutos, con Mendy sacando un balón bajo palos y Courtois (con Benzema el mejor jugador de la Copa de Europa este año) desviando por centímetros un tiro de Grealish. Y otra vez apareció el talismán Rodrygo. Primero cazando en el primer palo un gran pase de Benzema, y después poniendo el 2-1 en un cabezazo a pase de Carvajal que peinó Asensio. En la prórroga, Benzema (cómo no) se inventó un penalti en una jugada de Camavinga (otro talismán), lo mandó a la red y no pasó nada más. A la final con épica, una vez más.

Ay, la final. Curiosamente, con esta ocasión se convierte en la final más repetida de la historia de la Copa de Europa. Liverpool-Real Madrid, y sólo se ha dado en tres ocasiones, con reparto igualado hasta el sábado pasado. El Madrid no pierde una final desde la del 81 contra el Liverpool, y el conjunto red no perdía desde la de 2018 frente al Madrid. Atendiendo a la razón, el equipo inglés era el favorito, tras una temporada casi redonda (ha ganado las dos copas inglesas y ha luchado hasta el último minuto la Premier al City) y un juego consistente (otro que no ha perdido ni 5 partidos en toda la temporada). Pero enfrente estaba el equipo que ha desafiado a la lógica durante todo el año, el Madrid de las remontadas y vivir en el filo de la navaja. Y así fue, en parte, la final. El Liverpool salió bien, con la defensa adelantada y presión alta en la salida de balón del Madrid, buscando pérdidas en tres cuartos de cancha que facilitaran la llegada a gol. Los ataques peligrosos se sucedían desde los primeros minutos, y en el 20 una milagrosa parada de Courtois a tiro de Mané lo ejemplificaba todo. Atrás, con Konaté cubriendo las subidas constantes de Alexander-Arnold (excelente lateral), Vinicius pasaba desapercibido y Benzema inexistente. El dominio del Liverpool era claro y el Madrid no inquietaba nada. Hasta que pasado el minuto 40, Alaba pone un balón preciso al desmarque de Benzema que lo deja solo delante de Alisson. La maniobra no le sale bien al francés, pero se monta un batiburrillo en el área que le deja el balón franco para mandarlo a la red. Gol. Bueno, gol para todo el mundo menos para unos zoquetes en la sala de videoarbitraje que no saben siquiera las reglas que han de interpretar. No afectó al resultado, pero el error es tan grave como para que esa gente no arbitre nunca más. Con 0-0 se llegó al descanso.

Y curiosamente, a partir de ahí el partido cambió, el Madrid salió más animado y con más ritmo, al Liverpool se le olvidó presionar y el mando del encuentro cambió de rumbo. El Madrid comenzó a llegar, y en un avance por la derecha de Valverde (excelente partido el suyo), el uruguayo lanza un centro-chut buscando el gol o el pase de gol, y la bola le llega franca a Vinicius para que éste, que le había cogido la espalda a Alexander-Arnold de forma magnífica, sólo tenga que empujarla. 0-1 y a remar. A partir de ahí, el Madrid esperó a matar a la contra y el Liverpool buscó el gol con impaciencia, pero con al menos tres claras ocasiones, todas de Salah. Pero ahí apareció el mejor jugador del partido con diferencia, Thibaut Courtois. El guardameta belga paró un tiro al segundo palo que se colaba con rosca de fuera a dentro, atajó bajo la línea pegado al palo un tiro a bocajarro de Salah, y terminó su faena en una parada de brazo duro tras un desmarque del egipcio que controló excelentemente un balón largo y golpeó con la derecha hacia un gol que jamás se produjo. Fuera de eso, el Madrid controló el partido sin problema desde el gol (minuto 60) y la victoria pareció como otro día más en la oficina. Eso tiene el Madrid, que convierte las finales de Copa de Europa en partidos cualquiera. Es curioso que, después de toda la trayectoria europea en el alambre, en la final no se sufriera tanto. Supongo que es eso a lo que se refiere el mantra. El Madrid no juega finales, las gana.



lunes, 21 de marzo de 2022

Tiro en el pie de Ancelotti

Anoche, en un partido con más trascendencia emotiva que clasificatoria, el FC Barcelona arrolló a un Madrid sin ideas, marcado por la ausencia de Benzema y Mendy, y, sobre todo, por el planteamiento de su entrenador antes y durante el partido. Metió el Barça cuatro goles que pudieron ser varios más si sus delanteros hubieran estado más finos y Courtois menos dispuesto. El Madrid salió con la relajación propia de quien tiene diez puntos de ventaja con el segundo y lo pagó con creces. Se notó el hambre de unos y la pachorra de los otros, la idea clara de partido de los azulgranas frente a la improvisación cutre de los blancos, aunque ayer unos fueran de amarillo y los otros de negro (otro ridículo más del fútbol moderno).

En una noche marcada por los múltiples aciertos de unos y los múltiples fallos de otros, emergen varios protagonistas en lo bueno y en lo malo. Por una parte, Xavi, que demostró que su Barça es un equipo trabajado en una idea y que minimiza sus debilidades para volcarse en el ataque, realizando una efectiva presión alta a la salida del balón del contrario, con la defensa en el medio del campo y con las líneas muy juntas. Una idea que necesitaba de finos estilistas para llevarla a cabo, como son Ferrán Torres (muy activo pero algo fallón pese al gol) y Aubameyang. Capítulo aparte lo del gabonés, que desde que llegó al Barça ha demostrado que es un goleador de clase mundial. Puedes jugar bien, pero si no tienes un killer como éste de poco sirve, y ayer volvió a dejar constancia del tremendo delantero centro que es, metiendo dos goles y regalando otro.


Enfrente, Ancelotti no dio una a derechas. Se sabía que Benzema y Mendy eran baja, y la idea que tuvo el italiano para suplirlos fue poner a Valverde y Nacho por ellos. La entrada del primero implicó un cambio de sistema con Modric de falso nueve para tratar de dominar el centro del campo y presionar arriba. Craso error. Si un equipo quiere presionar la salida del balón rival ha de hacerlo como un bloque y no únicamente con la línea ofensiva. Cada vez que el Madrid presionaba a los defensas blaugranas, el Barça tenía una ocasión de gol, básicamente porque la distancia entre líneas era tremenda. Había más distancia entre la delantera del Madrid y la media que entre la delantera y la defensa del Barça. Así de abismal era la diferencia entre un equipo y otro. Ese error de planteamiento hacía que, una vez se superaba esa tibia presión, los mediocampistas del Barça campaban a sus anchas para alimentar a sus extremos, que se encontraban con continuos uno contra uno frente a los laterales del Madrid. Y no fue precisamente el día de Carvajal y Nacho. El primero estuvo horrible en la marca de Ferrán, permitiendo que recibiera y centrara continuamente, y regalaba el balón cada vez que pasaba por sus pies. Fue cambiado al descanso. Y Nacho fue protagonista del primer gol del Barcelona, quedando retratado por Dembelé, que le sacó un metro para poner el balón en la cabeza de Aubameyang, y del cuarto, donde permitió que Ferrán recibiera un balón largo, lo controlara con tranquilidad, y habilitara a Aubameyang que definió con una vaselina sobre Courtois. Tampoco se quedan atrás Militao y Alaba, ya que el primero perdió la marca de Araújo en el segundo gol del Barça, y el segundo regaló el balón que permitió el gol de Ferrán, el tercero del partido.


Eso sí, habría que subrayar que, si al descanso el Madrid estaba un poco grogui con los dos goles del Barça, la absurda decisión de Ancelotti de quitar un defensa para pasar a tener tres atrás terminó de dejarlo KO. El técnico italiano demostró que la improvisación no es algo que le salga especialmente bien, tanto en la idea previa para sustituir a Benzema como en las decisiones durante el partido. La presencia del genial delantero francés parece ordenar al equipo, y su ausencia todo lo contrario. El Madrid se presentó con cuatro centrocampistas y perdió la batalla del centro del campo frente a los tres del Barça, principalmente porque Ancelotti no ha trabajado la presión y el equipo se rompió. En un ataque de espontaneidad mal entendida, quitó a Carvajal y pasó a defender con tres centrales. Claramente esto estaba menos trabajado incluso que la presión alta al rival, porque a partir de ahí el Barça era un ciclón frente al Madrid, al que robaba el balón y lanzaba a sus delanteros con pases sencillos. En menos de 15 minutos metieron dos goles y pudieron meter al menos otros dos, pero con el 0-4 bajaron el pistón y se dedicaron a contemporizar.

