Una colección de historias, anécdotas, reflexiones y chorradas varias sin más objetivo que entretener
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martes, 1 de julio de 2014
Operadoras (in)móviles - 7ª parte - Cortometraje "Diez minutos"
Retomando la serie por entregas de mi tortuosa relación con ciertas operadoras de telecomunicaciones, en esta ocasión pongo por aquí un corto que me sorprende no haber siquiera nombrado con anterioridad, básicamente porque es buenísimo. Cualquiera que haya tratado con una operadora telefónica sentirá la historia como si fuera la suya propia. Se llama "Diez minutos" y ganó el Goya al mejor corto de ficción en 2005. Espero que lo disfrutéis.
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Operadoras (in)móviles
martes, 19 de junio de 2012
Operadoras (in)móviles - 6ª parte
La vida sigue igual en el 2057...
...O al menos eso parece al ver el corto de tintes futuristas que he puesto encima. Es acojonante lo que se parece la historia que se cuenta a la que me he pasó a mí con las operadores de teléfonos móviles y que he ido contanto por aquí.
...O al menos eso parece al ver el corto de tintes futuristas que he puesto encima. Es acojonante lo que se parece la historia que se cuenta a la que me he pasó a mí con las operadores de teléfonos móviles y que he ido contanto por aquí.
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Operadoras (in)móviles
miércoles, 4 de enero de 2012
Operadoras (in)móviles - 5ª parte
Llegó el nuevo año y con él de la mano también viene un nuevo capítulo protagonizado por las operadoras (in)móviles. Parece verdaderamente increíble todo lo que me ha ocurrido desde que se me ocurrió en el verano la "brillante" idea de cambiar mi viejo móvil por un flamante smartphone, estoy convencido de que cualquiera que lea esto pensará que se trata de un serial mensual en el que vuelco toda mi inventiva para hacerme el interesante, pero nada más lejos de la realidad, ya que sólo escribo lo que me ha pasado sin exagerar un ápice (no creo que haga falta, la verdad sea dicha).
Pues bien, como ya viene siendo habitual, según llegó el final de mes (en este caso de año también) me metí en mi cuenta de Garrafone para ver si en esta ocasión no la habían cagado al hacerme el 50% de descuento en mi tarifa como está estipulado y como habían hecho las dos primeras veces (por cierto, el mes pasado al final sí me ingresaron el dinero en la cuenta, aunque tuve que llamar 5 ó 6 veces y hablar con esos entrañables amiguitos de América del Sur que atienden gentilmente al teléfono en las compañías timofónicas) y, aunque parezca increíble, todo estaba como tenía que estar. Me dije a mí mismo que aquello no podía ser así que me dirigí a la página web del banco en el que tengo domiciliadas las facturas (soy ahorrador, jejeje) para comprobar que de veras todo iba bien...Y ahí empieza de nuevo la historia.
Me encuentro con que, en vez de los 11,80€ que Robafone me tiene que cobrar, hay una factura de 14,16€ y lo primero que me viene a la cabeza es un "pero serán gilipollas". Sin embargo me fijo en el detalle y pone que la empresa que me los ha cobrado ha sido Vomistar...Sí amigos, la Timofónica de toda la vida ataca de nuevo. Además de cagarme en su madre varias veces y decir lo caraduras, jetas y ladrones que son, la verdad es que lo que más me daba vueltas es lo increíble de la situación, ¿cómo leches tienen la desfachatez de cobrarme si no soy su cliente desde hace 4 meses?
Decidí llamar inmediatamente al 1004 para que otros tres amiguitos sudamericanos (a veces pienso que en realidad los del 123 de Garrafone y los del 1004 de Vomistar son los mismos pero que detectan a qué número has llamado) me dijeran que no me podían atender la petición porque tenían nosequé mierdas de problema en el sistema (qué casualidad que lo tengan siempre que tú necesitas algo), así que simplemente me cabreé, rechacé el cobro y que les dieran por saco.
Al día siguiente volví a llamar y, en esta ocasión sin problemas en el sistema, me pidieron disculpas por el fallo cometido (debió ser gordo porque hasta me mandaron carta a casa con el fallo y con la subsanación del error) y me dijeron que con devolver la factura como había hecho bastaba, así que al final se quedó sólo en un susto.
No sé por qué, pero creo que seguiré informando en esta sección más pronto que tarde, jejeje.
Pues bien, como ya viene siendo habitual, según llegó el final de mes (en este caso de año también) me metí en mi cuenta de Garrafone para ver si en esta ocasión no la habían cagado al hacerme el 50% de descuento en mi tarifa como está estipulado y como habían hecho las dos primeras veces (por cierto, el mes pasado al final sí me ingresaron el dinero en la cuenta, aunque tuve que llamar 5 ó 6 veces y hablar con esos entrañables amiguitos de América del Sur que atienden gentilmente al teléfono en las compañías timofónicas) y, aunque parezca increíble, todo estaba como tenía que estar. Me dije a mí mismo que aquello no podía ser así que me dirigí a la página web del banco en el que tengo domiciliadas las facturas (soy ahorrador, jejeje) para comprobar que de veras todo iba bien...Y ahí empieza de nuevo la historia.
