Dentro de esa increíble capacidad que tiene el ser humano de despreciar algo con su crítica (en eso los españoles somos del G8 sin duda), recuerdo haber leído un comentario sobre la película "La vida es bella" (escrita, dirigida y protagonizada por Roberto Benigni) diciendo que desdramatizaba el mayor de los horrores de la Historia, el Holocausto. Cuando leí aquello pensé que aquel sujeto era tonto perdido. ¿Desdramatizar? Pero si toda la parte del campo de concentración es jodidamente cruel (separación familiar, trabajos forzados, esconder al niño para que no lo gaseen...), si cuando crees que el médico nazi que conoce a Guido (Benigni) de su época de camarero en el hotel lo va a ayudar y no lo hace pierdes la esperanza de que la historia acabe bien, si cuando parece que les ha salido bien pillan a Guido y se sacrifica para que el crío sobreviva...Hay que ser imbécil para decir que se desdramatiza algo así. Al contrario, con esta película convierte en universal (la relación padres e hijos, la discriminación de cualquier tipo, el amor...) una historia que a veces parece que sólo les afectó a los judíos, cuando deberíamos tomarla como algo que nos afectó a todos como seres humanos.
Me irritó tanto aquel estúpido comentario que, rápidamente, me vinieron ejemplos de otras películas que sí deberían criticarse por lo que muestran y, sin embargo, hasta reciben loas. Pensé en "Señora Doubtfire". En aquella película, al personaje de Robin Williams le prohíben ver a sus hijos y, agárrate que vienen curvas, para poder hacerlo se disfraza de señora inglesa que hace de ama de cría de los muchachos. De primeras, vista la descripción del personaje de Williams, es a todas luces injusto que le prohíban ver a los niños, y su ex mujer no parece especialmente mala, con lo que la historia ya se tambalea de primeras...Pero es que la idea de disfrazarse y saltarse el mandato judicial (absurdo, no digo que no) es de jugarse la cárcel. Como si fuera un chiste.
¿Y qué hay de aquella esperpéntica película Disney de dos gemelas separadas? Sí, hablo de "Tú a Boston y yo a California". La puesta en escena no tiene parangón, dos chicas gemelas se encuentran en un campamento femenino y se dan cuenta de que son gemelas y que sus padres las separaron cuando se divorciaron, quedándose con una cada uno. Tócate los cojones. Se las reparten como si fueran muebles, tú el sofá y yo la tele, tú a fulanita y yo a menganita. Alguien dirá que esta absurdez (en la que sale Maureen O'Hara, nada menos) es propia de una época pretérita (es de 1961, que no es tan pretérito) pero es que, para rizar el rizo, se hizo un remake en 1998 ("Tú a Londres y yo a California") en el que salían Dennis Quaid, Lindsay Lohan y Natasha Richardson....¿Pero qué mierda es esa de repartirse niños? ¿Nadie clama al cielo por semejante burrada?
Que alguien tenga la indecencia de despreciar "La vida es bella" cuando semejantes mojones andan sueltos...Por favor, tengamos un poco de coherencia.
Una colección de historias, anécdotas, reflexiones y chorradas varias sin más objetivo que entretener
Mostrando entradas con la etiqueta Películas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Películas. Mostrar todas las entradas
lunes, 29 de enero de 2018
jueves, 26 de enero de 2017
Odio los musicales...Pero me ha encantado "La La Land"
No soporto los musicales. Desde que era pequeño, la aparición en escena de personajes que, en vez de dialogar, se lanzan a cantar y/o bailar para tratar de contarle algo al espectador, me pone los nervios de punta. La sensación que me produce ver esos numeritos es la de una profunda vergüenza ajena, mientras me pregunto constantemente: ¿qué necesidad hay de ponerse a hacer todo esto? Incluso en películas como "Mary Poppins" o "Sonrisas y lágrimas" lo paso mal, y sólo tolero algún número aislado en alguna película (como en "Ave César" de los Coen, con un Channing Tatum espectacular) o los números clásicos de Gene Kelly (al que siempre preferiré ver como D'Artagnan en el clásico de los Tres Mosqueteros) o Fred Astaire y Ginger Rogers. De los espectáculos teatrales ni hablo, porque ahí las piezas de canto y baile son la obra en sí, con lo que para mí es sufrir por sufrir. En general, es nombrar un musical y me entra urticaria... Y sin embargo creo que "La La Land" es un peliculón.
Que Damien Chazelle es un melómano irredento nos quedó claro en su anterior película, "Whiplash", en la que la música era el tercer personaje dentro de la confrontación entre el talentoso joven aspirante a músico y el ferozmente exigente profesor que lleva la banda de jazz del centro. La banda sonora de esa película, además de las interpretaciones de los protagonistas (sobre todo la del profesor, que consiguió el Oscar), son sencillamente magistrales. Pero en "La La Land", Chazelle se ha superado.
Lo que más me gusta de "La La Land" es la sensación de que se trata de un producto redondo, una verdera obra de arte completa, como si fuera una pieza de un material puro que tuviera una figura característica y en la que no se vieran fisuras. Los números musicales están hechos con estilo, la banda sonora de esas que quieres que te acompañe el resto de tu vida, los actores están francamente excelsos, la puesta en escena es fantástica, el vestuario es sencillamente genial, pero lo mejor de todo es el guión. En un claro homenaje al cine clásico, ¿cómo se puede honrar mejor esas películas que con un buen guión? El cine de antes se sustentaba principalmente en un buen guión y unos buenos actores, pero desde hace tiempo la imagen ha primado sobre los dos pilares primigenios, dando lugar a montones de filmes con mucha fanfarria pero poca sustancia.
En esta película, Chazelle nos cuenta una historia de sueños y de amor, y lo hace tan bien que sigues pensando en ella durante días, porque nos gusta que nos cuenten buenas historias, y "La La Land" es una historia preciosa y fantásticamente bien contada. A destacar, dentro de una obra maestra, el último número de la película (es apoteósico), que deja al espectador con un regusto a cine del bueno, de ese que hace que quieras volver a la sala oscura y la pantalla grande una y otra vez.
Que Damien Chazelle es un melómano irredento nos quedó claro en su anterior película, "Whiplash", en la que la música era el tercer personaje dentro de la confrontación entre el talentoso joven aspirante a músico y el ferozmente exigente profesor que lleva la banda de jazz del centro. La banda sonora de esa película, además de las interpretaciones de los protagonistas (sobre todo la del profesor, que consiguió el Oscar), son sencillamente magistrales. Pero en "La La Land", Chazelle se ha superado.
Lo que más me gusta de "La La Land" es la sensación de que se trata de un producto redondo, una verdera obra de arte completa, como si fuera una pieza de un material puro que tuviera una figura característica y en la que no se vieran fisuras. Los números musicales están hechos con estilo, la banda sonora de esas que quieres que te acompañe el resto de tu vida, los actores están francamente excelsos, la puesta en escena es fantástica, el vestuario es sencillamente genial, pero lo mejor de todo es el guión. En un claro homenaje al cine clásico, ¿cómo se puede honrar mejor esas películas que con un buen guión? El cine de antes se sustentaba principalmente en un buen guión y unos buenos actores, pero desde hace tiempo la imagen ha primado sobre los dos pilares primigenios, dando lugar a montones de filmes con mucha fanfarria pero poca sustancia.
En esta película, Chazelle nos cuenta una historia de sueños y de amor, y lo hace tan bien que sigues pensando en ella durante días, porque nos gusta que nos cuenten buenas historias, y "La La Land" es una historia preciosa y fantásticamente bien contada. A destacar, dentro de una obra maestra, el último número de la película (es apoteósico), que deja al espectador con un regusto a cine del bueno, de ese que hace que quieras volver a la sala oscura y la pantalla grande una y otra vez.
Etiquetas:
Críticas ¿constructivas?,
Películas
viernes, 4 de noviembre de 2016
"Hurt" por Johnny Cash
Hoy es viernes y toca canción. Concretamente un tema interpretado por el mítico músico estadounidense Johnny Cash, haciendo una versión de una canción original de Nine Inch Nails llamada "Hurt". El famoso cantante de country, en uno de sus últimos trabajos, deja una pieza sencillamente magistral, en la que la letra te traspasa y la melodía se convierte en parte de ti, y en la que la sensación de ser una balada del adiós comienza en el primer acorde y perdura incluso después de haber acabado.
¿Por qué he elegido esta canción? Sencillo. La semana pasada salió el tráiler de la que será la última película de Lobezno (Wolverine) con Hugh Jackman como protagonista. En este film, con el que se acaba la trilogía dedicada a este personaje fuera de los X-Men, veremos a un Logan envejecido, con sus poderes de regeneración renqueando, de vuelta de todo y de todos. Acompañando a las escenas de ese hombre cansado y sin fuerzas, aparece la canción de hoy. "Hurt" es el complemento perfecto de lo que vemos en las imágenes, tanto que parece que la canción se hizo para ese tráiler o viceversa. De hecho, si se observa el videoclip de Johnny Cash y las imágenes de Lobezno, se percibe el mismo ambiente de últimos momentos antes del final.
Es la primera vez que tengo la sensación de que una película de superhéroes puede trascender tan reciente género y convertirse en un clásico (he visto el trailer no menos de 10 veces). El aire a "Sin perdón" o a futuro postapocalíptico tipo "Mad Max", además de los matices de Jackman le dan una pinta a priori estupenda. Espero que no me defraude. Como siempre pongo la letra de las canciones después de los vídeos, tanto el videoclip de Cash como el trailer, además de la versión original de "Hurt" por NIN y otra versión de Eddie Vedder (la mejor es la de Cash, eso es indudable).