Las conclusiones del partido son evidentes, el Barça está en la senda adecuada, con una idea clara de juego (presión alta para robar y aprovechar la velocidad de los delanteros y minimizar la debilidad defensiva), y las piezas necesarias para ello. Los fichajes de invierno le han dado otro aire a un equipo que era poco menos que mediocre en ataque hasta ese momento, y ahora es un martillo pilón. Xavi ha trabajado al equipo en esa idea y se nota. No les va a dar para luchar por el título de Liga, pero probablemente terminen segundos (asegurando su presencia en la Supercopa de España) y ganen la Europa League (yendo también a la Supercopa de Europa), lo que terminaría siendo un éxito viendo cómo empezó la temporada.

El Madrid, por el contrario, demostró que necesita una planificación deportiva más allá de si ficha a Mbappé o Haaland. Su entrenador no parecía haber preparado el partido (si defiendes atrás toda la temporada, si no haces presión alta, ¿por qué hacer lo de ayer?), y su gestión de la plantilla durante estos meses quedó demostrada ayer. No jugaron Bale o Hazard, los dos fichajes más caros de la historia del club, lo hizo Mariano (que no había completado ni medio partido hasta ayer), la ausencia del lateral izquierdo titular implicó poner a un central ahí (Nacho suele cumplir, pero contra el Barça quizás se le noten más las costuras, como ocurrió ayer) porque Marcelo es más exjugador que otra cosa, y si Carvajal no está bien (que no lo está) no tiene sustituto tampoco (Lucas Vázquez es un parche, no una solución). La mediocridad de la Liga española ha permitido al Madrid tener 9 puntos de ventaja a falta de 9 partidos, pero necesita una revolución clara en forma de fichajes. Un lateral izquierdo, un lateral derecho, un central, un mediocampista creador (al menos), y los ya comentados delanteros. Y no menos importantes serán las bajas: Marcelo, Bale, Isco, Hazard (si se puede), Jovic, Mariano, Ceballos, Vallejo... No va a tener el Madrid una temporada tan plácida como la actual con una plantilla tan descompensada como la de este año, y ganar la Liga no taparía todos esos huecos. De la Champions ni hablamos, un equipo como el de ayer no puede ganar un campeonato tan exigente como la Copa de Europa. Visto lo visto, cerrar la Liga ya sería un éxito.

jueves, 10 de marzo de 2022

Esto, amigos, es el Real Madrid

Como si de una pelea de Pressing Catch se tratara, en la que el Último Guerrero estuviera luchando contra el Enterrador y este último le estuviera dando la paliza del siglo, anoche al Madrid le dio el baile de San Vito y, como el Último Guerrero, se levantó de la lona y, a base de golpes, eliminó al PSG. De nada sirvió la exhibición de Mbappé, que metió un gol y le anularon (bien) otros dos, uno de ellos tras sentar a Courtois, porque al Madrid quizás le falte algún jugador como el francés, pero le sobra épica para afrontar eliminatorias como ésta.

Al contrario de lo ocurrido hace tres semanas, el Madrid salió a morder desde el inicio y encontró en la presión alta algún resquicio en la fortaleza del PSG, pero tras pocos minutos el conjunto parisino cogió las riendas del partido y todo volvió a parecerse a la ida, con los franceses dominando y Mbappé desbocado. El deseado (con razón) delantero del PSG volvió a evocar al mejor Ronaldo (el brasileño) cuando cada arrancada suya daba sensación de gol por estampida. Su velocidad es extraordinaria, pero no es sólo rápido, define bien (quizás no tanto como aquel Ronaldo del Barça) y regatea como el mejor. En la ida provocó un penalti, metió un gol y dominó a todo aquel que se le puso por delante. Anoche metió un gol en un contraataque definiendo bien, había metido otro similar anulado por fuera de juego y, ya con 0-1, dejó sentado a Courtois con un regate para que le anularan el segundo de nuevo por fuera de juego. La sensación tras la primera parte era exactamente la misma que tras terminar el partido en París: lo mejor era el resultado. El Madrid apenas inquietó a Donnarumma, pese a que se acercó más que en la ida.

Tras el descanso, el partido se mantuvo de forma similar a lo visto en la primera parte, hasta que en torno al minuto 60 se produjeron dos hechos clave en el devenir del encuentro. En primer lugar los cambios de Ancelotti, que quitó a Asensio (con mucha diferencia el peor jugador del Madrid ayer, incapaz siquiera de hacer un control decente y sobrepasado por el partido) y a un agotado Kroos (al que se le notó la falta de ritmo y jugar en el puesto de Casemiro), por Rodrygo (un puñal en la banda hasta el final del partido) y Camavinga (un pulmón en el centro del campo, que permitió elevar la presión 15 metros más adelante). Y, sobre todo, la cantada de Donnarumma. Habrá quien argumente que pueda ser falta el forcejeo con Benzema (si eso es necesario para tirar a un tipo de dos metros y 100 Kg al suelo, que venga Dios y lo vea), pero está claro en cualquier caso que el portero italiano la pifió. Primero se deja presionar por Benzema y luego, en vez de mandar el balón a la Estación de Chamartín, busca que le piten una falta que el árbitro no consideró. El caso es que el balón le llegó a Vinicius, éste asistió a Benzema y el francés empató un partido que se acababa de volver loco.

En ese momento el Madrid seguía eliminado y necesitaba un gol para empatar la eliminatoria y otro para pasar a la siguiente ronda. El PSG sólo tenía que hacer lo que ya había hecho en los 150 minutos anteriores, es decir, dominar el balón y buscar a Mbappé con Neymar y Messi como lanzadores. Pero fue entonces cuando le cayó el peso de la Historia. Primero avisó Benzema de cabeza, con un balón que se fue lamiendo el palo izquierdo de Donnarumma, y luego, tras una excepcional jugada de Modric en la que condujo el balón desde el área del Madrid casi hasta la del PSG y terminó asistiendo debajo de las piernas de un defensor, Benzema hizo el empate. El estadio, ya en ebullición tras el empate (algo que sólo pasa en el Bernabéu, que huele la sangre como nadie en el mundo del fútbol), estalló con el 2-1, y eso que lo mejor estaba por venir.

El PSG, noqueado tras el segundo de Benzema, saca de centro y pierde inmediatamente el balón, que le llega profundo a Vinicius en el extremo izquierdo, Marquinhos le gana la posición y desvía hacia el centro del área tratando de despejar... Donde aparece Benzema que, al primer toque, manda el balón lejos del alcance de Donnarumma. 3-1 y se desata el delirio. Quedaban, incluyendo el descuento, poco menos de 20 minutos y se pasaron volando, con el Madrid más cerca del cuarto que el PSG de empatar la eliminatoria. De repente el superequipo que es el PSG parecía en derribo, con Messi incapaz de quitarse rivales de encima, Neymar falto de ritmo, Di María lesionado nada más salir... Ni siquiera Mbappé, al que pararon como se pudo (con falta, obviamente) cuando lo intentó en la segunda parte, pudo cambiar algo que parece escrito en el destino. Y es que esto, amigos, es el Real Madrid. El Madrid de Di Stéfano, Puskas y Gento, el Madrid de Amancio, Pirri y Velázquez, el Madrid de Camacho, Santillana, Juanito y la Quinta del Buitre, el Madrid de Casillas, Raúl y los galácticos, el Madrid de Cristiano Ronaldo y Sergio Ramos, el Madrid de Modric y Benzema. El mejor equipo del mundo, el mejor club de la Historia. El Real Madrid.



miércoles, 16 de febrero de 2022

Mbappé domina al Madrid

El partido de ida de octavos de final de la Champions League del Real Madrid contra el PSG recordó sobremanera a las semifinales de la temporada pasada, en las que el Chelsea demostró estar muy por encima de un Madrid menor y en las que el resultado global de la eliminatoria se quedó corto. Bastante de eso es lo que se vio ayer, con un PSG lleno de estrellas que fue dominador durante todo el encuentro, y enfrente un equipo achicando agua desde el minuto 1 con sus centrales y su portero como estrellas absolutas.