Me encuentro con que, en vez de los 11,80€ que Robafone me tiene que cobrar, hay una factura de 14,16€ y lo primero que me viene a la cabeza es un "pero serán gilipollas". Sin embargo me fijo en el detalle y pone que la empresa que me los ha cobrado ha sido Vomistar...Sí amigos, la Timofónica de toda la vida ataca de nuevo. Además de cagarme en su madre varias veces y decir lo caraduras, jetas y ladrones que son, la verdad es que lo que más me daba vueltas es lo increíble de la situación, ¿cómo leches tienen la desfachatez de cobrarme si no soy su cliente desde hace 4 meses?
Decidí llamar inmediatamente al 1004 para que otros tres amiguitos sudamericanos (a veces pienso que en realidad los del 123 de Garrafone y los del 1004 de Vomistar son los mismos pero que detectan a qué número has llamado) me dijeran que no me podían atender la petición porque tenían nosequé mierdas de problema en el sistema (qué casualidad que lo tengan siempre que tú necesitas algo), así que simplemente me cabreé, rechacé el cobro y que les dieran por saco.
Al día siguiente volví a llamar y, en esta ocasión sin problemas en el sistema, me pidieron disculpas por el fallo cometido (debió ser gordo porque hasta me mandaron carta a casa con el fallo y con la subsanación del error) y me dijeron que con devolver la factura como había hecho bastaba, así que al final se quedó sólo en un susto.
No sé por qué, pero creo que seguiré informando en esta sección más pronto que tarde, jejeje.
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| Esta imagen es justo lo que pretendían hacer los caraduras de Vomistar conmigo |
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Operadoras (in)móviles
viernes, 9 de diciembre de 2011
Operadoras (in)móviles - 4ª parte
Pues ya estoy aquí otra vez con un nuevo episodio relacionado con mi amiga Robafone. Creo recordar que el dicho popular proclama que "no hay dos sin tres", pero tengo la sensación de que en este caso que me atañe con las operadoras timofónicas, quizá la sabiduría popular se haya quedado corta y debiera rehacerse con un cambio de números más adecuado, como por ejemplo "no hay siete sin ocho", ya que visto lo visto preveo que mis llamadas al 123 van a ser frecuentes en cuanto llegue la factura cada mes.
El caso es que en esta ocasión, valiéndome de la experiencia acumulada estos meses de luchas contra las operadoras (Timofónica me ganó la batalla pero ahora parece que le estoy ganando a Garrafone), como ya comenté en los posts previos a éste, al llegar el inicio de este mes me dirigí a Mi Robafone para ver qué era lo que pretendían cobrarme por los servicios del mes anterior y comprobar que me habían hecho el 50% de descuento que me prometieron. Evidentemente la habían cagado de nuevo.
Resulta que en esta ocasión tampoco me habían hecho el descuento del 50% que me tenían que hacer para compensarme las tropelías que me causaron cuando hice la portabilidad. Asi que, igual que había hecho el mes anterior, llamé al 123 para que me lo solucionaran. Me atendió una chica que me dio la razón y al explicarle que ya era el segundo mes seguido que pasaba, me dijo que la semana siguiente me harían un abono con respecto a lo que me habían cobrado de más, y que me pasaba con otra compañera que me solucionaría el problema del sistema por el cual no se me computaba correctamente el descuento del 50%.
La chica que me atendió de sistemas me dijo que había un problema de nosequé códigos que hacía que no quedara clara la junta de la trocola y blablabla. En resumen, que me tenía que desactivar el contrato y el código de la oferta del descuento, y luego volverlos a activar para que de ahora en adelante tuvieran el mismo código y se registrara correctamente el descuento. La única pega (según ella) era que en vez de terminarse la promoción del descuento el 30 de septiembre de 2012, se acabaría el 30 de noviembre...Acojonante, ¿a qué sí? Encima me preguntó que si eso era un problema (casi me caigo de culo de la risa, la verdad).
Sin embargo, al comprobar que no me han ingresado la pasta que corresponde al descuento que no me han hecho de la última factura, hoy mismo he llamado al ya mítico 123, y la tía que me ha atendido me ha dicho que el abono estaba hecho a fecha 3-12-2011 (un día después de llamar por la protesta) y como le he dicho que no me han ingresado nada, me ha contado la milonga de que me lo descontarían en la próxima factura. Puf, con la credibilidad que tiene esta gentuza como para creérselo. Lo que voy a hacer va a ser llamar esta tarde otra vez y el lunes de nuevo (en caso de que no me hayan hecho ningún ingreso), a ver si me dan la misma respuesta que la tipa poco creíble de esta mañana.