I hurt myself today
To see if I still feel
I focus on the pain
The only thing that's real
The needle tears a hole
The old familiar sting
Try to kill it all away
But I remember everything
[Chorus:]
What have I become
My sweetest friend
Everyone I know goes away
In the end
And you could have it all
My empire of dirt
I will let you down
I will make you hurt
I wear this crown of thorns
Upon my liar's chair
Full of broken thoughts
I cannot repair
Beneath the stains of time
The feelings disappear
You are someone else
I am still right here
[Chorus:]
What have I become
My sweetest friend
Everyone I know goes away
In the end
And you could have it all
My empire of dirt
I will let you down
I will make you hurt
If I could start again
A million miles away
I would keep myself
I would find a way
¿Por qué he elegido esta canción? Sencillo. La semana pasada salió el tráiler de la que será la última película de Lobezno (Wolverine) con Hugh Jackman como protagonista. En este film, con el que se acaba la trilogía dedicada a este personaje fuera de los X-Men, veremos a un Logan envejecido, con sus poderes de regeneración renqueando, de vuelta de todo y de todos. Acompañando a las escenas de ese hombre cansado y sin fuerzas, aparece la canción de hoy. "Hurt" es el complemento perfecto de lo que vemos en las imágenes, tanto que parece que la canción se hizo para ese tráiler o viceversa. De hecho, si se observa el videoclip de Johnny Cash y las imágenes de Lobezno, se percibe el mismo ambiente de últimos momentos antes del final.
Es la primera vez que tengo la sensación de que una película de superhéroes puede trascender tan reciente género y convertirse en un clásico (he visto el trailer no menos de 10 veces). El aire a "Sin perdón" o a futuro postapocalíptico tipo "Mad Max", además de los matices de Jackman le dan una pinta a priori estupenda. Espero que no me defraude. Como siempre pongo la letra de las canciones después de los vídeos, tanto el videoclip de Cash como el trailer, además de la versión original de "Hurt" por NIN y otra versión de Eddie Vedder (la mejor es la de Cash, eso es indudable).
"Hurt"
(originally by Nine Inch Nails)
(originally by Nine Inch Nails)
I hurt myself today
To see if I still feel
I focus on the pain
The only thing that's real
The needle tears a hole
The old familiar sting
Try to kill it all away
But I remember everything
[Chorus:]
What have I become
My sweetest friend
Everyone I know goes away
In the end
And you could have it all
My empire of dirt
I will let you down
I will make you hurt
I wear this crown of thorns
Upon my liar's chair
Full of broken thoughts
I cannot repair
Beneath the stains of time
The feelings disappear
You are someone else
I am still right here
[Chorus:]
What have I become
My sweetest friend
Everyone I know goes away
In the end
And you could have it all
My empire of dirt
I will let you down
I will make you hurt
If I could start again
A million miles away
I would keep myself
I would find a way
miércoles, 19 de octubre de 2016
"Múnich" y el alegato de Spielberg a favor de la Ley del Talión
Como suele suceder con los proyectos que llevan la firma de Steven Spielberg, desde su estreno en los cines de todo el mundo en 2005, tuve en mente ir a ver "Múnich", la película en la que el mítico director de cine estadounidense recreó lo sucedido tras el atentado ocurrido en la ciudad alemana que da título al film, en plenos Juegos Olímpicos de 1972. El hecho en sí es bien conocido, unos terroristas palestinos llamados Septiembre Negro tomaron como rehenes a once deportistas israelíes que terminaron siendo ejecutados. A modo de respuesta por tan grave incidente, al gobierno liderado por la famosa Golda Meir no se le ocurrió mejor cosa que responder con la formación de un grupo de agentes de élite preparados para vengar esas muertes. Esta última parte es la que nos cuenta Spielberg en la película.
Pues bien, como decía, tuve en mente ver la película pero por unas razones u otras no fui a verla al cine y, aunque la han proyectado en televisión en más de una ocasión, nunca tuve a bien disfrutar de su visionado. Y así pasaron 10 años, hasta finales de 2015, cuando una noche tonta en Navidades me puse a ello. Cuando terminé con ella estaba impactado, con una estupefacción ante lo que había contemplado que me dejó anonadado. Era tal el shock, que si no hubiera sido tan tarde (terminé de madrugada) habría llamado a alguien sólo para comentar lo que había visto.
La película es de una factura monumental en todos los sentidos, ya que, además de ser dirigida por Spielberg, cuenta con un fantástico elenco de actores (Eric Bana, Daniel Craig, Geoffrey Rush, Matthieu Kassovitz...), la producción no escatimó en gastos (la ambientación es fabulosa en todos los sentidos), la trama de la película es entretenida pese a la duración de su metraje, y así podría enumerar un largo etcétera para describir que se trata de una película fantásticamente realizada en todos los ámbitos. ¿En todos los ámbitos? No, en todos no.
Toda la película es un alegato de la Ley del Talión: ojo por ojo, diente por diente, como bien se explicaba en el Antiguo Testamento. Aunque sea a través de un vehículo de entretenimiento, el bueno de Spielberg tiene como único objetivo mostrarnos su visión sionista de la vida y de la Historia: los judíos son los buenos y los palestinos los malos. Dios me libre de defender el acto terrorista de Septiembre Negro, fue algo que no tiene ningún tipo de justificación y que merece ser castigado...Pero no con más muerte. La respuesta de los asesinos israelíes (porque eso es lo que son) es igualmente reprobable, no se trata de algo ligeramente mejor por tratarse de una respuesta a un ataque, sino simple y llanamente eso: fríos asesinatos por venganza. En la película Spielberg, a través del fino trabajo de manipulación de los guionistas Tony Kushner y Eric Roth (ambos judíos, ¿casualidad?), nos muestra a unos terroristas palestinos que parecen bárbaros mientras que sus homólogos israelíes parecen sacados de un anuncio de Gucci; los asesinatos de los primeros son hechos por salvajes mientras que los perpetrados por los judíos son más que justificados; los palestinos son asesinos sin alma, no como los israelíes que son padres primerizos que se preocupan por el futuro de su familia.
Lo más torticero, dentro de una película tramposa total, es que se hace mutis por el foro con respecto al asesinato por error de Ahmed Bouchiki, una metida de pata descomunal cometida por los asesinos judíos (a los que pillaron, precisamente) y de la que no se hace mención en la película. Quizás lo único de la película que me provoca una sonrisa sea que fue ferozmente criticada por grupos judíos...Se ve que no estaban del todo satisfechos con el alegato de Spielberg a favor de la Ley del Talión.
Pues bien, como decía, tuve en mente ver la película pero por unas razones u otras no fui a verla al cine y, aunque la han proyectado en televisión en más de una ocasión, nunca tuve a bien disfrutar de su visionado. Y así pasaron 10 años, hasta finales de 2015, cuando una noche tonta en Navidades me puse a ello. Cuando terminé con ella estaba impactado, con una estupefacción ante lo que había contemplado que me dejó anonadado. Era tal el shock, que si no hubiera sido tan tarde (terminé de madrugada) habría llamado a alguien sólo para comentar lo que había visto.
La película es de una factura monumental en todos los sentidos, ya que, además de ser dirigida por Spielberg, cuenta con un fantástico elenco de actores (Eric Bana, Daniel Craig, Geoffrey Rush, Matthieu Kassovitz...), la producción no escatimó en gastos (la ambientación es fabulosa en todos los sentidos), la trama de la película es entretenida pese a la duración de su metraje, y así podría enumerar un largo etcétera para describir que se trata de una película fantásticamente realizada en todos los ámbitos. ¿En todos los ámbitos? No, en todos no.
Toda la película es un alegato de la Ley del Talión: ojo por ojo, diente por diente, como bien se explicaba en el Antiguo Testamento. Aunque sea a través de un vehículo de entretenimiento, el bueno de Spielberg tiene como único objetivo mostrarnos su visión sionista de la vida y de la Historia: los judíos son los buenos y los palestinos los malos. Dios me libre de defender el acto terrorista de Septiembre Negro, fue algo que no tiene ningún tipo de justificación y que merece ser castigado...Pero no con más muerte. La respuesta de los asesinos israelíes (porque eso es lo que son) es igualmente reprobable, no se trata de algo ligeramente mejor por tratarse de una respuesta a un ataque, sino simple y llanamente eso: fríos asesinatos por venganza. En la película Spielberg, a través del fino trabajo de manipulación de los guionistas Tony Kushner y Eric Roth (ambos judíos, ¿casualidad?), nos muestra a unos terroristas palestinos que parecen bárbaros mientras que sus homólogos israelíes parecen sacados de un anuncio de Gucci; los asesinatos de los primeros son hechos por salvajes mientras que los perpetrados por los judíos son más que justificados; los palestinos son asesinos sin alma, no como los israelíes que son padres primerizos que se preocupan por el futuro de su familia.
Lo más torticero, dentro de una película tramposa total, es que se hace mutis por el foro con respecto al asesinato por error de Ahmed Bouchiki, una metida de pata descomunal cometida por los asesinos judíos (a los que pillaron, precisamente) y de la que no se hace mención en la película. Quizás lo único de la película que me provoca una sonrisa sea que fue ferozmente criticada por grupos judíos...Se ve que no estaban del todo satisfechos con el alegato de Spielberg a favor de la Ley del Talión.