A estas alturas de la temporada, el Madrid es líder de la Liga habiendo ganado dieciséis partidos, empatado seis y perdido dos, unos números para luchar por el campeonato, pero no para echar cohetes. Fue eliminado de la Copa del Rey en cuartos de final en un mal partido contra el Athletic de Bilbao (tras haber sufrido ya con el Elche) en el que el planteamiento de Carlo Ancelotti fue reservón en el mejor de los casos. Ayer fue más de lo mismo. El Madrid se aculó atrás, con un bloque defensivo tan bajo que Alaba y Militao parecían los brazos de Courtois. La única vía ofensiva era cazar un contraataque con algún balón largo a Vinicius o alguna buena conducción de Benzema o Asensio. Al primero lo secó Achraf, el segundo no pudo apenas tocar balón y el tercero hizo honor al mote que le ronda desde hace tiempo (Ausencio). 

En el medio del campo, la santísima trinidad del Madrid de los últimos años se dedicó poco a distribuir juego (los blancos apenas tuvieron el balón) y mucho a defender, es decir, no vimos brillar a Kroos y Modric y Casemiro fue el mejor de los tres. En defensa, lo dicho, Militao, Alaba y Courtois estuvieron imperiales, Mendy decente y Carvajal nefasto (no sólo no pudo parar a Mbappé, sino que cometió el penalti que paró Courtois). Los cambios llegaron tarde y, en algún caso, mal. Rodrygo y Valverde se mostraron algo más activos, Hazard y Bale inexistentes, y Lucas Vázquez la pifió en el gol postrero que metió Mbappé antes del pitido final. 

Visto lo visto, Ancelotti planteó el partido mal, no tanto por su idea de esperar atrás y salir a la contra, sino porque el once titular no era el adecuado para eso. Su 1-4-3-3 con dos extremos y un punta es adecuado para dominar el partido, tener a los extremos muy arriba, que la defensa suba y los dos laterales formen parte del medio del campo. Si lo que quería era defender el cero en la portería y sufrir lo menos posible debería haber renunciado a un extremo (Asensio, obviamente) por un mediocampista como Fede Valverde. De hecho, ese 1-4-4-2 habría permitido que Modric tuviera libertad, con lo que eso supone, mientras Valverde ayudaba en tareas defensivas. Carletto mezcló un once titular con un planteamiento que no encajaba, por eso el Madrid naufragó en el medio del campo y apenas se acercó al área del PSG. Gracias al resultado (corto, visto lo visto) el italiano tendrá la reválida en tres semanas, esperemos que ahí dé el do de pecho.

Mención aparte lo de este chico, Mbappé. Es lo más parecido que he visto al Ronaldo del Barça, aquel que arrancaba con el balón en el medio del campo y daba sensación de peligro. Lo de Messi o Cristiano ha sido excepcional, sin duda, pero en aquel fútbol de entonces lo de Ronaldo fue algo sencillamente impresionante. Pues esa es la sensación que provoca el jugador francés, la de miedo en el defensa porque llega una estampida. Espero que los rumores sean ciertos y Florentino lo tenga fichado, porque verlo enfrente es garantía de sufrimiento. Por cierto, aún temiendo que el partido de vuelta sea diferente, este Messi no es ni la sombra de su leyenda, le quedan detalles, obviamente, pero ni está ni se le espera, y más viendo en su propio equipo lo que hace Mbappé. El penalti fallado es la representación de lo que es Messi ahora, un quiero y no puedo. Ley de vida.

lunes, 24 de mayo de 2021

Descenso del Estu, Liga para el Atleti y la lista de Luis Enrique que vuelve a 1998

Este fin de semana ha sido de los peores que he vivido como aficionado. Derrota del Estu el viernes y descenso confirmado el domingo, y victoria inútil del Madrid ya que el Atleti también venció y se proclamó campeón. Y para rematar la lista para la Eurocopa de Luis Enrique. Vamos por partes.

Lo del Estu se veía venir, dicen todos, pero no desde cuándo. Desde hace años la planificación es mala en el mejor de los casos, como ya escribí por aquí antes de que echaran (justamente) a Zamora, pero lo de este año se ha unido a un tremendo infortunio. El covid nos ha hecho jugar demasiados partidos seguidos por acumulación de aplazados, y bastantes con bajas por la dichosa enfermedad. De hecho, Gentile (uno de nuestros puntales) dio por terminada la temporada por las secuelas del bicho, y hemos jugado el último partido sin dos jugadores por ser positivo. Si a eso unes las lesiones de larga duración (Edwin Jackson casi toda la temporada, Giedraitis la mitad, Roberson los últimos tres meses, Vicedo el último mes) y la espantada del poco o nada profesional José Juan Barea (mucho lirili y poco lerele el del puertorriqueño), tenemos un cuadro que se parece a lo que Picasso pintó en el Guernica: una catástrofe. Los únicos brotes verdes se han visto en la aparición de Nacho Arroyo y Rubén Domínguez en el partido en el que nos jugábamos todo. Ojalá desde LEB sepamos construir un equipo que deportivamente nos haga crecer hasta el ascenso y nos permita competir en ACB con regularidad, aunque si siguen los responsables de esta hecatombe lo tenemos complicado.


La victoria del Atleti en la Liga es el claro ejemplo de que se acabaron las Ligas de 100 puntos, porque se acabaron las plantillas estratosféricas de Madrid y Barcelona y ahora tendrán que luchar en la misma competición que el Atlético. Lo de este año del equipo del Cholo lo reivindica a él como un gran entrenador (por si alguien dudaba), porque ha hecho un cambio radical en el esquema y en la manera de afrontar los partidos, quizás porque tener a Suárez le ha empujado a ello. Su dibujo táctico de tres centrales, dos carrileros ofensivos, el medio con Koke de general en plaza y Suárez en punta le ha servido al Atleti para ser el equipo más fiable en la mayor parte del campeonato, dominando los encuentros, marcando sin mucha dificultad y atrás tan fiables como siempre, y con eso han podido sumar la undécima Liga del palmarés rojiblanco. Desde aquí mi enhorabuena.


El Madrid acabó la temporada mejor que la empezó, tanto en juego como en sensaciones competitivas, pero no le bastó esa capacidad de supervivencia para sumar título alguno al terminar la campaña. Lo de la Copa del Rey fue un accidente y se puede tomar como tal, pero añadir la Supercopa de España no ayuda a poder dar la temporada blanca como buena pese a la carencia de títulos. Es cierto que se ha competido hasta el final en la Liga y se ha llegado a semifinales de Copa de Europa (superados justamente por un Chelsea físicamente superior), pero es que en ambas competiciones el equipo no daba para más, y en las dos primeras se perdió con el Alcoyano y con el Athletic de Bilbao. Sólo hay dos atenuantes: el número absurdamente exagerado de lesiones durante la temporada (Ramos ha jugado 21 partidos y Carvajal 15, para hacernos una idea) y que, quitando a Benzema, el Madrid no tiene pegada alguna arriba. Se tiene un buen bloque defensivo, algo que ha quedado demostrado con las numerosas bajas en defensa que han permitido ver no sólo a los cuatro reservas de atrás (Militao y Nacho colosales), sino incluso a los laterales del filial, y los resultados han sido buenos. Se tiene un medio del campo francamente bueno, con Casemiro y Kroos con años por delante, Modric en unos dulces últimos años y Valverde a punto de explotar, pero Odegaard huyó en vez de competir y Ceballos lo mismo, Isco es un exjugador al que deberían agradecerle los servicios, como a Marcelo. Arriba lo comentado de Benzema, el único superclase que tiene el Madrid actualmente, porque Hazard ni está ni se le espera (seguro que en la Eurocopa lo rompe), los dos brasileños están muy verdes (Vinicius no sabe ni pasar ni rematar y Rodrygo es demasiado irregular), Asensio sigue necesitando una infusión de sangre de Lucas Vázquez y Mariano... Es Mariano. De Jovic ni hablo, que lo regalen rápido.