Seguiré informando...Seguro.
El caso es que en esta ocasión, valiéndome de la experiencia acumulada estos meses de luchas contra las operadoras (Timofónica me ganó la batalla pero ahora parece que le estoy ganando a Garrafone), como ya comenté en los posts previos a éste, al llegar el inicio de este mes me dirigí a Mi Robafone para ver qué era lo que pretendían cobrarme por los servicios del mes anterior y comprobar que me habían hecho el 50% de descuento que me prometieron. Evidentemente la habían cagado de nuevo.
Resulta que en esta ocasión tampoco me habían hecho el descuento del 50% que me tenían que hacer para compensarme las tropelías que me causaron cuando hice la portabilidad. Asi que, igual que había hecho el mes anterior, llamé al 123 para que me lo solucionaran. Me atendió una chica que me dio la razón y al explicarle que ya era el segundo mes seguido que pasaba, me dijo que la semana siguiente me harían un abono con respecto a lo que me habían cobrado de más, y que me pasaba con otra compañera que me solucionaría el problema del sistema por el cual no se me computaba correctamente el descuento del 50%.
La chica que me atendió de sistemas me dijo que había un problema de nosequé códigos que hacía que no quedara clara la junta de la trocola y blablabla. En resumen, que me tenía que desactivar el contrato y el código de la oferta del descuento, y luego volverlos a activar para que de ahora en adelante tuvieran el mismo código y se registrara correctamente el descuento. La única pega (según ella) era que en vez de terminarse la promoción del descuento el 30 de septiembre de 2012, se acabaría el 30 de noviembre...Acojonante, ¿a qué sí? Encima me preguntó que si eso era un problema (casi me caigo de culo de la risa, la verdad).
Sin embargo, al comprobar que no me han ingresado la pasta que corresponde al descuento que no me han hecho de la última factura, hoy mismo he llamado al ya mítico 123, y la tía que me ha atendido me ha dicho que el abono estaba hecho a fecha 3-12-2011 (un día después de llamar por la protesta) y como le he dicho que no me han ingresado nada, me ha contado la milonga de que me lo descontarían en la próxima factura. Puf, con la credibilidad que tiene esta gentuza como para creérselo. Lo que voy a hacer va a ser llamar esta tarde otra vez y el lunes de nuevo (en caso de que no me hayan hecho ningún ingreso), a ver si me dan la misma respuesta que la tipa poco creíble de esta mañana.
Seguiré informando...Seguro.
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| Ahora estoy como Benigni en la foto, expectante |
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Operadoras (in)móviles
martes, 1 de noviembre de 2011
Operadoras (in)móviles - 3ª parte
Pues sí amigos, hay nuevas y apasionantes noticias sobre mi peculiar relación con las empresas de telefonía móvil Vomistar (antes Timofónica) y Garrafone (o Mierdafone) que empecé a contar aquí y que, ya centrados en Garrafone, parecía mejorar en la segunda entrega gracias a la "profesionalidad" de su servicio (le recuerdo al que lo lea que me enviaron un teléfono gratis teniendo uno igual desde hacía dos semanas) pero que en el que también dejaba entrever mis dudas sobre la aplicación de la compensación que me ofrecieron (6 meses en los que me cobrarían la mitad de la tarifa).
El caso es que ayer se me ocurrió mirar si había salido en la página web de Garrafone la factura que me van a cobrar correspondiente al mes de octubre (en concreto desde el 26 de septiembre hasta el 25 de octubre), esperando que no me hubieran hecho el descuento y dispuesto a llamar (otra vez, ¿qué número sería ésta?) al maravilloso 123 de ¿atención? al cliente. Evidentemente la factura estaba tal cual, ni descuento ni leches, y lo peor es que no me sorprendió para nada, daba por hecho que saldría como el culo, supongo que es porque he aprendido gracias a las operadoras que de cada 50 trabajadores sólo uno hace correctamente su trabajo (lo mismo exagero y se trata de 1 de cada 1000 pero he querido ser benigno).
Llamé al 123 y tras unos minutos sufriendo la espera de rigor, una encantadora señorita de origen (¿a qué no lo adivina nadie?) sudamericano me atendió amablemente escuchando lo que había sucedido. Comprobó lo que le contaba, estuvo un rato pelando la pava y terminó diciéndome que tenía un incidente en su terminal (otra vez la milonga del marinero y el capitán) y que no podía atender mi petición en ese momento, así que se ofreció llamarme una hora después y yo le dije que sí. Si me hubiera creído eso todavía estoy esperando que me llame, jajajajaja.