Etiquetas:
Críticas ¿constructivas?,
Películas
miércoles, 5 de octubre de 2016
"Julieta", la última mamarrachada de Almodóvar
Cuando uno tiene un viaje en avión con muchas horas por delante y el sueño no viene a visitarte, la alternativa es ponerse a ver películas como un loco, leer si es que no tienes pantalla (ahora mismo los aviones de vuelos largos suelen tenerlas individualizadas para todos los pasajeros) o aburrirte. Afortunadamente, tanto a la ida como a la vuelta de mi último viaje, tenía una amplia oferta de películas donde elegir, así que procuré no aburrirme. A la ida caí dormido fácilmente, pero a la vuelta necesité de varias películas para poder perder la consciencia. Una de ellas fue "Julieta", la última película perpetrada por Pedro Almodóvar. Sí, perpetrada, tras la mayúscula estupidez de "Los amantes pasajeros", el ¿cineasta? manchego ataca de nuevo, esta vez con un pseudo dramón de tres al cuarto que pasaré a desmenuzar (OJO, spoilers).
Julieta, interpretada por Emma Suárez con un peinado horroroso (esa espléndida mujer no saldría a la calle con el pelo así en la vida), es una mujer de más de 50 años que está empacando para marchar de Madrid con su pareja (Darío Grandinetti, un argentino de mediana edad que interpreta a un argentino de mediana edad), cuando, por azares del destino (o eso nos quiere mostrar Almodóvar) se encuentra con una amiga de su hija. Al oír de su hija tras tantos años, cambia radicalmente de opinión, y decide no sólo quedarse en Madrid, sino volver al edificio donde vivía con ella, y allí comenzar a escribir una carta que se supone servirá de hilo conductor a la historia. Digo se supone porque en realidad la carta es la pobre excusa para empezar a hablar del pasado desde el presente, lo que demuestra que en su empeño por ser original, Almodóvar tira de un truco manido y encima lo usa mal: con escenas al principio constantes (el largo plano secuencia con Emma Suárez en camisa y bragas) que, con el devenir de los minutos, se van diluyendo hasta que la carta se queda en nada.
De este modo, la Julieta que aparece en pantalla, visiblemente más joven e interpretada por Adriana Ugarte (vaya casting el que pretende hacernos creer que estas dos mujeres tienen algo en común) con un pelo y un peinado que ni el David Bowie más extravagante ha llevado nunca (en el primer fotograma en el que la ves, ya provoca risa), viaja en tren y conoce a un hombre con el que, tras una esperpéntica escena con un ciervo y un suicida (todo en ella resulta falsamente simbólico, completamente inane), termina acostándose. Aunque parezca que el hombre, uno de esos tiarrones que toda mujer heterosexual encontraría apetecible, sea de atrezzo, resulta que no, que unos meses después ella recibe una carta de él y retoman lo del tren. El muchacho no tiene desperdicio, está casado con una mujer que está en coma (aunque ésta palma según llega Julieta al pueblecillo costero del Norte donde vive) y es pescador. Aquí hago una parada. Almodóvar no ha debido ver un pescador en su vida, porque lo que nos pone es un modelo de Dolce & Gabbana para interpretarlo, cuando Karra Elejalde es probablemente lo más parecido a la realidad.
La muchacha se queda embarazada (ahí le bailan las cuentas al manchego porque no queda claro si ha sido el pescador de Gucci o el Espíritu Santo) y nace la causa de todas las desgracias, Antía. A partir de ahí, la historia pierde la poca ilación que tenía, con Almodóvar pegando saltos de años en el tiempo que sólo percibimos en los cortes de pelo de Adriana Ugarte y presentándonos personajes como de la nada (el viaje a ver a los padres de Julieta es de traca: el pescador no va, Julieta no ve a sus padres desde hace ni sé sin un motivo aparente, Julieta es andaluza y no se lo cree nadie). Es en ese momento cuando, en el dramón de Antena 3 de fin de semana que es esta película, vuelve a surgir el recurso facilón y el pescador de Armani la palma faenando en plena tormenta tras haber discutido con Julieta porque se acostaba de vez en cuando con una amiga suya (una artista local interpretada por Inma Cuesta, ¿quién podría culparlo?), cuando ves que no pegan ni con cola y ni siquiera hablan (¿cómo conviven tantos años así?). Y de aquí el no parar, el descenso a los infiernos de la estupidez, la inanidad más absoluta.
La niña estaba de campamento y, de primeras, no le cuentan nada. Resulta que ha hecho buenas migas con otra niña que vive en Madrid y allí que va a por ella. Se lo cuenta y tampoco es que sufra mucho, mientras que Julieta sigue como idiotizada (quizás lo único real de toda la película). La madre de la otra niña le ofrece quedarse cuidando de las dos niñas mientras se van de vacaciones y eso degenera en que se quedan a vivir en Madrid y en barrio pijo (sí, así como suena, de buenas a primeras y sin trabajo ni nada). En el siguiente salto temporal, ya hemos cambiado de Adriana a Emma (con un truco de adolescente haciendo un corto), Antía ya tiene 18 años y se va a pasar el verano previo a la Universidad en un retiro....Y desaparece. Julieta va al sitio y le dicen que no quiere verla más, y tras investigar un poco y hablar con la artista (que se está muriendo trágicamente, cómo no) mata dos pájaros de un tiro: se entera de que la culpa de la muerte del padre (¿?) y se echa novio (Darío Grandinetti, en la actuación más creíble del film, haciendo de sí mismo). De tal manera que volvemos al inicio de la película. Entonces, tras un accidente de tráfico casi tan estúpido como la película, Julieta recibe una carta de Antía en la que ésta le informa de dónde está exactamente y que entiende cómo se debió sentir Julieta cuando ella desapareció porque ahora uno de sus tres hijos se ha muerto ahogado. Julieta se dirige con su novio argentino de mediana edad a ver a Antía. Fin.
Para el que no haya visto la película y lea esto, juro que no me he inventado nada (ni siquiera lo último). Todo este cambalache de astracanadas es la última película del "genio". Boyero se queda hasta corto, porque es un cúmulo de chorradas sin sentido tal, que el espectador no puede más que quedarse perplejo ante la novelita rosa de adolescente hormonada que presenta el manchego. Los recursos facilones, la carencia de cohesión, los errores de raccord (relojes parados, por ejemplo), la falta de coherencia dentro de su propia absurdez, los giros de guión de telefilme barato, la pésima elección del casting (lo peor la elección de dos mujeres tan diferentes y el pescador modelo), la cuidada estética para no terminar contando nada...Podría citar muchas razones más para calificarlo como lo que es: un bodrio. Menos mal que no pagué ni un euro por semejante mamarrachada.
Julieta, interpretada por Emma Suárez con un peinado horroroso (esa espléndida mujer no saldría a la calle con el pelo así en la vida), es una mujer de más de 50 años que está empacando para marchar de Madrid con su pareja (Darío Grandinetti, un argentino de mediana edad que interpreta a un argentino de mediana edad), cuando, por azares del destino (o eso nos quiere mostrar Almodóvar) se encuentra con una amiga de su hija. Al oír de su hija tras tantos años, cambia radicalmente de opinión, y decide no sólo quedarse en Madrid, sino volver al edificio donde vivía con ella, y allí comenzar a escribir una carta que se supone servirá de hilo conductor a la historia. Digo se supone porque en realidad la carta es la pobre excusa para empezar a hablar del pasado desde el presente, lo que demuestra que en su empeño por ser original, Almodóvar tira de un truco manido y encima lo usa mal: con escenas al principio constantes (el largo plano secuencia con Emma Suárez en camisa y bragas) que, con el devenir de los minutos, se van diluyendo hasta que la carta se queda en nada.
De este modo, la Julieta que aparece en pantalla, visiblemente más joven e interpretada por Adriana Ugarte (vaya casting el que pretende hacernos creer que estas dos mujeres tienen algo en común) con un pelo y un peinado que ni el David Bowie más extravagante ha llevado nunca (en el primer fotograma en el que la ves, ya provoca risa), viaja en tren y conoce a un hombre con el que, tras una esperpéntica escena con un ciervo y un suicida (todo en ella resulta falsamente simbólico, completamente inane), termina acostándose. Aunque parezca que el hombre, uno de esos tiarrones que toda mujer heterosexual encontraría apetecible, sea de atrezzo, resulta que no, que unos meses después ella recibe una carta de él y retoman lo del tren. El muchacho no tiene desperdicio, está casado con una mujer que está en coma (aunque ésta palma según llega Julieta al pueblecillo costero del Norte donde vive) y es pescador. Aquí hago una parada. Almodóvar no ha debido ver un pescador en su vida, porque lo que nos pone es un modelo de Dolce & Gabbana para interpretarlo, cuando Karra Elejalde es probablemente lo más parecido a la realidad.