En resumen, la temporada del Madrid ha sido como de 6,5 a 7, pero la de su entrenador es de 8 a 8,5 porque ha sacado petróleo de circunstancias muy poco favorables. Ojalá siga Zidane, pero sólo en las condiciones que él quiera. Claramente hay gente que debe salir del equipo (Marcelo, Isco, Mariano, Jovic) y alguno que quizás (Odriozola), hay dudosos (Vinicius, Rodrygo, Asensio), hay gente que merece renovar (Nacho y Lucas Vázquez) y otra que debe hacerlo a la baja (Ramos). De los cedidos que vuelven sólo me quedaría con Ceballos y Odegaard (Bale no sé si vuelve, lo temo), y si se puede vender al primero, mejor. Habrá que ver (al tercer año) cómo está Hazard, pero es absolutamente necesario fichar a un delantero goleador que acompañe a Benzema, y luego fichar a algún defensa, medio o jugador de banda que supla las bajas que se producirán. Lo de Alaba que se rumoreaba me parecería bien, pero si el Madrid quiere volver a competir en lo más alto necesitamos un Haaland, un Mbappé, un Harry Kane. Si no viene nada de eso, se luchará como mucho por la Copa del Rey.

Y como colofón la lista de Luis Enrique. Me acuerdo de las risas que hubo con la lista de la compra que se le coló a Sanchis en Internet. Aquella lista parecía mejor confeccionada que la de Lucho. Uno puede tener más o menos querencia por unos u otros jugadores, pero lo que clama al cielo de esta lista son las ausencias y las cosas raras en general. Por partes:

  • Que no vaya el mejor central (si me apuras el mejor defensa con Azpilicueta) de España esta temporada es absurdo, ¿cómo no va Nacho? En forma, polivalente, con experiencia al máximo nivel. Su ausencia es la más absurda de todas, y más si llevas a Eric García (suplentísimo con Guardiola), Diego Llorente (no creo que el central suplente del Leeds sea mejor que el del Madrid) o Laporte que es español desde hace 15 minutos.
  • Aunque a la zaga no le va la ausencia del mejor lateral derecho si no está Carvajal, que es Jesús Navas. Y si a eso unes el despropósito que es llevar a Marcos Llorente (jugador del medio del campo toda su carrera y más este año en el que se ha consagrado) de lateral derecho... Apaga y vámonos.
  • ¿Y qué decir de Aspas? Más de una decena de goles y asistencias en el Celta de Vigo, y prefiere llevar al suplente del PSG. Sarabia es un gran jugador... Pero Aspas es mejor y más útil, además de que tiene más gol.
  • No llevar a Ramos puede parecer hasta razonable teniendo en cuenta los problemas físicos que ha tenido, pero es que ya tiene el alta y el primer partido de España es en tres semanas. Vamos, que si no se pone en forma en tres semanas es que se ha lesionado otra vez... Y se podría cambiar por otro jugador.
  • Pero es que lo más idiota que ha hecho Luis Enrique en su lista es no llevar a 26 cuando puedes hacerlo y escoger a 24. Parece que no ha aprendido del entrenador de River. Las oportunidades se deben aprovechar, y no gastar esas dos balas me parece pegarse un tiro en un pie.

Con todo esto, lo que me queda claro es que la mejor época de la selección ya se cerró (Rubiales se encargó de ello en el Mundial 2018 echando a Lopetegui a dos días de empezar), y que ahora sólo podemos estar a verlas venir, tratar de pasar a las eliminatorias y caer honrosamente en octavos o cuartos de final. Pero la lista de Luis Enrique parece una provocación, un echarse a todo el mundo encima para hacer una piña, que le tiren piedras mediáticamente hablando y él conteste como Clemente. Es decir, parece que Luis Enrique ha decidido volver a Francia 1998. Aquello no salió bien, y eso que teníamos una selección mejor que ésta. Espero equivocarme y que Lucho sea más listo y mejor que todos nosotros, y que nos lleve bien lejos, pero la sensación es la misma que entonces.



martes, 9 de marzo de 2021

Derbi madrileño para el Barça

Llegó el derbi madrileño y el empate sólo dejó contento al Barça. Ese podría el resumen perfecto de lo ocurrido el domingo en el Wanda Metropolitano. Ambos equipos llegaban con ambiciones distintas y contrapuestas: el Atlético consolidar su posición de líder manteniendo su ventaja de cinco puntos con el segundo y dejar a ocho al Madrid (con un partido menos), y el Madrid recortar la diferencia para ponerse a dos y meterse de lleno en la lucha por la Liga. Tras el encuentro, el Barça quedó a tres puntos del Atleti y le mete dos de ventaja al Madrid, está claro quién salió beneficiado.

El Atleti comenzó mandando en juego y en el marcador, a base de una presión alta tras pérdida y con movimiento rápido del balón, pertrechados atrás con defensa de 3 centrales que se convertía en 4 o 5 con la bajada de los carrileros (Trippier y Carrasco) y saliendo con todo buscando a Luis Suárez arriba. El gol llegó en un contraataque en el que Nacho cometió un error grotesco en la salida, habilitando la carrera de Llorente, que aprovechó la indecisión de Varane (que no supo si salir a cortar o esperar) para poner un balón entre líneas para el desmarque de Suárez que definió perfectamente con el exterior ante la salida de Courtois.

 

Tras el gol se vio algo más del Madrid, que se apoyó en el poderío de su medio campo con la tripleta mágica Casemiro, Kroos y Modric para tratar de crear alguna oportunidad a través de la posesión. Algún destello de Benzema y alguna llegada de los laterales (Lucas Vázquez y Mendy), pero todo bastante romo. Los máximos exponentes de esa nulidad atacante fueron, sin duda, Asensio y Rodrygo, sobre todo el primero. Rodrygo sale de una lesión relativamente larga, y tiene que coger ritmo, pero lo del mallorquín clama al cielo. Su aportación desde hace demasiado tiempo se reduce a pinceladas de clase dentro de actuaciones inanes en el mejor de los casos. Le falta lo que comúnmente se conoce como sangre, justo lo que le sobra a otros jugadores menos dotados pero más útiles, como Lucas Vázquez o Mendy, y no parece que vaya a tener un cambio radical que le permita convertirse en el crack que parecía ser. Una pena.

Respecto a la polémica del partido, un posible penalti de Felipe por mano dentro del área del Atlético de Madrid al final de la primera parte, sólo apuntaría dos cosas: si la jugada hubiera sido con protagonistas cambiados, los aficionados rojiblancos estarían clamando al cielo por un supuesto robo, y si la analizas con frialdad, se trata de una mano involuntaria de las de toda la vida, pero que corta un pase a un jugador desmarcado, es decir, que tiene una influencia directa en el devenir de la jugada. Pero yo no soy el que decide.


 En la segunda parte, el Atlético siguió con las mismas sensaciones de la primera, teniendo dos claras ocasiones que sólo la habilidad de Courtois pudo desbaratar para que no se convirtieran en gol. A partir de ese momento, la energía de los colchoneros se fue diluyendo y el Madrid comenzó a dominar el partido, y más cuando Zidane quitó a los inoperantes Asensio y Rodrygo, y metió a Vinicius y Valverde. El brasileño desbordó más en sus dos primeras acciones que los dos sustituidos en todo lo que se llevaba de partido, y Valverde le dio más empaque y actividad al medio campo blanco, permitiendo que Modric se acercara más al área. El gol rondaba la puerta rojiblanca, y pudo llegar en una jugada de Vinicius que, con un pase medido al punto de penalti, habilitó a Benzema que no pudo acertar en dos intentos antes las fantásticas paradas de Oblak.