Por la tarde me acordé de lo de la factura y volví a llamar al 123, conté mi verdad otra vez y la señorita (nacida probablemente en unas coordenadas similares a la que me atendió por la mañana) comenzó a realizar y a explicarme todas las gestiones para tratar de solucionar el problema. Me dijo que lo del descuento figuraba en el sistema (una noticia estupenda porque así no parece que me lo haya inventado y siempre puedo llamar y pedir cuentas) desde el día tal hasta el día cual y que debía haber habido algún problema con la facturación, pero que me realizaba un abono que vendría en la factura del mes que viene. De este modo, en la factura correspondiente a noviembre debería venirme el cobro de la tarifa al 50% y el pago de la pasta que me han cobrado de más en éste (tendría una factura en céntimos de euro probablemente). En caso de que hubiera algún problema (todos sabemos que lo habrá) me dijo que volviera a llamar y que contara todo otra vez para que me lo resolvieran.
Lo mejor de todo es que, cuando me preguntó que si quería algo más, pensé ¿qué fechas ha dicho que tenía el descuento del 50% de la tarifa? y se lo pregunté...
"Hasta el 29 de septiembre de 2012" me dijo.
Me quedé flipado de primeras y aguantándome la risa después al comprobar lo inútiles que son estos tíos, ya sea para mal (como ya conté en el primero de los posts sobre esto) como para bien para el usuario (como en el segundo de los posts y en éste en el que me entero de que me compensan con 6 meses más de descuento que el ofertado). Esta gente me deja sin palabras.
Seguiré informando.
El caso es que ayer se me ocurrió mirar si había salido en la página web de Garrafone la factura que me van a cobrar correspondiente al mes de octubre (en concreto desde el 26 de septiembre hasta el 25 de octubre), esperando que no me hubieran hecho el descuento y dispuesto a llamar (otra vez, ¿qué número sería ésta?) al maravilloso 123 de ¿atención? al cliente. Evidentemente la factura estaba tal cual, ni descuento ni leches, y lo peor es que no me sorprendió para nada, daba por hecho que saldría como el culo, supongo que es porque he aprendido gracias a las operadoras que de cada 50 trabajadores sólo uno hace correctamente su trabajo (lo mismo exagero y se trata de 1 de cada 1000 pero he querido ser benigno).
Llamé al 123 y tras unos minutos sufriendo la espera de rigor, una encantadora señorita de origen (¿a qué no lo adivina nadie?) sudamericano me atendió amablemente escuchando lo que había sucedido. Comprobó lo que le contaba, estuvo un rato pelando la pava y terminó diciéndome que tenía un incidente en su terminal (otra vez la milonga del marinero y el capitán) y que no podía atender mi petición en ese momento, así que se ofreció llamarme una hora después y yo le dije que sí. Si me hubiera creído eso todavía estoy esperando que me llame, jajajajaja.
Por la tarde me acordé de lo de la factura y volví a llamar al 123, conté mi verdad otra vez y la señorita (nacida probablemente en unas coordenadas similares a la que me atendió por la mañana) comenzó a realizar y a explicarme todas las gestiones para tratar de solucionar el problema. Me dijo que lo del descuento figuraba en el sistema (una noticia estupenda porque así no parece que me lo haya inventado y siempre puedo llamar y pedir cuentas) desde el día tal hasta el día cual y que debía haber habido algún problema con la facturación, pero que me realizaba un abono que vendría en la factura del mes que viene. De este modo, en la factura correspondiente a noviembre debería venirme el cobro de la tarifa al 50% y el pago de la pasta que me han cobrado de más en éste (tendría una factura en céntimos de euro probablemente). En caso de que hubiera algún problema (todos sabemos que lo habrá) me dijo que volviera a llamar y que contara todo otra vez para que me lo resolvieran.
Lo mejor de todo es que, cuando me preguntó que si quería algo más, pensé ¿qué fechas ha dicho que tenía el descuento del 50% de la tarifa? y se lo pregunté...
"Hasta el 29 de septiembre de 2012" me dijo.
Me quedé flipado de primeras y aguantándome la risa después al comprobar lo inútiles que son estos tíos, ya sea para mal (como ya conté en el primero de los posts sobre esto) como para bien para el usuario (como en el segundo de los posts y en éste en el que me entero de que me compensan con 6 meses más de descuento que el ofertado). Esta gente me deja sin palabras.
Seguiré informando.
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Operadoras (in)móviles
viernes, 14 de octubre de 2011
Operadoras (in)móviles - 2ª parte
Esto es como los chavales que salen en las películas y series de hace más 60 años (y las actuales que se sitúan allí) anunciando periódicos al grito de "¡Extra! ¡Extra! ¡Últimas noticias!"