La muchacha se queda embarazada (ahí le bailan las cuentas al manchego porque no queda claro si ha sido el pescador de Gucci o el Espíritu Santo) y nace la causa de todas las desgracias, Antía. A partir de ahí, la historia pierde la poca ilación que tenía, con Almodóvar pegando saltos de años en el tiempo que sólo percibimos en los cortes de pelo de Adriana Ugarte y presentándonos personajes como de la nada (el viaje a ver a los padres de Julieta es de traca: el pescador no va, Julieta no ve a sus padres desde hace ni sé sin un motivo aparente, Julieta es andaluza y no se lo cree nadie). Es en ese momento cuando, en el dramón de Antena 3 de fin de semana que es esta película, vuelve a surgir el recurso facilón y el pescador de Armani la palma faenando en plena tormenta tras haber discutido con Julieta porque se acostaba de vez en cuando con una amiga suya (una artista local interpretada por Inma Cuesta, ¿quién podría culparlo?), cuando ves que no pegan ni con cola y ni siquiera hablan (¿cómo conviven tantos años así?). Y de aquí el no parar, el descenso a los infiernos de la estupidez, la inanidad más absoluta.
La niña estaba de campamento y, de primeras, no le cuentan nada. Resulta que ha hecho buenas migas con otra niña que vive en Madrid y allí que va a por ella. Se lo cuenta y tampoco es que sufra mucho, mientras que Julieta sigue como idiotizada (quizás lo único real de toda la película). La madre de la otra niña le ofrece quedarse cuidando de las dos niñas mientras se van de vacaciones y eso degenera en que se quedan a vivir en Madrid y en barrio pijo (sí, así como suena, de buenas a primeras y sin trabajo ni nada). En el siguiente salto temporal, ya hemos cambiado de Adriana a Emma (con un truco de adolescente haciendo un corto), Antía ya tiene 18 años y se va a pasar el verano previo a la Universidad en un retiro....Y desaparece. Julieta va al sitio y le dicen que no quiere verla más, y tras investigar un poco y hablar con la artista (que se está muriendo trágicamente, cómo no) mata dos pájaros de un tiro: se entera de que la culpa de la muerte del padre (¿?) y se echa novio (Darío Grandinetti, en la actuación más creíble del film, haciendo de sí mismo). De tal manera que volvemos al inicio de la película. Entonces, tras un accidente de tráfico casi tan estúpido como la película, Julieta recibe una carta de Antía en la que ésta le informa de dónde está exactamente y que entiende cómo se debió sentir Julieta cuando ella desapareció porque ahora uno de sus tres hijos se ha muerto ahogado. Julieta se dirige con su novio argentino de mediana edad a ver a Antía. Fin.
Para el que no haya visto la película y lea esto, juro que no me he inventado nada (ni siquiera lo último). Todo este cambalache de astracanadas es la última película del "genio". Boyero se queda hasta corto, porque es un cúmulo de chorradas sin sentido tal, que el espectador no puede más que quedarse perplejo ante la novelita rosa de adolescente hormonada que presenta el manchego. Los recursos facilones, la carencia de cohesión, los errores de raccord (relojes parados, por ejemplo), la falta de coherencia dentro de su propia absurdez, los giros de guión de telefilme barato, la pésima elección del casting (lo peor la elección de dos mujeres tan diferentes y el pescador modelo), la cuidada estética para no terminar contando nada...Podría citar muchas razones más para calificarlo como lo que es: un bodrio. Menos mal que no pagué ni un euro por semejante mamarrachada.
Etiquetas:
Críticas ¿constructivas?,
Películas
jueves, 14 de enero de 2016
Escenas de película: "-Y tú, Holmes, ¿qué quieres ser de mayor? -No quiero vivir solo" de "El secreto de la pirámide"
Es curioso cómo funciona la mente humana...Siendo ésta una de mis películas favoritas, de esas que están en el Olimpo de "Los Goonies", las tres de Indiana (sí, sólo tres) o "La princesa prometida", podría haber elegido no una sino varias escenas que podrían salir aquí y que, a los aficionados de la película, seguro que les habrían resultado más conocidas o más reseñables (como la de Ehtar o la del Rametep, aunque puede que las ponga algún día). La que rescato hoy aquí puede incluso pasar desapercibida para el ojo profano, pero en mi caso es de esas que me han acompañado a nivel personal desde que era pequeño y la vi.
"El secreto de la pirámide", para quien no la conozca, es una película de 1985 dirigida por Barry Levinson y con guión de Chris Columbus, en la que, tirando de los famosos personajes de Conan Doyle (Sherlock Holmes y el Doctor Watson) se monta una trama basándose en la hipótesis de que ambos se conocieron de adolescentes (el título original de la película, "Young Sherlock Holmes", lo hace más obvio). De este modo, Watson llega a un internado y traba amistad con Holmes nada más llegar, y los dos se meten en una aventura de lo más singular.
La escena en cuestión es muy breve, pero creo que dice mucho de ese enorme personaje que es Sherlock Holmes. Mientras están cenando, uno de los alumnos del internados (Dudley, el archirival de Holmes en cuanto a popularidad) pregunta a los compañeros qué quieren ser de mayor (Watson comenta que médico, por ejemplo) y llega un momento en el que dice:
Dudley: -Y tú, Holmes, ¿qué quieres ser de mayor?
Sherlock Holmes: -No quiero vivir solo.
Dudley: - What about you, Holmes? What do you want to be when you grow up?
Sherlock Holmes: - I never want to be alone.
En el vídeo anterior (en los primeros segundos, el resto es igual) podemos disfrutar de la escena. ¿Por qué es la que más me gusta de la película? Porque ante la pregunta, dándole una vuelta de tuerca, Holmes da una respuesta en la que deja ver que en la vida la ocupación no es lo más importante (mostrándose de este modo como más sabio que sus compañeros), y porque el que contempla la escena ya conoce el futuro trágico de ese joven muchacho, en el que se cumple justo lo que no deseaba. Quizás sea también porque desde pequeño siempre que me han preguntado qué quería ser de mayor, he respondido: Feliz.
P.D. Si alguien lee este post y le entran ganas de ver la película, por favor, que se quede viéndola hasta que pasen los títulos de crédito, merece la pena.
"El secreto de la pirámide", para quien no la conozca, es una película de 1985 dirigida por Barry Levinson y con guión de Chris Columbus, en la que, tirando de los famosos personajes de Conan Doyle (Sherlock Holmes y el Doctor Watson) se monta una trama basándose en la hipótesis de que ambos se conocieron de adolescentes (el título original de la película, "Young Sherlock Holmes", lo hace más obvio). De este modo, Watson llega a un internado y traba amistad con Holmes nada más llegar, y los dos se meten en una aventura de lo más singular.
La escena en cuestión es muy breve, pero creo que dice mucho de ese enorme personaje que es Sherlock Holmes. Mientras están cenando, uno de los alumnos del internados (Dudley, el archirival de Holmes en cuanto a popularidad) pregunta a los compañeros qué quieren ser de mayor (Watson comenta que médico, por ejemplo) y llega un momento en el que dice:
Dudley: -Y tú, Holmes, ¿qué quieres ser de mayor?
Sherlock Holmes: -No quiero vivir solo.
Dudley: - What about you, Holmes? What do you want to be when you grow up?
Sherlock Holmes: - I never want to be alone.
En el vídeo anterior (en los primeros segundos, el resto es igual) podemos disfrutar de la escena. ¿Por qué es la que más me gusta de la película? Porque ante la pregunta, dándole una vuelta de tuerca, Holmes da una respuesta en la que deja ver que en la vida la ocupación no es lo más importante (mostrándose de este modo como más sabio que sus compañeros), y porque el que contempla la escena ya conoce el futuro trágico de ese joven muchacho, en el que se cumple justo lo que no deseaba. Quizás sea también porque desde pequeño siempre que me han preguntado qué quería ser de mayor, he respondido: Feliz.
P.D. Si alguien lee este post y le entran ganas de ver la película, por favor, que se quede viéndola hasta que pasen los títulos de crédito, merece la pena.
Etiquetas:
Cosas mías,
Escenas de película,
Películas
viernes, 3 de julio de 2015
"Atomic" de Blondie
Hoy es viernes y toca canción. Concretamente "Atomic" del grupo estadounidense Blondie, perteneciente al álbum "Eat to the beat" de 1979. Eso sí, aunque la canción original me encanta, en realidad la versión que tengo en mente es la de la banda de britpop, Sleeper, que realizó para la banda sonora de la película "Trainspotting".
Analizando un poco el tema, en este caso es más que evidente que la letra (que se puede ver tras los vídeos que pongo, como siempre) no es un poema de Balzac precisamente. Todo reside en el ritmo, en esa tonadilla pegadiza y que según escuchas brevemente no paras de tararear el resto del día. Es la última de las canciones que he incorporado a mi despertador del móvil y doy fe de ello. A continuación pongo el videoclip original, la versión para "Trainspotting" y un directo. A disfrutar.
Analizando un poco el tema, en este caso es más que evidente que la letra (que se puede ver tras los vídeos que pongo, como siempre) no es un poema de Balzac precisamente. Todo reside en el ritmo, en esa tonadilla pegadiza y que según escuchas brevemente no paras de tararear el resto del día. Es la última de las canciones que he incorporado a mi despertador del móvil y doy fe de ello. A continuación pongo el videoclip original, la versión para "Trainspotting" y un directo. A disfrutar.