Cuando parecía que el esfuerzo de achique atlético iba a dar sus frutos, una genialidad de Benzema con Casemiro de socio, permitió al Madrid empatar el partido e incluso soñar con una victoria en el descuento, pero todo quedó ahí. Jugó bien el Atlético, se sostuvo el Madrid, justo empate. Pero, lo dicho, los que salieron beneficiados fueron los nuevos súbditos de Joan Laporta.

miércoles, 24 de abril de 2019

Recuerdos futboleros (III)

Retomando esta sección y los recuerdos cronológicamente, continúo con esta sección de la que ya hubo dos post previos:

8. El debut de Raúl. Real Zaragoza 3 - Real Madrid 2 (29 de octubre de 1994).

Recuerdo perfectamente la primera vez que oí hablar de Raúl. Fue el mítico Manolo Lama el que, en sus conclusiones del partido en la Cadena SER dijo que el mejor del partido, aún habiendo fallado dos o tres goles cantados, era el jovencísimo debutante madridista. Curiosamente ese partido no lo vi (sólo los resúmenes) porque no se emitió en abierto, ya que en aquella época sólo había uno los sábados y lo echaban en Telemadrid. Sin embargo recuerdo estar en la habitación de mis padres, viendo el partido (que no recuerdo cuál fue) y escuchando la radio de fondo para enterarnos de cómo iba el Madrid. Poco tiempo después nos cambiamos de casa, supongo que me resultó muy fácil asociar el debut de mi ídolo futbolístico a aquel cambio. A partir de ese partido en La Romadera...La leyenda de uno de los mejores jugadores de la Historia del Madrid, que la semana siguiente (5 de noviembre) metió su primer gol oficial con el primer equipo en un derbi contra el Atleti que el Madrid ganó 4-2.



9. La venganza de la manita. Real Madrid 5 - F.C. Barcelona 0. (7 de enero de 1995).

El año anterior (364 días antes, para ser exactos) el Madrid había sufrido una derrota tan grave como simbólica en el Camp Nou, la famosa "manita". En Madrid todo el mundo tenía ganas de revancha, y se palpaba en el ambiente los días previos, por dos motivos: el Madrid estaba muy bien y el Barça muy mal. En el momento en el que Zamorano metió el primero de sus tres goles, se desató un vendaval de fútbol y goles que culminó, quién lo diría ahora, Luis Enrique metiendo el 5-0. Sencillamente inolvidable, de esas veces que te acuerdas del once titular de aquel día aunque hayan pasado más de 20 años: Buyo; Quique, Hierro, Sanchis, Lasa; Milla, Laudrup, Luis Enrique, Amavisca; Raúl y Zamorano (recuerdo también que salió Martín Vázquez luego).


10. La Liga de Valdano y Zamorano. Real Madrid 2 - Real Deportivo de la Coruña 1. (3 de junio de 1995).

Esa temporada fue cuando me di cuenta no sólo de lo mucho que me gustaba el fútbol, sino de que me gustaba un tipo de fútbol en especial. El Madrid aquel año jugó un 4-4-2, con defensa en zona: dos laterales ofensivos (Quique y Lasa) y dos centrales con buen trato de balón (Hierro y Sanchis), un medio del campo en rombo con un medio centro organizador (Redondo o Milla), un mediapunta (Ladrup) y dos volantes con recorrido en las bandas (Luis Enrique y Amavisca), y una delantera con dos jugadores que apretaban en la presión y se complementaban (Raúl y Zamorano). El Madrid de la Quinta del Buitre daba paso a una nueva época, que parecía que iba a durar (no fue así) por lo bien que jugó aquella temporada en la que sólo el fracaso de la eliminación en la UEFA con el Odense ensució el desempeño de aquel equipo. La Liga se ganó bien, pero el Dépor fue rival hasta pocas jornadas del final, cuando pasó por el Bernabéu y Zamorano culminó su maravillosa temporada (fue Pichichi) con el gol del título.


martes, 12 de marzo de 2019

Donde dije digo, digo Diego (Torres)

La noticia deportiva de ayer fue, sin duda, la vuelta de Zinedine Zidane al Real Madrid. El regreso del francés copó todas las portadas y tuvo repercusión internacional. Dentro de las quinielas que se hacían sobre el futuro del malogrado Solari, se manejaban distintos rumores: la vuelta del odioso e ineficaz Mourinho, la vuelta de Zidane, la espera hasta junio para fichar a Pochettino u otro... Para algunos, como el periodista de El País Diego Torres, la cosa estaba clara, volvería Mourinho y Zidane negaba la mayor.


En su artículo del día 10 de marzo, titulado "Zidane no quiere saber nada" (o, si pinchas, "Zidane rechaza una propuesta para hacerse cargo del Madrid") el bueno de Torres tiró de sus ya míticas fuentes (que hemos analizado por aquí en una y hasta dos ocasiones, demostrando que, en el mejor de los casos son sospechosas) para asegurarle al lector que no había manera de que Zidane volviera a entrenar al Real Madrid. La realidad ha vuelto a poner en entredicho la manera en la que informa Diego Torres, y sus famosas fuentes ya suenan a chufla absoluta. Pero lo peor es el esperpento que ha hecho El País con su tratamiento de la noticia.


Cuando saltó la buena nueva de la vuelta de Zizou, Diego Torres escribió la noticia que publicó El País en su web con el título "Zidane vuelve al Madrid nueve meses después de marcharse". Pues bien, esa noticia ya no existe, aunque en la foto anterior se puede comprobar que sí fue subida. Entiendo que el revuelo que se debió montar en las redes respecto al tristemente ínclito periodista argentino fue de aúpa, pero quitar esa noticia de la red y publicar otra firmada por el joven Alejandro Prado es sencillamente un movimiento deleznable. Si eres un medio de prensa serio y cometes un error, lo que debes hacer es asumirlo en vez de tratar de borrar el rastro y hacer como que no pasa nada.

No sé si pedir el despido de Deté (como lo conocen los múltiples usuarios que se quejan de él en los comentarios de sus artículos y en su cuenta de Twitter) es lo adecuado, pero lo que sí tengo claro es que desde la Dirección del periódico deberían, como poco, tomar medidas para que los artículos de este periodista se acercaran más a la realidad que a la ficción literaria.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Crónica de un fracaso anunciado (II)

Decía por aquí en octubre, cuando el Madrid destituyó a Lopetegui, que todo el mundo sabía que la nave blanca iba a la deriva y que iba a naufragar. En esas fechas uno sólo podía intuir lo que se ha confirmado en los últimos días, que el Madrid iba a fracasar en la temporada de manera estrepitosa. Ayer, el proyecto madridista encalló de manera definitiva esta temporada al ser goleado por el Ajax en el Bernabéu. Habrá a quien le parezca una sorpresa, pero es que el nivel del Madrid este año no da para más. Desahuciado en Liga, eliminado con superioridad por Barça y Ajax en Copa del Rey y Champions, al equipo le quedan tres meses de agonía en los que sólo tiene como objetivo acabar entre los cuatro primeros del campeonato para poder disputar la Champions el año que viene. ¿De quién es culpa todo esto? Pues de Florentino Pérez.


Reproduzco lo que escribí hace meses aquí, principalmente porque el análisis sigue más o menos siendo vigente:

"Desde que tengo uso de razón, la mejor temporada que he visto jugar al Madrid (y en la que se consiguió el doblete Liga y Champions) fue la 2016/17, con una plantilla francamente inolvidable, en la que los suplentes habituales eran Pepe, Danilo, Nacho, Kovacic, Lucas Vázquez, Asensio, Isco, James y Morata, con lo que no hace falta hablar de los titulares. Hoy, de esos suplentes, Isco es titular (ya alternó entonces con Bale la titularidad aquella temporada), Nacho  y Lucas siguen siendo chicos para todo y el resto juegan en otros clubes. Florentino ha ido vendiendo o cediendo a pilares fundamentales en el rendimiento deportivo del equipo, haciendo que cada año la plantilla sea peor. El culmen de la ineptitud de Pérez ha sido el traspaso del máximo goleador de la Historia del Real Madrid, un tipo que salía a 50 goles por temporada. Vender a Cristiano Ronaldo será un éxito en lo económico, pero deportivamente es igual a pegarse un tiro en el pie, y más si al sustituto que eliges es a Mariano, y no a Cavani, Icardi o Lewandowski."