Resulta que ahora, los geniales profesionales de Garrafone (o Mierdafone, como se prefiera) han decidido pasar a la acción...Enviándome el teléfono móvil que me tenía que haber llegado un mes atrás. Sí amigos, resulta que ahora tengo dos Samsung Galaxy Mini, ni más ni menos, por cortesía de Garrafone.
Al principio, cuando mi madre me llamó diciéndome que había recibido un sms diciéndole que me iba a llegar un pedido (puse su número de contacto porque te obligan a poner otro que no sea el tuyo), le dije que seguro que no lo borrara para que le pudiera echar un vistazo pero que seguro que era un error. Pero no. Unas horas más tarde me volvió a llamar, pero en esa ocasión iban ya con el teléfono para que yo lo recogiera (tenía que enseñar el DNI con lo que volvieron por la tarde y me lo dieron en mano).
La verdad es que esta historia no deja de sorprenderme, me parece un cúmulo de errores y de falta de profesionalidad tan enorme, que me parece increíble que siga aumentando más y más. Eso sí, desde que me arreglaron el problema, los errores empiezan a beneficiarme a mí y no a perjudicarme. Si al final de este mes (y los siguientes 5 meses) Garrafone me cobra la mitad de mi tarifa como me prometieron por dejarme sin línea 10 días, por ese agravio me habría ahorrado una pasta y encima dispondría de dos teléfonos muy chulos (uno por la cara), por lo que podría pensarse que después de todo he salido más que airoso del embrollo en el que las sucias operadoras me habían metido.
Eso sí, lo cierto es que sigo sin creerme que me vayan a hacer el descuento prometido, así que me da que tendré que pegarme con ellos y esperar que no descubran su metida de pata al enviarme otro teléfono. Hasta entonces mantendré el segundo móvil guardado con precinto y todo, a la espera de que no se pispen y se lo regale a mi hermana o a mi padre, que han mostrado mucho interés en quedárselo (pero no lo aceptan como regalo de Reyes los muy jodíos).
Seguiré informando.
Resulta que ahora, los geniales profesionales de Garrafone (o Mierdafone, como se prefiera) han decidido pasar a la acción...Enviándome el teléfono móvil que me tenía que haber llegado un mes atrás. Sí amigos, resulta que ahora tengo dos Samsung Galaxy Mini, ni más ni menos, por cortesía de Garrafone.
Al principio, cuando mi madre me llamó diciéndome que había recibido un sms diciéndole que me iba a llegar un pedido (puse su número de contacto porque te obligan a poner otro que no sea el tuyo), le dije que seguro que no lo borrara para que le pudiera echar un vistazo pero que seguro que era un error. Pero no. Unas horas más tarde me volvió a llamar, pero en esa ocasión iban ya con el teléfono para que yo lo recogiera (tenía que enseñar el DNI con lo que volvieron por la tarde y me lo dieron en mano).
La verdad es que esta historia no deja de sorprenderme, me parece un cúmulo de errores y de falta de profesionalidad tan enorme, que me parece increíble que siga aumentando más y más. Eso sí, desde que me arreglaron el problema, los errores empiezan a beneficiarme a mí y no a perjudicarme. Si al final de este mes (y los siguientes 5 meses) Garrafone me cobra la mitad de mi tarifa como me prometieron por dejarme sin línea 10 días, por ese agravio me habría ahorrado una pasta y encima dispondría de dos teléfonos muy chulos (uno por la cara), por lo que podría pensarse que después de todo he salido más que airoso del embrollo en el que las sucias operadoras me habían metido.
Eso sí, lo cierto es que sigo sin creerme que me vayan a hacer el descuento prometido, así que me da que tendré que pegarme con ellos y esperar que no descubran su metida de pata al enviarme otro teléfono. Hasta entonces mantendré el segundo móvil guardado con precinto y todo, a la espera de que no se pispen y se lo regale a mi hermana o a mi padre, que han mostrado mucho interés en quedárselo (pero no lo aceptan como regalo de Reyes los muy jodíos).
Seguiré informando.
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lunes, 3 de octubre de 2011
Operadoras (in)móviles
Sí, ya he comentado con anterioridad por aquí que soy ingeniero, un triste teleco como otros tantos, pero este post no tiene nada que ver con semejante cruz. Este post es por otra putada que me ha pasado en los últimos tiempos. Resulta que desde tiempo inmemorial (allá por 2003 creo recordar) hago uso de una línea de teléfono móvil cuyo operador, para no señalar a nadie, vamos a llamar Timofónica. Tras años utilizando ese número en la forma de prepago, Timofónica sacó una oferta de tipo familiar pasándose a contrato que a mi madre, a mi hermana y a mí nos resultó muy interesante porque nuestro principal flujo de llamadas se producía entre nosotros (caso aparte es el del famoso “favorito” que cada uno teníamos el nuestro), así que nos metimos en dicho plan, teniendo a mi madre como cabeza visible de la tarifa (las facturas eran todas a su nombre) pero aclarando a quién pertenecía cada uno de los números asociados al plan (nombre, apellidos, DNI, fecha de nacimiento, dirección...Vamos, una ficha completa).