"Atomic"
Uh-huh make me tonight
Tonight
Make it right
Uh-huh make me tonight
Tonight
Tonight
Oh, uh-huh make it magnificent
Tonight
Right
Ah, oh your hair is beautiful
Ah, tonight
Atomic
Tonight make it magnificent
Tonight
Make me tonight
Your hair is beautiful
Oh, tonight
Atomic
Oh Atomic
Oh
Oh Atomic
Oh Atomic
Oh
Tonight
Make it right
Uh-huh make me tonight
Tonight
Tonight
Oh, uh-huh make it magnificent
Tonight
Right
Ah, oh your hair is beautiful
Ah, tonight
Atomic
Tonight make it magnificent
Tonight
Make me tonight
Your hair is beautiful
Oh, tonight
Atomic
Oh Atomic
Oh
Oh Atomic
Oh Atomic
Oh
martes, 21 de abril de 2015
Escenas de película: La forma A-38 de "Las 12 pruebas de Astérix"
Cada vez que tengo que hacer un trámite burocrático y se complica, aunque sea ligeramente, siempre viene a mi mente la mítica escena de "Las 12 pruebas de Astérix", cuando nuestros irreductibles galos han de conseguir la forma A-38 para salir de la denominada Casa que enloquece. Es, probablemente, el mejor ejemplo de cómo puede ser de perniciosa la burocracia, a través de una dura crítica a determinado tipo de funcionariado (sí, esos que tienen horario de 8:00 a 15:00 con dos desayunos y almuerzo incluidos) que convierte cualquier trámite en una prueba digna de los dioses.
Si alguien aparece por aquí, se pone el fragmento anterior y no ha visto la película, seguro que cuando termine los ocho o nueve minutos que dura la secuencia le parecerá que no me he equivocado un ápice en mi descripción. Sólo el inicio ya te dice mucho:
Astérix: Queremos la forma A-38.
Viejo de recepción: ¿Matricular una galera? No, aquí no es. Tienen que ir allá, a la capitanía del puerto.
Astérix: No, no queremos matricular una galera, queremos la forma A-38.
Viejo de recepción: ¿El puerto? Lo encontrarán a la orilla del mar. Siempre ha estado ahí.
Astérix: Pero no queremos el puerto. (gritando) Queremos la forma A-38.
Viejo de recepción: ¿eeeehhh?
Astérix: (gritando) LA FORMA A-38.
Viejo de recepción: Aaghh. ¡Qué modales! ¡No grite! ¿Qué cree, que estoy sordo? Vayan a la ventanilla 1 por el pasillo de la izquierda, última puerta a la derecha.
(...)
Por otro lado, aprovecho para comentar que la película es, al menos para mí, el cúlmen de las aventuras de Astérix. Quizá porque se hizo antes de que Goscinny muriera, ya que él era el guionista y es evidente que las historias publicadas por Uderzo tras su fallecimiento han sido de un nivel menor (alguna de las últimas directamente infame). De hecho, estoy convencido de que ésta no será la única vez que hablaré de ella en esta sección.
Si alguien aparece por aquí, se pone el fragmento anterior y no ha visto la película, seguro que cuando termine los ocho o nueve minutos que dura la secuencia le parecerá que no me he equivocado un ápice en mi descripción. Sólo el inicio ya te dice mucho:
Astérix: Queremos la forma A-38.
Viejo de recepción: ¿Matricular una galera? No, aquí no es. Tienen que ir allá, a la capitanía del puerto.
Astérix: No, no queremos matricular una galera, queremos la forma A-38.
Viejo de recepción: ¿El puerto? Lo encontrarán a la orilla del mar. Siempre ha estado ahí.
Astérix: Pero no queremos el puerto. (gritando) Queremos la forma A-38.
Viejo de recepción: ¿eeeehhh?
Astérix: (gritando) LA FORMA A-38.
Viejo de recepción: Aaghh. ¡Qué modales! ¡No grite! ¿Qué cree, que estoy sordo? Vayan a la ventanilla 1 por el pasillo de la izquierda, última puerta a la derecha.
(...)
Por otro lado, aprovecho para comentar que la película es, al menos para mí, el cúlmen de las aventuras de Astérix. Quizá porque se hizo antes de que Goscinny muriera, ya que él era el guionista y es evidente que las historias publicadas por Uderzo tras su fallecimiento han sido de un nivel menor (alguna de las últimas directamente infame). De hecho, estoy convencido de que ésta no será la única vez que hablaré de ella en esta sección.
martes, 3 de febrero de 2015
Escenas de película: "Sólo el fax, encanto, sólo el fax" de "La jungla 2: alerta roja"
Hoy abro una nueva sección en este mi querido blog denominada "Escenas de película", en la que voy a rescatar justo eso, momentos de films que por cualquier razón destacable me parecen gloriosos. Seguro que cualquiera que lea estas palabras estará pensando en alguna pieza legendaria de alguna película de las más reputadas de la Historia del Cine (así, con mayúsculas, para que suene más rimbombante)...Pero a mí me ha venido a la cabeza una escena que me encanta de una peli no excesivamente reputada (pero si vista), aunque seguro que no soy el único que la recuerda porque es uno de esos clásicos de acción de finales de los 80 y principios de los 90.
Se trata de un corte breve, perteneciente a "La Jungla 2: alerta roja", un simple diálogo que acaba con una sencilla frase de John McLane (Bruce Willis en el papel que lo catapultó al estrellato) en la que se resume de alguna manera qué tipo de personaje es el protagonista de la saga de la Jungla de cristal. Os pongo en situación, el bueno de John está esperando a su mujer en un aeropuerto y, tras un encontronazo con unos tipos sospechosos (intercambio de tiros incluido), coge las huellas a uno de los muertos y se va a un mostrador de información dentro del aeropuerto. Allí, tirando de una chica que atiende, llama a su colega el sargento de policía que le había echado un cable en la primera película y le dice que le va a pasar por fax las huellas del tipo para que las coteje...Y en ese momento pasa esto (sólo los primeros 10 segundos del corte):
Chica de información (con ojos de colegiala enamorada): Cierro dentro de una hora, ¿nos vamos a tomar una copa?
John McLane: Hehehe. Sólo el fax, encanto, sólo el fax. (dice mientras se señala el anillo de casado).
Lo primero que piensas es algo tipo qué caaaabrón, cómo se lo monta, puro jefazo vacilando a la chavala...Pero en realidad lo que pasa es que te gustaría verte en una situación parecida y hacerlo tan bien como lo hace él, básicamente porque lo que te dicen del personaje en esa escena es que, después de haber apaleado a los malos, le llega una tentación en forma de jovencita apetecible y, no sólo no cae en ella continuando con su "misión", sino que se regodea de su compromiso con su esposa al señalarse el anillo. Es ahí, justo en ese momento, cuando te das cuenta de por qué es el puto amo, y sueñas despierto pensando en cuándo tendrás tú la oportunidad de ser tan crack como John McLane en esa escena.
Se trata de un corte breve, perteneciente a "La Jungla 2: alerta roja", un simple diálogo que acaba con una sencilla frase de John McLane (Bruce Willis en el papel que lo catapultó al estrellato) en la que se resume de alguna manera qué tipo de personaje es el protagonista de la saga de la Jungla de cristal. Os pongo en situación, el bueno de John está esperando a su mujer en un aeropuerto y, tras un encontronazo con unos tipos sospechosos (intercambio de tiros incluido), coge las huellas a uno de los muertos y se va a un mostrador de información dentro del aeropuerto. Allí, tirando de una chica que atiende, llama a su colega el sargento de policía que le había echado un cable en la primera película y le dice que le va a pasar por fax las huellas del tipo para que las coteje...Y en ese momento pasa esto (sólo los primeros 10 segundos del corte):
Chica de información (con ojos de colegiala enamorada): Cierro dentro de una hora, ¿nos vamos a tomar una copa?
John McLane: Hehehe. Sólo el fax, encanto, sólo el fax. (dice mientras se señala el anillo de casado).
Lo primero que piensas es algo tipo qué caaaabrón, cómo se lo monta, puro jefazo vacilando a la chavala...Pero en realidad lo que pasa es que te gustaría verte en una situación parecida y hacerlo tan bien como lo hace él, básicamente porque lo que te dicen del personaje en esa escena es que, después de haber apaleado a los malos, le llega una tentación en forma de jovencita apetecible y, no sólo no cae en ella continuando con su "misión", sino que se regodea de su compromiso con su esposa al señalarse el anillo. Es ahí, justo en ese momento, cuando te das cuenta de por qué es el puto amo, y sueñas despierto pensando en cuándo tendrás tú la oportunidad de ser tan crack como John McLane en esa escena.
Etiquetas:
Escenas de película,
Películas
jueves, 9 de octubre de 2014
Libros Leídos Septiembre 2014
El mes de septiembre acabó la semana pasada y con su fin llega ahora la recopilación de mis lecturas en esos 30 días. Fueron 7 libros (un número relativamente pobre), 5 en español, uno en inglés y otro en italiano, entre los cuales había tres novelas, un libro de historia, una biografía, un libro de relatos y un cómic. Siguiendo con el listado de libros leídos durante el año, tenemos:
67. "Berlín. La caída: 1945" de Antony Beevor. 800 páginas (e-book).
Antony Beevor es uno de los historiadores metidos a escritor con más ventas mundiales, sobre todo en las obras centradas en episodios de la II Guerra Mundial, como el Desembarco de Normandía o Stalingrado. Como ya he contado muchas veces por aquí, éste es un tema que me apasiona, así que llevaba cierto tiempo pensando en leer alguna de sus obras para ver qué tal estaban. El resultado ha sido de 6 sobre 10. No está mal pero esperaba más, la verdad. He leído que suscitó muchas críticas por parte de los rusos porque en el relato queda meridianamente claro que eran poco menos que semisalvajes con ganas de venganza, pero es que (con matices) eso es lo que pasó y eso no minusvalora el hecho de que fueran clave en que el Mundo se librara de algo incluso peor. El libro está bien estructurado, bien documentado y no es farragoso en su prosa, pero le falta chicha y, en bastantes ocasiones, se para en detalles que no son tan relevantes como para dedicarles tiempo. Supongo también que si no has leído nada sobre la II Guerra Mundial en general o de la caída de Berlín, es posible que te impacte más, pero como yo ya estoy algo versado en el tema...