Florentino Pérez cogió una máquina de picar carne y la ha convertido en un muñeco de trapo, o mejor, en un ninot a punto de ser quemado. Por mucho que duela el análisis de Guardiola, las victorias europeas de los últimos años (cuatro Copas de Europa de las últimas cinco) no deben empañar el fracaso del Madrid en las competiciones dómesticas, allí donde el FC Barcelona, el Bayern de Münich o la Juventus se han mostrado intratables. Sí, la Champions es el título más importante, pero la Liga no anda lejos y la Copa del Rey no es desdeñable, tirar esos títulos es un signo inequívoco de mala planificación. Zidane demostró una vez más que sus decisiones no eran algo baladí, y se fue porque se olía la tostada.

El caso es que, a día de hoy, el Madrid necesita una reforma deportiva de primer nivel con no menos de un titular por línea. La portería, los laterales y los extremos están bien cubiertos (por mucho que Marcelo esté fuera de forma), pero se necesita un central de categoría (ayer Varane y Nacho demostraron por qué Sergio Ramos es imprescindible en el Madrid) o incluso dos, un mediocampista de primer nivel que permita rotaciones en el medio del campo (lo de Kroos esta temporada es alarmante, pero Casemiro no le anda muy a la zaga), y, por encima de todo, un delantero centro de categoría. Y sobra Bale. Un tipo de su precio y su coste anual debería aportar, como poco, el doble de lo que aporta. Anota poco, asiste menos, y su influencia en el juego es anodina en el mejor de los casos porque suele ser perniciosa. Bale es el paradigma de la ignorancia futbolística de Florentino Pérez, porque pensar que el galés iba a cubrir lo que aportaba Cristiano es de una necedad ilimitada.


¿Cuál es el problema al que se enfrenta el Madrid? Pues que no tiene dinero para afrontar los fichajes que necesita, por mucho que venda a algunos de sus jugadores (que Bale sale este verano creo que es algo indudable). El berenjenal de la dichosa tapa del Bernabéu y las faraónicas obras que son necesarias para colocarla, le van a costar al Madrid más de 500 millones de euros, importe que iba a sufragar IPIC (los jeques que poseen Cepsa, por ejemplo) a cambio de patrocionios y demás, pero que han decidido no llevar a cabo...Porque la empresa es absurda en lo económico. Ahora el Madrid tiene una deuda descomunal con un grupo de bancos que le va a impedir cualquier tipo de derroche de dinero en fichajes. Es decir, olvidémonos de Mbappé, Neymar (a ese tampoco lo quiero), Harry Kane. Quizás me equivoque, pero creo que éste es el inicio de una larga travesía en el desierto, porque además el que suena como revulsivo es el Perfectus Detritus luso, el tristemente ínclito exvalido de Florentino, el terrible Mourinho.


martes, 30 de octubre de 2018

Crónica de un fracaso anunciado

El Real Madrid ha destituido a Lopetegui. Esta frase tiene de noticia sólo la fecha, porque el contenido estaba claro desde junio. Y eso que entonces Cristiano Ronaldo todavía era jugador del Madrid. Desde entonces, Florentino Pérez ha vuelto a demostrar que, si bien puede ser un gran gestor económico (cosa que cada vez tengo menos clara), como dirigente deportivo es una rémora. La espantada de Zidane tras ganar su tercera Copa de Europa consecutiva no sólo lo pilló con el pie cambiado, sino que ha denotado la falta de cintura y la carencia de talento a la hora de tomar decisiones estrictamente deportivas.

Desde que tengo uso de razón, la mejor temporada que he visto jugar al Madrid (y en la que se consiguió el doblete Liga y Champions) fue la 2016/17, con una plantilla francamente inolvidable, en la que los suplentes habituales eran Pepe, Danilo, Nacho, Kovacic, Lucas Vázquez, Asensio, Isco, James y Morata, con lo que no hace falta hablar de los titulares. Hoy, de esos suplentes, Isco es titular (ya alternó entonces con Bale la titularidad aquella temporada), Nacho  y Lucas siguen siendo chicos para todo y el resto juegan en otros clubes. Florentino ha ido vendiendo o cediendo a pilares fundamentales en el rendimiento deportivo del equipo, haciendo que cada año la plantilla sea peor. El culmen de la ineptitud de Pérez ha sido el traspaso del máximo goleador de la Historia del Real Madrid, un tipo que salía a 50 goles por temporada. Vender a Cristiano Ronaldo será un éxito en lo económico, pero deportivamente es igual a pegarse un tiro en el pie, y más si al sustituto que eliges es a Mariano, y no a Cavani, Icardi o Lewandowski.

Lopetegui ha demostrado no estar a la altura de un puesto tan exigente como el de entrenador del Madrid. Su precipitado fichaje, con culebrón absurdo incluido, no le ha ayudado, como tampoco la marcha de Cristiano, pero cuando han ido mal dadas ha quedado claro que no tenía el nivel de liderazgo suficiente como para afrontar los retos del mejor club del mundo. Si bien la idea de juego estaba clara, y los jugadores en líneas generales la han llevado a cabo correctamente, han sido los errores en las áreas (en la propia y en la ajena) los que han condenado al equipo de Lopetegui. Defensivamente el Madrid ha sido un desastre, recibiendo una cantidad grosera de goles en tan pocos partidos, con errores individuales y colectivos, y dejándose marcar por equipos tan inferiores como el Viktoria en Champions. En la línea de ataque el tipo que parece más en forma en cuanto al gol es Marcelo, y ahí ya se dice todo. Benzema no ha sido nunca un goleador (ni falta que le hace si tiene a Cristiano), Bale ha demostrado una vez más que juega bien un partido de cada cinco y marca igualmente, Mariano es un reserva y del resto no se puede decir nada porque ninguno es punta de referencia.

Al final, como en tantas otras ocasiones, se ha echado al entrenador cuando quizás no sea el principal culpable, pero después de una derrota flagrante con el máximo rival algo había que hacer. No se hizo con Benítez tras un humillante 0-4 en el Bernabéu y al Madrid que cogió Zidane le faltaron las jornadas de más que estuvo Benítez para ganar la Liga además de la Champions. Se habla de Conte e incluso de Mourinho (esto último espero que jamás se vuelva a dar), pero creo que confunden el tiro, porque el Madrid no es un equipo que funcione bien con sargentos. En los últimos 20 años han triunfado los de corte tranquilo (Del Bosque, Ancelotti, Zidane) y no los autoritarios (Mourinho). Espero equivocarme pero, si viene Conte, la temporada del Madrid puede ser ya no un fracaso anunciado, sino histórico.


jueves, 14 de junio de 2018

Rubiales pirómano, Sánchez gestor y Florentino mafioso

Ayer nos encontramos con dos noticias nacionales de revuelo internacional: la destitución del seleccionador Julen Lopetegui y la dimisión del Ministro de Cultura Máxim Huerta. Ambos sucesos se produjeron como consecuencia de dos noticias anteriores, el fichaje de Lopetegui por el Real Madrid al acabar el Mundial y el intento de fraude fiscal de Huerta durante tres años a través de una empresa puente con la que trató de imputar menos de lo que le correspondía por sus ingresos. Tal fue el impacto de ambas noticias, que la entrega de la orden de prisión a Iñaki Urdangarín (cuñado del Rey, no lo olvidemos) pasó a un plano más que secundario.


Pasemos a analizar en paralelo las dos situaciones.

En el caso de Lopetegui, está claro que el anuncio de su fichaje por el Madrid y no avisar de la negociación a los responsables de la Federación, no fue quizás lo más adecuado, principalmente porque se podría haber evitado el ruido mediático por el anuncio. Sin embargo, ¿quién avisa a sus jefes de que está negociando cambiar de trabajo? Nadie en su sano juicio. ¿Qué repercusión tiene para los jugadores (seleccionados por Lopetegui para competir en el Mundial) que se anuncie su fichaje por el Madrid? Pues ninguna fuera de las preguntas de los periodistas desplazados al Mundial, es decir, responder con obviedades y perogrulladas a preguntas de bajo nivel intelectual.