El problema ha venido hace relativamente poco. Timofónica, ahora conocida como Vomistar, dentro de su fantástico plan de renovación de tarifas (lo de fantástico es coña), decidió dar de baja el módulo familiar y además creyó que lo mejor era avisar de ello con un mensaje en letra liliputiense en una de esas facturas en papel que llegan a tu casa y de las que sólo miras en detalle las llamadas registradas y si el consumo se ha disparado (ojo, de todo esto no nos dimos cuenta hasta mucho tiempo después). No nos llamaron, ni nos ofrecieron ninguna alternativa, simplemente nos dieron de baja y nos colocaron la tarifa por defecto (un puto robo de tarifa, al tan flipante como 24 céntimos el minuto hablado más el establecimiento de llamada). El caso es que, como nuestros respectivos consumos han sido siempre bastante mediocres, no nos dimos cuenta hasta este verano, cuando estando de vacaciones, un simpático operador (lo de simpático es coña) de Timofónica, decidió ponerse en contacto con mi madre para sugerirle un cambio de tarifa. Mi madre, para determinadas cosas, es como una abuela de esas que por no cambian nada simplemente por no complicarse, así que le dijo amablemente que no y le colgó. El tipo, insistente donde los haya, volvió a llamar y, aquí viene lo mejor, cuando recibió de nuevo la colgada por respuesta, decidió realizar sin el consentimiento de mi madre un cambio de tarifa (eso sí, un cambio a mejor, que a peor era imposible), con lo que nos llegó un mensaje a mi hermana y a mí (además de a mi madre, claro está), explicándonos que el número de mi madre ya no pertenecía al módulo familiar (en realidad ninguno pertenecía a ese módulo porque estaba dado de baja).
Evidentemente mi madre se cogió un cabreo de cojones, y decidió ir a una tienda física (esto de física tiene gracia, vamos que es una tienda de las de toda la vida, con persona atendiendo en un local) a ver qué coño había pasado y qué teníamos que hacer para solucionarlo. En la tienda, la chiquita que nos atendió nos contó todo el percal, es decir, todo aquello que nos había pasado y no sabíamos hasta ese momento (la desaparición de la tarifa, la tarifa abusiva que teníamos, la jugada del operador, etc.). Cuando fuimos conscientes de la situación, decidimos aprovechar para asociar cada uno el móvil a su respectiva cuenta bancaria y nuestra sorpresa fue que, según los registros de Vomistar, la titular de todas las líneas era mi madre. Esto suponía que podíamos cambiar el titular de pago pero no el de la línea a menos que pagáramos 12 € (más IVA amigos, que Hacienda somos todos) por poner unos datos que se supone que ya deberían tener, todo ello a través del teléfono porque, al menos era lo que pasaba en aquella tienda, no puedes cambiar el titular de otra manera (a mí me sonó a la milonga del marinero y el capitán). Así que asociamos cada uno nuestro respectivo número a nuestra cuenta bancaria y pospusimos el cambio de titular a la vuelta a Madrid.
Unas semanas después, idiota de mí, pensé que era el momento de "negociar" el cambio de titularidad con Timofónica-Vomistar de manera que no pagara nada y además me ofrecieran algo...Si seré toli. Basándome en la cantidad de veces que he oído que con amenazarles un poco con irte a la competencia te dan lo que pides y un poco más, me aventuré a tratar de engañarles para que me cambiaran la titularidad del número sin tener que pagar nada a cambio.
Llamé un lunes le conté a la señorita operadora sudamericana (creo que en esta frase "sudamericana" es un epíteto, porque se trata de un adjetivo que puede eliminarse de la frase sin que el contenido varíe) lo que había sucedido en cuanto a la titularidad de mi número (lo de que nos pidieran hasta el historial dental cuando nos hicimos el módulo familiar y luego la titular sea mi madre) y que quería hacer el cambio. La señorita me dijo que tenía que pasar por caja, yo me hice el sorprendido y el ofendido, y le dije que hablaría con la competencia...Un plan astutísimo, como ya se verá.
Unos días después llamé y le dije a la señorita operadora (pongamos que se llame Daisy) que había hablado con la competencia de Vomistar y que me ofrecían el cambio de titularidad gratis y además un teléfono (vil mentira), y que yo no tenía interés en cambiarme de compañía pero que si me trataban de cobrar por lo de la titularidad me iba con el mejor postor. Entonces ella replicó diciéndome que me cobraban los 12 € pero que me daban un teléfono por la cara, en concreto un Samsung Galaxy Mini...Y ahí fue donde la cagué.