68. "Pep Guardiola, otra manera de ganar" de Guillem Balagué. 340 páginas (e-book).
Nuestros amigos británicos suelen sacar a la venta habitualmente biografías de personajes famosos en general y deportivos en particular, algo que en España prácticamente no ha ocurrido hasta hace poco (a la mente sólo me viene el caso de Rafa Nadal, previo a una catarata de libros de poca tirada de personajes futboleros escritos por periodistas que los siguen). Este libro es uno de esos libros que comento, ya que el autor (el periodista catalán Guillem Balagué, afincado en Reino Unido) lo escribió en inglés y se ha traducido. Obviamente no es un libro que te cambia la vida ni mucho menos, pero como no esperaba gran cosa de él, no me ha decepcionado. En él te cuenta principalmente el periplo de Guardiola en el mejor Barça de todos los tiempos (probablemente el mejor equipo que yo haya visto jugar nunca) y se hace ameno y entretenido, con cosas que incluso sorprenden de un tipo tan peculiar. Aprobado.
69. "Érase una vez en Francia" de Fabien Nury y Sylvain Valleé (volúmenes 1, 2 y 3 de un total de 6). (tablet).
En forma de cómic nos llega la historia del mafioso judío Joseph Joanovici, un emigrante ruso de origen moldavo (cuando nació Moldavia formaba parte de Rusia) que en la Francia de entreguerras construyó un imperio a través de chanchullos desde una empresa de ferretería y que se convirtió (se cree pero no se sabe) primero en colaboracionista con los nazis y luego en parte de la resistencia, siempre sacando tajada de formar parte del bando ganador. Aunque sólo he leído la mitad de las seis entregas de esta obra, puedo asegurar que se trata de un trabajo magnífico, no sólo por el interés que suscita la historia, sino porque el texto y el dibujo son francamente buenos. Muy recomendable, me quedo con las ganas de haberlo acabado.
70. "High Fidelity" de Nick Hornby. 253 páginas (e-book).
Pese a que Nick Hornby es uno de mis autores favoritos y a que cuando vi la película homónima protagonizada por John Cusack me encantó sobremanera, el que caso es que llevaba muchos muchos años detrás de leer este libro, básicamente porque siempre esperé que alguien en especial me lo regalara. Supongo que lo he leído precisamente porque ahora mismo sé que es preferible no esperar a que las cosas sucedan, y por eso trato de poner mi granito de arena para que ocurran como quiero. De alguna manera es lo mismo que le pasa al protagonista de la historia, Rob Fleming (Rob Gordon en la peli), el dueño de una tienda de discos en Londres, obsesionado con las listas (por culpa de uno de los dos adláteres que tiene en la tienda: uno apocado y el otro un torbellino) de cualquier tipo, concretamente los Top 5: las cinco mejores canciones para un lunes, las cinco mejores películas de la Mafia, las cinco peores rupturas...Es con esta última lista con la que verdaderamente arranca todo, ya que su novia (Laura) lo deja porque, ¿cómo vas a querer a alguien que ni siquiera se quiere a sí mismo? (algo así le dice ella).Y es que el bueno de Rob se encuentra en la situación de pasar a la siguiente etapa de su vida y no parece enterarse (esas cosas pasan). Mientras Rob va desentrañando el quid de la cuestión, el lector disfruta de un montón de referencias a la cultura pop y a la música en general (los tres personajes de la tienda, como el propio Nick Hornby, son unos melómanos impresionantes...Y pelín déspotas, aunque con gracia) dentro de una historia entretenida y que te resulta cercana (doy fe). Aprovechando la lectura de este libro, aproveché la oportunidad para volver a ver la peli (ambas en versión original) y me quitó el sombrero ante el trabajo hecho con ella: John Cusack está brutal, Jack Black nació para hacer el personaje que interpreta y el resto del elenco también está a la altura, la música que suena es espectacular (es lo único en lo que supera al libro, obviamente) y la adaptación casi no podría ser más fiel. ¿Qué más puedo decir? Maravillosa obra.
71. "Il diavolo, certamente" de Andrea Camilleri. 171 páginas (e-book).
En este libro de relatos se ve la siempre divertida pluma del gran Camilleri. En ellos, para variar en italiano y no en el mezzo-italiano mezzo-siciliano de las historias de Montalbano, podemos encontrar todo tipo de historias en las que, como hace referencia el título, el Diablo metió la mano. Normalmente no me acuerdo de ninguno tras un par de días de haberlos leído, pero en esta ocasión sí rememoro uno con claridad: el de un ladrón que, haciendo un "trabajo", encuentra unas fotos comprometidas de una despampanante mujer casada, que está siendo objeto de chantaje por el dueño de la casa robada por el protagonista. El ladrón, en un rapto de bonhomía, decide devolverle las fotos y los negativos a la mujer que, cuando ya tiene el objeto incriminatorio en su poder y se dirige hacia su casa, ve cómo un motorista le roba el paquete...Il diavolo, certamente. Muy bueno y entretenido.
72. "Skagboys" de Irvine Welsh. 672 páginas (e-book).
Esta es la precuela de "Trainspotting", del mismo modo que Welsh ya nos contó el futuro de Renton, Sick Boy, Begbie y demás, ahora nos cuenta su pasado, concretamente la época en la que comenzaron (los que lo hicieron) a meterse heroína: el Reino Unido bajo la sombra de poder de Margaret Thatcher. Por encima del ambiente arrabalero, las trifulcas y el lenguaje barriobajero, que siempre me han resultado divertidos y atrayentes en los libros de este autor, resulta muy interesante ver cómo Renton (sin duda el personaje con más peso dentro de la saga) se encuentra ante la disyuntiva del todo (carrera universitaria, novia, futuro por delante...) o nada (caer en la adicción al "jaco"), decidiéndose irremisiblemente por la última opción simplemente dejándose llevar. A destacar, como siempre, la labor del traductor (Federico Corriente Basús) que consigue sacar del texto original (escrito fonéticamente tal y como hablan los escoceses en inglés) auténtico petróleo literario. De hecho, aproveché la ocasión para mandarle un correo alabando su buen hacer y, a modo de anécdota me confesó que "bobochorra" (uno de los términos que usa en sus trabajos de traducción de las obras de Irvine Welsh y mi favorito entre los muchos palabros utilizados) era una palabra que sacó de una tira de Forges...Enorme.
73. "La espantosa intimidad de Maxwell Sim" de Jonathan Coe. 432 páginas (e-book).
Jonathan Coe tiene una rara habilidad: consigue que una horrible sinopsis, siempre terriblemente aburrida, se convierta en un deleite para el lector. De hecho, incluso cuando ya sabes que tiene ese don, comienzas la novela con un aire de suspicacia que desaparece tras las primeras páginas. Eso pasa con sus obras pasadas ("El club de los canallas", "El círculo cerrado" o "¡Menudo reparto!") y también con ésta, en la que nos cuenta el viaje (interior y exterior) de Maxwell Sim hacia conocerse a sí mismo. Hay veces en las que tratar de contar de qué va una historia (como se hace en una sinopsis) lo único que hacen es ponerle la zancadilla al que puede estar dispuesto a leerla, así que no digo más de la trama. Muy bueno.
67. "Berlín. La caída: 1945" de Antony Beevor. 800 páginas (e-book).
Antony Beevor es uno de los historiadores metidos a escritor con más ventas mundiales, sobre todo en las obras centradas en episodios de la II Guerra Mundial, como el Desembarco de Normandía o Stalingrado. Como ya he contado muchas veces por aquí, éste es un tema que me apasiona, así que llevaba cierto tiempo pensando en leer alguna de sus obras para ver qué tal estaban. El resultado ha sido de 6 sobre 10. No está mal pero esperaba más, la verdad. He leído que suscitó muchas críticas por parte de los rusos porque en el relato queda meridianamente claro que eran poco menos que semisalvajes con ganas de venganza, pero es que (con matices) eso es lo que pasó y eso no minusvalora el hecho de que fueran clave en que el Mundo se librara de algo incluso peor. El libro está bien estructurado, bien documentado y no es farragoso en su prosa, pero le falta chicha y, en bastantes ocasiones, se para en detalles que no son tan relevantes como para dedicarles tiempo. Supongo también que si no has leído nada sobre la II Guerra Mundial en general o de la caída de Berlín, es posible que te impacte más, pero como yo ya estoy algo versado en el tema...
68. "Pep Guardiola, otra manera de ganar" de Guillem Balagué. 340 páginas (e-book).
Nuestros amigos británicos suelen sacar a la venta habitualmente biografías de personajes famosos en general y deportivos en particular, algo que en España prácticamente no ha ocurrido hasta hace poco (a la mente sólo me viene el caso de Rafa Nadal, previo a una catarata de libros de poca tirada de personajes futboleros escritos por periodistas que los siguen). Este libro es uno de esos libros que comento, ya que el autor (el periodista catalán Guillem Balagué, afincado en Reino Unido) lo escribió en inglés y se ha traducido. Obviamente no es un libro que te cambia la vida ni mucho menos, pero como no esperaba gran cosa de él, no me ha decepcionado. En él te cuenta principalmente el periplo de Guardiola en el mejor Barça de todos los tiempos (probablemente el mejor equipo que yo haya visto jugar nunca) y se hace ameno y entretenido, con cosas que incluso sorprenden de un tipo tan peculiar. Aprobado.