Rubiales tomando decisiones

El caso es que el recién estrenado presidente de la Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, decidió que en vez de apagar ese fuego lo mejor era echarle gasolina, como un pirómano. Para justificar esa decisión, Rubiales (y todo antimadridista que se precie) ha esgrimido que los valores van primero. Pues bien, creo recordar que lo que se le pide a un directivo es tomar decisión desde un punto de vista de gestión. En este caso sería una gestión estratégica/deportiva y una decisión económica. La primera queda claro que para Rubiales es menos importante que los valores, porque los ha antepuesto a mantener al tipo que ha llevado a la selección al Mundial, que ha seleccionado a los jugadores, que ha decidido los partidos amistosos, que ha preparado los partidos que se van a jugar, que tiene la táctica pensada...Vamos, una decisión desde ese punto de vista bastante estúpida. Si pasamos al plano económico, Rubiales venía hablando de que iba a reflotar a la Federación en ingresos y que iba a reducir gastos...Pues bien, echando a Lopetegui pasa de estar a punto de percibir 2 millones de euros por el pago de su claúsula de rescisión a tener que pagarle al vasco una indemnización por despido improcedente... El pirómano quema hasta el dinero. Se pueden tener valores y no ser un completo inútil a la hora de gestionar, miren a Pedro Sánchez con Máxim Huerta.


Máxim Huerta creó una empresa puente para pagar un 25% de impuestos en vez de pagar el 48% que le correspondía por los ingresos percibidos. Defraudó a Hacienda, para que nos entendamos, y fue juzgado y condenado a pagar lo que debía, los costes del juicio y una multa. Cuando saltó la noticia, Huerta afirmó que no iba a dimitir y dio excusas de Infanta o de futbolista para justificar su intento de fraude. Ahí es cuando le debieron dar un toque desde arriba para que presentara su dimisión. Pedro Sánchez (que no es santo de mi devoción, precisamente) aceptó la dimisión de un ministro al que le había dado su confianza (pese al rechazo de la mayoría de la gente, incluido yo mismo, a la que le pareció frívolo nombrar Ministro de Cultura a un periodistilla del corazón que ha escrito alguna novela romanticona) una semana antes porque al ver el fuego montado, en vez de mantenerse en su postura y dejar a Huerta que hiciera su trabajo (algo para nada vinculado al fraude de diez años atrás), decidió apagarlo y a la vez mantener los valores de tolerancia cero con la corrupción. Ahí se ve que se puede ser buen gestor y tener valores.


Quien ha demostrado no tener valores (siendo quizás buen gestor) es Florentino Pérez, comportándose como un mafioso al que todo lo que no sea él no le importa nada de nada. Es entendible que con la marcha de Zidane quiera encontrar un sustituto lo antes posible pero, ¿es necesario hacerlo tan mal? Para empezar porque creo que Lopetegui no da el nivel (siempre he pensado que es un mediocre y, espero equivocarme, creo que no se comerá ni el turrón en el Madrid), pero sobre todo es que las formas de hacerlo han sido propias de alguien maleducado y estúpido. ¿Qué le costaba avisar al presidente de la Federación de la negociación? En el fútbol estas cosas están a la orden del día y tampoco se habría extrañado. ¿Qué le costaba haber hecho el anuncio durante el Mundial o después del mismo? Si España hubiera hecho el ridículo con Lopetegui como seleccionador, ¿habría significado que no era el candidato adecuado? Pues vaya confianza tienes en él, ¿no? Se puede discutir sobre si es o no es buen gestor, pero lo queda claro es que Florentino Pérez carece de valores

domingo, 4 de junio de 2017

La Champions del "Notario" Cristiano

Hace unos días hablaba por aquí de la importancia de Zidane en la consecución del título de Liga para el Madrid. En la Copa de Europa ganada ayer la responsabilidad no es menor, pero creo justo subrayar el impacto capital de Cristiano Ronaldo en la victoria europea. No se trata sólo de que sea el jugador icónico del Madrid desde que llegó, el máximo goleador de la historia merengue o el máximo goleador de la máxima competición continental (de la que ha vuelto a ser máximo goleador esta temporada). Se trata de que el luso ha metido 10 goles en los últimos cinco partidos de la competición, 5 al Bayern entre los dos partidos de Cuartos de Final, 3 al Atlético en Semifinales y ayer 2 en la final contra la temible defensa juventina. El efecto de Cristiano ha sido demoledor e histórico.


No hay que menospreciar el toque de Zidane en dos apartados claves para entender la importancia de Ronaldo en la última parte de la temporada: las rotaciones (este año hemos visto a Cristiano quedarse en casa más de una y más de dos veces en partidos de Liga, además de ser sustituido en otras ocasiones) y el movimiento táctico de ponerlo de delantero centro, de nueve puro. El portugués tiene 32 años cumplidos en febrero y, siendo francos, cada vez es más lento y no es capaz de desbordar como lo hacía años atrás. Sin embargo mantiene dos cosas que lo convierten en vital para cualquier equipo y más para el Madrid: olfato y pegada. Cristiano cada vez aparece menos en la elaboración de las jugadas, sólo si es cerca del área, pero cuando aparece es para dar un golpe encima de la mesa. Actúa como si fuera el notario del Madrid, donde todo el mundo hace el trabajo burocrático y el luso se limita a firmar (curioso porque en italiano firmar y marcar gol se dicen igual, "segnare").


Por otro lado también debemos hacer referencia en este análisis sobre la Champions al más artista de los jugadores del Madrid, el malagueño Isco, al que Zidane con buen criterio dio mando en plaza cuando el equipo blanco se jugaba los títulos. Isco se ha beneficiado de las lesiones de Bale, al que nadie en su sano juicio ha echado de menos esta temporada, asumiendo los galones de director de orquesta del equipo, con tres enormes escuderos en el centro del campo (el aseado Kroos, el milimétrico Modric y el siempre bien colocado Casemiro) y con Benzema de socio de paredes y el Notario para finiquitar, el resultado suele ser siempre el mismo: victoria madridista. Ayer en la segunda parte, cuando el Madrid arrolla a la Juventus, vimos lo importante que es dominar el centro del campo en el fútbol actual, con el Madrid mandando y los bianconeri a merced absoluta del dominio merengue. Fueron tres goles en la segunda mitad y pudieron ser más, porque el rodillo fue aplastante.


Ahora, a los aficionados del Madrid nos queda lo peor, ver cómo se van jugadores ilustres que quieren más protagonismo (James, Morata), jugadores que dieron lo que tenían que dar (Pepe y Coentrao) y otros (como Keylor) que sufrirán por los caprichos absurdos del cacique Florentino. Ojalá me equivoque, pero los movimientos del verano serán decisivos para ver cómo funciona el Madrid la temporada que viene. Si seguimos con la política de recuperar cedidos (Llorente del Alavés, Vallejo del Eintract), soltar lastre y rotar nos irá bien...Ahora que como Florentino caliente la chequera...Temblad.

miércoles, 24 de mayo de 2017

La Liga de Zidane

Cuando pensé en cómo titular este post sólo pensaba en una persona: Zinedine Zidane. No se me ocurrían frases con gancho, conclusiones que resumieran lo leído en cuatro o cinco palabras, sólo me venía a la cabeza que es Zizou el artífice de todo. Todavía algunos dirán que no sabe nada de ser entrenador, que tiene una plantilla brutal (que la tiene) con la que ganar es fácil, que tiene flor...El caso es que la Liga acabó el fin de semana pasado y si quiere personalizar un éxito colectivo tan grande sólo se puede pensar en el francés.