Le dije que me lo pensaría, busqué información del teléfono y se me pusieron los dientes largos (además ya llevaba un tiempo pensando en la posibilidad de adquirir un smartphone, con lo que mataba dos pájaros de un tiro, o eso creía yo), así que al rato volví a llamar. En esta ocasión me atendió otra señorita (llamémosla por ejemplo Yenny, sí, escrito así) y cuando le dije lo que me había comentado su compañera, lo consultó (o eso dijo) y me confirmó la oferta, en varias ocasiones, ya que yo no paraba de preguntarle ¿está usted segura de que si cambio la titularidad me dan el teléfono gratis sin ningún problema? Y ella sólo decía que sí, así que hicimos el cambio de titularidad (previo sucio pago) y comenzó a realizar el pedido del teléfono.
Todo parecía ir bien hasta que, al final del proceso me informó de le iban a limpiar todos los puntos a la cuenta de mi madre (los que habíamos ido acumulando mi hermana, ella y yo), y como ya había hecho el cambio de titularidad me vi obligado a tirar para adelante con ello...Segunda cagada. Me contó que lo único que tenía que hacer era ir con mi madre y el mensaje localizador que le habían enviado a su móvil para recoger mi nuevo y flamante smartphone, pero resultó que la muy hija de la gran puta de Yenny me había tangado a lo grande, dando de alta en la tarifa de datos el número de mi madre en vez del mío, con lo que no me daban el móvil a mí, se lo daban a mi vieja. Simplemente acojonante. Lógicamente llamé en ese preciso instante al puto 1004, conté lo que me había pasado y puse una reclamación que me dijeron que me contestarían en un par de días, ya que el responsable de analizar la queja había de escuchar las llamadas (que se supone que graban) para evaluar la situación y emitir una respuesta.
Pues bien, la pedazo de cabrona de la responsable (Carmen Rodríguez, lástima que sólo haya miles de tías en el mundo con ese nombre), se pasó mi queja por el culo y me mandó al día siguiente un sms diciéndome que la reclamación estaba desestimada porque no constaba oferta alguna y que no había sido posible contactar conmigo, en resumen, una buena tanda de trolas, así que volví a llamar al número de (des)atención al cliente para ver qué coño pasaba. Me dijeron que pasaban nota para que la responsable se pusiera en contacto conmigo, puse otra reclamación y esperé un par de días. Infructuosamente. Volví a llamar varias veces pero me daban largas una y otra vez, así que ante la perspectiva de haber pagado los 12 € (más IVA) y haberme quedado sin teléfono por la cara, decidí hacer la portabilidad de mi número a otro operador. A Garrafone. Tercera cagada.
Dediqué algunos ratos libres a comparar ofertas, tarifas y demás relacionadas con la portabilidad móvil y, dadas mis características de consumidor (rata de alcantarilla) lo mejor era irme a la tarifa más miserable de Garrafone y quedarme con, casualidades de la vida, el mismo teléfono con el que había empezado la movida con Vomistar. Me metí en la tienda online de Garrafone y, tras introducir con cuidado de no equivocarme uno a uno todos mis datos, confirmé el pedido de portabilidad. Al instante me llegó a mi correo la confirmaciñon del mismo y, pese a tener algo de desconfianza en las operadoras tras lo sucedido con Timofónica, pensé (imbécil de mí) que en quince días, día arriba día abajo, lo tendría todo solucionado. Unos días después recibí el correo en el que me decían que necesitaban la fotocopia de mi DNI y algún documento que justificara que yo era el titular de la cuenta bancaria asociada, así que se los envié y el proceso siguió su curso. Una semana más tarde me llegó un sms de Vomistar para que me pusiera en contacto con ellos para hablar de la portabilidad llamando a un teléfono gratuito. Yo pensaba que me ofrecerían algo para que me quedara, pero tal y como me habían tratado recientemente, me tenían que lamer el culo bien lamido y ofrecerme una casa en la playa. Pues no. No me ofrecieron nada de nada. Me dijeron que como era un cliente nuevo (tócate los cojones después de 8 años) no podían siquiera hacerme la contraoferta, así que seguí adelante con la portabilidad.
El proceso de portabilidad parecía ir muy bien porque me confirmaron que para el lunes 19 de septiembre (lo había iniciado el día 2 de septiembre) se produciría el cambio. Para entonces me tenía que llegar el terminal y mi nueva SIM, de modo que el día que pasara de Vomistar a Garrafone no me quedara sin línea. Sin embargo, el jueves de la semana anterior al ver que no me había llegado el móvil, llamé al 1704 (teléfono de la tienda online) y me dijeron que había habido un problema y que tenían retraso en los envíos, pero que me llegaría el lunes. Ante esto le pregunté al menda que me atendió (no tenía ningún nombre raruno) si no me quedaría sin línea y me dijo que no, que la activación se retrasaría a la madrugada del lunes al martes. MENTIRA.