69. "Érase una vez en Francia" de Fabien Nury y Sylvain Valleé (volúmenes 1, 2 y 3 de un total de 6). (tablet).
En forma de cómic nos llega la historia del mafioso judío Joseph Joanovici, un emigrante ruso de origen moldavo (cuando nació Moldavia formaba parte de Rusia) que en la Francia de entreguerras construyó un imperio a través de chanchullos desde una empresa de ferretería y que se convirtió (se cree pero no se sabe) primero en colaboracionista con los nazis y luego en parte de la resistencia, siempre sacando tajada de formar parte del bando ganador. Aunque sólo he leído la mitad de las seis entregas de esta obra, puedo asegurar que se trata de un trabajo magnífico, no sólo por el interés que suscita la historia, sino porque el texto y el dibujo son francamente buenos. Muy recomendable, me quedo con las ganas de haberlo acabado.
70. "High Fidelity" de Nick Hornby. 253 páginas (e-book).
Pese a que Nick Hornby es uno de mis autores favoritos y a que cuando vi la película homónima protagonizada por John Cusack me encantó sobremanera, el que caso es que llevaba muchos muchos años detrás de leer este libro, básicamente porque siempre esperé que alguien en especial me lo regalara. Supongo que lo he leído precisamente porque ahora mismo sé que es preferible no esperar a que las cosas sucedan, y por eso trato de poner mi granito de arena para que ocurran como quiero. De alguna manera es lo mismo que le pasa al protagonista de la historia, Rob Fleming (Rob Gordon en la peli), el dueño de una tienda de discos en Londres, obsesionado con las listas (por culpa de uno de los dos adláteres que tiene en la tienda: uno apocado y el otro un torbellino) de cualquier tipo, concretamente los Top 5: las cinco mejores canciones para un lunes, las cinco mejores películas de la Mafia, las cinco peores rupturas...Es con esta última lista con la que verdaderamente arranca todo, ya que su novia (Laura) lo deja porque, ¿cómo vas a querer a alguien que ni siquiera se quiere a sí mismo? (algo así le dice ella).Y es que el bueno de Rob se encuentra en la situación de pasar a la siguiente etapa de su vida y no parece enterarse (esas cosas pasan). Mientras Rob va desentrañando el quid de la cuestión, el lector disfruta de un montón de referencias a la cultura pop y a la música en general (los tres personajes de la tienda, como el propio Nick Hornby, son unos melómanos impresionantes...Y pelín déspotas, aunque con gracia) dentro de una historia entretenida y que te resulta cercana (doy fe). Aprovechando la lectura de este libro, aproveché la oportunidad para volver a ver la peli (ambas en versión original) y me quitó el sombrero ante el trabajo hecho con ella: John Cusack está brutal, Jack Black nació para hacer el personaje que interpreta y el resto del elenco también está a la altura, la música que suena es espectacular (es lo único en lo que supera al libro, obviamente) y la adaptación casi no podría ser más fiel. ¿Qué más puedo decir? Maravillosa obra.
71. "Il diavolo, certamente" de Andrea Camilleri. 171 páginas (e-book).
En este libro de relatos se ve la siempre divertida pluma del gran Camilleri. En ellos, para variar en italiano y no en el mezzo-italiano mezzo-siciliano de las historias de Montalbano, podemos encontrar todo tipo de historias en las que, como hace referencia el título, el Diablo metió la mano. Normalmente no me acuerdo de ninguno tras un par de días de haberlos leído, pero en esta ocasión sí rememoro uno con claridad: el de un ladrón que, haciendo un "trabajo", encuentra unas fotos comprometidas de una despampanante mujer casada, que está siendo objeto de chantaje por el dueño de la casa robada por el protagonista. El ladrón, en un rapto de bonhomía, decide devolverle las fotos y los negativos a la mujer que, cuando ya tiene el objeto incriminatorio en su poder y se dirige hacia su casa, ve cómo un motorista le roba el paquete...Il diavolo, certamente. Muy bueno y entretenido.
72. "Skagboys" de Irvine Welsh. 672 páginas (e-book).
Esta es la precuela de "Trainspotting", del mismo modo que Welsh ya nos contó el futuro de Renton, Sick Boy, Begbie y demás, ahora nos cuenta su pasado, concretamente la época en la que comenzaron (los que lo hicieron) a meterse heroína: el Reino Unido bajo la sombra de poder de Margaret Thatcher. Por encima del ambiente arrabalero, las trifulcas y el lenguaje barriobajero, que siempre me han resultado divertidos y atrayentes en los libros de este autor, resulta muy interesante ver cómo Renton (sin duda el personaje con más peso dentro de la saga) se encuentra ante la disyuntiva del todo (carrera universitaria, novia, futuro por delante...) o nada (caer en la adicción al "jaco"), decidiéndose irremisiblemente por la última opción simplemente dejándose llevar. A destacar, como siempre, la labor del traductor (Federico Corriente Basús) que consigue sacar del texto original (escrito fonéticamente tal y como hablan los escoceses en inglés) auténtico petróleo literario. De hecho, aproveché la ocasión para mandarle un correo alabando su buen hacer y, a modo de anécdota me confesó que "bobochorra" (uno de los términos que usa en sus trabajos de traducción de las obras de Irvine Welsh y mi favorito entre los muchos palabros utilizados) era una palabra que sacó de una tira de Forges...Enorme.
73. "La espantosa intimidad de Maxwell Sim" de Jonathan Coe. 432 páginas (e-book).
Jonathan Coe tiene una rara habilidad: consigue que una horrible sinopsis, siempre terriblemente aburrida, se convierta en un deleite para el lector. De hecho, incluso cuando ya sabes que tiene ese don, comienzas la novela con un aire de suspicacia que desaparece tras las primeras páginas. Eso pasa con sus obras pasadas ("El club de los canallas", "El círculo cerrado" o "¡Menudo reparto!") y también con ésta, en la que nos cuenta el viaje (interior y exterior) de Maxwell Sim hacia conocerse a sí mismo. Hay veces en las que tratar de contar de qué va una historia (como se hace en una sinopsis) lo único que hacen es ponerle la zancadilla al que puede estar dispuesto a leerla, así que no digo más de la trama. Muy bueno.
sábado, 28 de diciembre de 2013
"Los Goonies" en el cine...De lo mejor de 2013
Habré visto "Los Goonies" cerca de 100 veces (de veras creo que no exagero ni un ápice respecto a la cifra) pero el verano pasado la vi por primera vez en el cine y fue una verdadera gozada. Resulta que hay un grupo en Facebook (a veces el Caralibro sirve para algo) que se llama "Vuelven Los Goonies" en el que se avisa de la programación de dicha peli cada semana en diferentes ciudades españolas. La última vez que pasó por Madrid me enteré con una semana de retraso y llevaba meses esperando a que volvieran por aquí, así que cuando lo vi anunciado a primeros de julio, no dudé ni un instante. Consulté a otras dos fans (V. y mi hermana) y nos plantamos alli los tres con una ilusión casi infantil, básicamente porque ninguno la había visto en el cine antes.
Pasando al análisis de la película, lo primero que he de resaltar es mi carencia de objetividad. Esta es, dentro de mi listado de pelis favoritas, la segunda después de "Indiana Jones y la Última Cruzada". Uso frases de "Los Goonies" continuamente: digo "al de los hombres, Mickey" cuando voy a mear, digo "chocolate" con voz gangosa de Sloth cada vez que veo algo de ese sabor,digo "éste, justo éste, fue un deseo mío...Y no se cumplió" agarrando una moneda igual que lo hacía "Bocazas", digo "nadie entiende a Data" cuando me siento incomprendido, digo "¡Eres una Goonieeeee!" señalando con el dedo...Y así podría continuar.
La clave de "Los Goonies" radica en que es la primera película en la que chavales de edades indeterminadas entre los 8 y los 15 años se sienten identificados al 100% con los personajes que ven en la pantalla. El núcleo duro de los Goonies lo forman un chaval asmático a la sombra de un hermano mayor cachitas (Mickey), un muchacho bocachancla y con tendencia a meterse en líos precisamente por eso (Bocazas), un chico de origen asiático (inmigrante, vamos) aficionado a los cachivaches de 007 (Data) y un chico gordo con más tetas que mi madre (Gordi). En resumen, podría ser cualquier grupo de chavales con los que te cruzas cada día, es decir, son tan normales que cualquier cosa que les pase te la crees.
Por otro lado están los malos, los Fratelli, que son lo suficientemente malignos para ser un buen contrapunto a los chavales y a la vez poseen cierta vis cómica que provoca que se adapten como un guante a la historia de aventuras. Su presencia, la del resto de secundarios (Bran, las chicas, el pijo y su padre, la criada italiana que en la versión original es mejicana, etc.), la música (con una fantástica banda sonora y una canción pegadiza de la mítica Cyndi Lauper) hacen que no falte detalle alguno...Exceptuando la trama. Sin una trama sostenible y un Macguffin tan bueno como el de Willie "el Tuerto" y su tesoro, la historia sería del montón, pero con todos esos elementos se convierte en la película número uno del cine de aventuras de chavales (reto a cualquiera a que me diga una mejor) donde cualquier miembro de la familia disfruta de las persecuciones, las historias de Gordi, el barco pirata, las pruebas mortales...Una maravilla, vamos.