Los que minusvaloran a Zidane probablemente hicieran lo mismo con Del Bosque. Parece que si no pegas cuatro gritos a tus jugadores, montas el número en las ruedas de prensa o vas por ahí como si hubieras inventado la rueda eres mal entrenador. El caso es que el Madrid esta temporada, con Zidane a las riendas, ha jugado 4-3-3 con extremos, 4-4-2 en rombo, 4-4-2 con doble pivote, 3-5-2 con tres centrales, y algún 3-4-3 en circunstancias de necesidad de victoria o gol. Para no tener ni idea táctica no está mal, ¿verdad? Pues el caso es que nadie habla de la capacidad del preparador galo para usar diferentes variantes en sus alineaciones. También se decía que iba a alinear lo que dijera el presidente, y probablemente haya sido el entrenador del Madrid que más rotaciones ha hecho a lo largo de la temporada.Y no lo olvidemos, el año pasado cogió un equipo hundido por un entrenador incapaz de gestionar el talento, le recortó 12 puntos al Barça en Liga, ganó la Champions League, comenzó la temporada ganando la Supercopa de Europa, luego el Mundialito y la termina con la Liga y en la final de la Champions de nuevo. Para realizar una comparativa de las que duelen, Zidane en año y medio ha ganado más que Mourinho en tres campañas (Liga, Copa del Rey y Supercopa de España).


De las únicas pocas cosas positivas que provocan unanimidad en la opinión sobre Zizou es que es un buen gestor de grupo (como se decía de Del Bosque) porque entiende al jugador y tal, al haber sido él profesional...Memeces, lo hace bien no porque sea bonachón y afable, sino porque ha conseguido que en una plantilla de ventitantos jugadores, estén metidos en harina al menos veinte. El futbolista del Madrid que más partidos ha jugado ha sido Lucas Vázquez, creo que con eso está dicho todo. En el final de temporada, en el que el Madrid se ha mostrado intratable quitando el partido con el Barça (que sin Messi habría, al menos, empatado) se ha visto la mejor versión de Cristiano Ronaldo en los últimos dos años (apareciendo como un notario del gol), el mejor Isco de siempre (con Asensio como alumno aventajado), un Nacho omnipresente en la defensa (y hasta en el ataque), un Ramos imperial, Marcelo y Carvajal en su línea de ser los mejores laterales del mundo, y así podría seguir con los veinte que he dicho.


¿Y la tranquilidad? Esta campaña el Madrid no ha tenido ni media hora de pánico, algo que no se recuerda desde tiempo inmemorial. El peor rato del equipo fueron los primeros 20 minutos de la vuelta de semifinales en el Calderón, y ni siquiera entonces la eliminatoria peligró. Ni tras las derrotas contra el Sevilla o Barça, o después del accidente de Copa del Rey contra el Celta hubo miedo en el Madrid. Todo ha ido suavemente hasta ganar el campeonato. Ahora queda la final de la Champions, donde probablemente (Dios quiera que me equivoque) el Madrid se quede sin marcar por primera vez tras 64 partidos haciéndolo, y la Juventus salga campeona con un solitario gol de "Tripita" Higuaín o Dani Alves (porque el fútbol, amigos, es muy cabrón). Lo bueno es que, aunque nos pase eso, siempre nos quedará la Liga de Zidane.

domingo, 14 de mayo de 2017

El sectarismo violento de la afición del Atlético de Madrid

El Madrid eliminó al Atleti de la Copa de Europa el miércoles pasado. Así, sin más. Fue una eliminatoria en la que los rojiblancos fueron dominadores sólo los primeros 20 minutos del segundo partido. 20 minutos de 180. Dos goles en esos minutos por cuatro del Real Madrid en el resto. La superioridad del Madrid en la eliminatoria fue, de algún modo, el paradigma histórico entre ambos equipos: el ganador y el segundón. El equipo que ha ganado más Copas de Europa frente al que no ha ganado ninguna. Nadie debería sorprenderse ni enfadarse por ello, básicamente porque, como ocurre en cualquier tipo de competición, siempre hay ganadores y perdedores, mejores y peores. Y el Madrid, ahora e históricamente, es mejor que el Atleti.

Sin embargo, en esta rivalidad vecinal hay mucha más inquina de la que podría presuponerse. Pero es principalmente de un lado hacia otro. De los aficionados del Atlético de Madrid hacia los del Real Madrid. Desde que los colchoneros recuperaron el estatus perdido durante años de travesía por el desierto (los que van desde el descenso a Segunda División hasta la llegada de Simeone), ha crecido la animadversión rojiblanca hacia todo lo que tenga que ver con el Real Madrid. Su comportamiento en general es propio de las sectas, con mensajes del tipo "estás conmigo o estás contra mí", en el que no existe la autocrítica y toda derrota se justifica con alguna excusa (errores arbitrales que los perjudican, la diferencia presupuestaria, o incluso la mala suerte). Y la mejor de todas, afean a los aficionados de otros equipos (principalmente a los del Madrid) que son peores hinchas que ellos, por cosas como no ir al estadio (como si ir al Bernabéu fuera económicamente sencillo) o no acompañar al equipo cuando juega fuera (como si eso distinguiera de verdad lo aficionado que es uno).

Lo mejor de todo es esa especie de mantras que suelta su gurú Simeone que no hacen nada más que autoconvencerlos no de que tengan razón, sino de que poseen la verdad. Están convencidos de ser la mejor afición porque animan cuando peor le van las cosas al equipo, lo que es rotundamente falso (no hay más que ver cómo reaccionó la bendita afición tirando huevos a sus jugadores cuando el equipo bajó a Segunda). Sueltan mensajes de humildad, de creer en el esfuerzo y en el trabajo, pero luego cuando llega la derrota siempre tienen una excusa (la del presupuesto suele ser la mejor, porque siempre sirve...Menos cuando no juegan contra Madrid y Barça), y carecen de autocrítica.

Pero lo peor de todo es cómo se comportan ante la victoria y la derrota contra su máximo rival. Si el Atleti gana ha sido todo brutal, juegan como leones, han aplastado al enemigo, ha habido lección táctica, aparecen miles de "memes" que reenvían a todo madridista que conozcan...Ahora bien, si el Atleti pierde...Se produce el "silenzio stampa" en el que ningún atlético participa en los chats de WhatsApp a menos que sea para decir que el árbitro influyó, que el presupuesto tal o que hubo mala suerte. Si hubo un baño absoluto (como en la ida de la última eliminatoria) no hay participación alguna de esos "fantásticos aficionados", y la recepción de "memes" no la llevan especialmente bien.

Siguiendo este guión, el miércoles, escribí a un furibundo aficionado atlético para decirle que lo habían luchado y que enhorabuena. Su respuesta fue la foto del mosaico "Orgullosos de no ser como vosotros" y le respondí que cuando les tiraban huevos tampoco estaban tan orgullosos. Luego le envié un "meme" con la camiseta del Atlético de Madrid y el símbolo de la Copa de Europa con un -3 (por las tres finales perdidas) y la respuesta fue la que se puede ver en la imagen siguiente.


El tipo que me escribió esto, insultándome y amenazándome con pegarme, es un afable hombre de casi sesenta años, trabajador, educado y tranquilo...Si no aparece el fútbol de por medio. Cuando se habla con él de fútbol se convierte en pendenciero, gritón y, como se puede comprobar, violento, adoleciendo de todo lo que he comentado antes. Tras escribirme toda esa retahila, me bloqueó de WhatsApp y de Skype. Yo le escribí un correo, pidiéndole disculpas por si le había ofendido, y entonces ya reculó un poco. Me pidió disculpas él a mí y trató, sin éxito porque no tiene justificación su respuesta, de explicarse por lo sucedido. Lo que no hizo fue desbloquearme de nada.


Este incidente, que he compartido con mucha gente, me ha parecido ilustrativo de cómo es el proceder de los aficionados del Atleti en general. No hay nada que explique ese comportamiento sectario y violento, NADA. A mí me gusta el fútbol como al que más, pero esto es inadmisible. Cuando Mourinho le metió el dedo en el ojo a Tito Vilanova, siempre abogué por su expulsión del Madrid (jamás debería haber venido) y creo que esto va en esa línea. Si queremos que el fútbol siga siendo tan bonito hay que erradicar todo esto, y no alabar a la infatigable afición del Atleti por animar a su equipo cuando los eliminan. Y es que, ojo, estos "benditos hinchas" son los mismos que mataron de una puñalada a Aitor Zabaleta y tiraron al río después de una paliza al radical del Deportivo de la Coruña, "Jimmy". Se suele decir que esas cosas sólo son propias de radicales, pero vista la respuesta de un simple aficionado, todo termina por encajar.