El lunes me quedé sin línea y esperé durante la mañana a que me llegara el terminal, pero como ya me olía a chamuscado se me ocurrió volver a llamar al 1704 y ahí ya llegó...El HORROR. Sí amigos, después de todo lo que había pasado, todavía faltaba algo mejor, la guinda del pastel (aunque en realidad la guinda aquí era más grande que el pastel). Resulta que llamo y me dicen que el pedido no ha llegado porque está bloqueado. Y yo les pregunto que por qué y me dicen, porque aquí consta que el titular de la línea no es usted sino una chica que se llama A. M. P.
Los muy gilipollas, al dar de alta mi número, habían sido tan zotes como para mezclar mis datos con los de otra persona. Digo mezclado porque se me ocurrió crearme una cuenta de Mi Garrafone con mi número de móvil y pude comprobar cómo habían cogido un poquito de sus datos (nombre, apellidos, fecha de nacimiento, código postal) y otros de los míos (DNI, cuenta bancaria, dirección). Un puto desbarajuste, vamos. Así que por la tarde volví a llamar al 1704 y me dijeron que lo pasarían a su supervisor para que lo solucionara manualmente...Y una leche.
Resulta que seguí llamando al número de la tienda online todos los días, mañana y tarde, abriendo incidencias, pero nadie me solucionaba nada de nada. Los datos de la tía seguían ahí, sin alterarse ni lo más mínimo. Me dijeron que esperase a que se cerrara la incidencia (lo hice y no lo resolvieron), me dijeron que fuera a una tienda física (otra vez con lo de física) y que allí me los cambiarían sin problema y entonces se desbloquearía el pedido (fui y no podían hacerlo, sólo tramitar una reclamación, que tampoco fue atendida). Así que al final de la semana me puse en contacto con (des)atención al cliente de Garrafone (un teléfono de móvil), conté mi caso y me pasaron a reclamaciones, donde me dijeron que tenía abierta una incidencia y que ellos no podían hacer nada hasta que se terminara el plazo. Siguió sin pasar nada de nada. Seguí la semana siguiente con la misma rutina de llamadas al 1704 (infructuosas todas ellas, hubo alguna subnormal que insinuó que había metido mis propios datos mal, un error considerable el de equivocarme de nombre...Y de sexo) mañana y tarde, hasta que me di cuenta de que la única vía era la de atención al cliente y reclamaciones.
El jueves 29 (diez días sin línea), harto de tanto esfuerzo inútil, me tiré toda la tarde llamando a esa gentuza con el objetivo de que al menos para el lunes estuviera solucionado todo. Llamé no menos de 5 veces a atención al cliente, con situaciones tales como que directamente me colgaran según contaba la historia (esto también me pasó en el 1704), que me pasaran con reclamaciones pero según me ponían la musiquita se cortaba (qué casualidad, ¿no?), otra tía me dio el número del FAX (sí, eso todavía existe) para que contara mi caso (¿más veces?) e incluso hubo un par que me dijeron que tenían una incidencia técnica y que no podían ponerme en contacto con reclamaciones. Todo ello hasta que di con Claudia Soto. Sí, ese es el nombre de mi hada madrina de los móviles.
Cuando me pasaron con ella y le conté mi caso, yo esperaba las mismas respuestas que había recibido con anterioridad, pero ella me dijo que lo primero era corregir los datos de la titularidad...Y LO HIZO. Casi se me caen las lágrimas cuando comprobé que había ido corrigiendo uno a uno todos los datos que le dije. Encima, después de eso, me tramitó la adquisición de mi más que deseado Samsung Galaxy Mini y al día siguiente, tras contar lo que me había pasado en una tienda oficial de Garrafone me hicieron un duplicado de SIM, comprobaron el localizador y salí de allí con nuevo móvil. Además, para compensar las molestias, se supone que me van a cobrar sólo la mitad de la factura durante los 6 meses siguientes, aunque esto es algo que todavía no me termino de creer, así que lo más probable es que tenga que hacer alguna llamada más (ojalá no).
El caso es que después de toda esta mierda con Garrafone (para mí por ello ya son Mierdafone), y de ver cómo se ha solucionado con una simple conversación, lo que me he preguntado es, ¿por qué coño no me solucionaron el problema el mismo día que di parte de él? ¿Por qué tantas pegas, tantos rodeos, tantas acciones inútiles si era algo tan fácil de solucionar? En resumen, ¿por qué tanta inutilidad? Si alguien es capaz de explicármelo que me lo diga, porque no entiendo nada.
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Cosas mías,
Operadoras (in)móviles
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