Pasando al análisis de la película, lo primero que he de resaltar es mi carencia de objetividad. Esta es, dentro de mi listado de pelis favoritas, la segunda después de "Indiana Jones y la Última Cruzada". Uso frases de "Los Goonies" continuamente: digo "al de los hombres, Mickey" cuando voy a mear, digo "chocolate" con voz gangosa de Sloth cada vez que veo algo de ese sabor,digo "éste, justo éste, fue un deseo mío...Y no se cumplió" agarrando una moneda igual que lo hacía "Bocazas", digo "nadie entiende a Data" cuando me siento incomprendido, digo "¡Eres una Goonieeeee!" señalando con el dedo...Y así podría continuar.
La clave de "Los Goonies" radica en que es la primera película en la que chavales de edades indeterminadas entre los 8 y los 15 años se sienten identificados al 100% con los personajes que ven en la pantalla. El núcleo duro de los Goonies lo forman un chaval asmático a la sombra de un hermano mayor cachitas (Mickey), un muchacho bocachancla y con tendencia a meterse en líos precisamente por eso (Bocazas), un chico de origen asiático (inmigrante, vamos) aficionado a los cachivaches de 007 (Data) y un chico gordo con más tetas que mi madre (Gordi). En resumen, podría ser cualquier grupo de chavales con los que te cruzas cada día, es decir, son tan normales que cualquier cosa que les pase te la crees.
Por otro lado están los malos, los Fratelli, que son lo suficientemente malignos para ser un buen contrapunto a los chavales y a la vez poseen cierta vis cómica que provoca que se adapten como un guante a la historia de aventuras. Su presencia, la del resto de secundarios (Bran, las chicas, el pijo y su padre, la criada italiana que en la versión original es mejicana, etc.), la música (con una fantástica banda sonora y una canción pegadiza de la mítica Cyndi Lauper) hacen que no falte detalle alguno...Exceptuando la trama. Sin una trama sostenible y un Macguffin tan bueno como el de Willie "el Tuerto" y su tesoro, la historia sería del montón, pero con todos esos elementos se convierte en la película número uno del cine de aventuras de chavales (reto a cualquiera a que me diga una mejor) donde cualquier miembro de la familia disfruta de las persecuciones, las historias de Gordi, el barco pirata, las pruebas mortales...Una maravilla, vamos.
Etiquetas:
Cosas mías,
Películas,
Películas ochenteras
viernes, 27 de diciembre de 2013
Los primeros minutos de Up!
Ayer vi un rato de la película de Disney-Pixar "Up!". La verdad es que cuando me enteré de que la echaban por la tele no tuve dudas de que si estaba en casa no me perdería los primeros minutos de tan fantástica peli. Esos minutos cuentan la historia de amor de Carl y Ellie, y bajo mi punto de vista son de lo mejorcito que he visto en cine en mi vida, además de que consiguen que me emocione como pocas cosas lo hacen. Así que he pensado que lo mejor que podía hacer hoy era compartirlos con todo el mundo, quizá haya alguien a quien le pase lo mismo. Está dividido en dos partes. Espero que el que pase por aquí lo disfrute.
Etiquetas:
Cosas mías,
Películas
domingo, 2 de junio de 2013
Will Smith, el número uno
En plena adolescencia no me perdí ni uno solo de los capítulos de "El príncipe de Bel Air" y desde entonces he tenido al bueno de Will Smith en gran consideración. Es cierto que aquella serie de televisión no era nada más que un producto de calidad media-baja y con un público objetivo muy claro: nosotros (o al menos los nosotros de aquella época), pero el caso es que todos la veíamos. No creo que nadie que viera aquella serie entonces imaginara hasta dónde le ha llevado la carrera a Will. Sin embargo ahí está, entre los actores mejor pagados del planeta (si no es el que más, estará en una elenco con Tom Cruise y algún otro a la par) porque sus películas (algunas decentes, otras reguleras) son éxitos de taquilla prácticamente siempre.
Dejando a un lado su calidad como actor (aunque ha habido papeles en los que ha demostrado ser capaz de interpretar como el mejor, como en "Alí") lo que es indudable es su capacidad para meterse a la gente en el bolsillo, básicamente porque nadie es tan cercano, amigable, divertido y entretenido cuando hay que promocionar una película, ya sea suya o de alguno de sus vástagos,cuya carrera dirige con sumo cuidado. Nosotros en España lo hemos visto ya varias veces en el programa de Pablo Motos, incluso chapurreando castellano, pero se muestra de esa manera afable, alegre y cordial allá donde va. El último ejemplo fue hace una semana más o menos, en el programa de Graham Norton en BBC One. Viendo el siguiente vídeo, ¿hay alguien que todavía se pregunte por qué Will Smith es el número uno?
Dejando a un lado su calidad como actor (aunque ha habido papeles en los que ha demostrado ser capaz de interpretar como el mejor, como en "Alí") lo que es indudable es su capacidad para meterse a la gente en el bolsillo, básicamente porque nadie es tan cercano, amigable, divertido y entretenido cuando hay que promocionar una película, ya sea suya o de alguno de sus vástagos,cuya carrera dirige con sumo cuidado. Nosotros en España lo hemos visto ya varias veces en el programa de Pablo Motos, incluso chapurreando castellano, pero se muestra de esa manera afable, alegre y cordial allá donde va. El último ejemplo fue hace una semana más o menos, en el programa de Graham Norton en BBC One. Viendo el siguiente vídeo, ¿hay alguien que todavía se pregunte por qué Will Smith es el número uno?
lunes, 1 de abril de 2013
"Los amantes pasajeros", el traje nuevo de Almodóvar
El sábado fui al cine a ver la última película del exitoso director Pedro Almodóvar, "Los amantes pasajeros". No he sido nunca aficionado a sus películas ni a su manera de hacer cine en general, aunque sí he visto parte de su filmografía, siempre con una sensación de que había algo que me perdía o que no entendía, dado que, excepto en tramos de alguna de las películas, sus historias me parecen tirando a aburridas, con situaciones carentes de sentido y fuera de lugar, cuando desde la prensa y parte del público siempre se ha alabado la obra del manchego.
Ha habido en la prensa, sin embargo, una nota discordante, un crítico que hace oídos sordos a las loas que se oyen y se leen por doquier en lo que respecta a cada nuevo trabajo de Almodóvar. Se trata de Carlos Boyero, el crítico de cine de El País (anteriormente de El Mundo) y que también participa en la Cadena SER. Desde hace bastante tiempo, Boyero clama en sus críticas sobre la inanidad, el tedio y la carencia de sentido en las películas de Almodóvar (ver sus críticas "¿Qué he hecho yo para merecer esto?" y "¿Qué he hecho yo para merecer esto? (II)" o vídeo) que le aburren hasta decir basta. El caso es que se trata del único que muestra en sus opiniones un rechazo frontal hacia la filmografía y el supuesto talento de nuestro cineasta más universal. Yo estoy de acuerdo con Boyero, lo de Almodóvar es, como sucede en otros ámbitos, un claro ejemplo de "traje nuevo del emperador", es decir, nadie parece atreverse a decir que el emperador va desnudo (la carencia de talento de Almodóvar y lo malas que son sus películas) y sólo un niño (Boyero) se atreve a gritar en voz alta que no lleva nada puesto y lo ridículo que es.
La película en sí, es mala a rabiar, de eso por mi parte no hay duda alguna. Se nos trata de convencer de que hay una historia que contar desde el punto inicial (un avión que va a Méjico se pone a dar vueltas sobre la Mancha buscando un aeropuerto donde hacer un aterrizaje forzoso porque tiene un problema técnico) pero en realidad no es más que una burda farsa. La presunta comedia disparatada que el director manchego nos ha vendido en esta ocasión (para eso, como dice Boyero, no hay nadie como él, porque la maquinaria que pone en marcha para la promoción de cada película es sensacional, vendiendo la burra como si fuera una yegua de carreras) es un compendio de situaciones absurdas a modo de falsos sketches carentes de gracia alguna y sin ningún tipo de ilación, ya que la trama es inexistente y el guión brilla por su ausencia, probablemente porque en realidad no hay ninguna historia que contar.
El aparente talento artístico de Almodóvar no se ve durante el metraje por ninguna parte, como sucede en la mayoría de sus películas, y sólo la presencia de un elenco amplio de caras conocidas (desde Penélope Cruz y Antonio Banderas en un cameo inicial sin interés, pasando por Javier Cámara, Cecilia Roth, Willy Toledo, Paz Vega, Carlos Areces, Miguel Ángel Silvestre o Hugo Silva) puede hacerte llevadero el rato excepto si tenías ganas de reír, porque de risas nada, oiga. Se trata de una colección de escenas donde al espectador no se le arranca ni una sonrisa y encima, con la colección de buenos actores y actrices que pasan por la pantalla (¿cómo puede ser que Antonio de la Torre, Raúl Arévalo o Lola Dueñas nos parezcan tan buenos con otros directores y en esta película resulten tan anodinos?) lo único en lo que se piensa es en el derroche de talento interpretativo que se está desperdiciando.
Ni siquiera cuando trata de ser soez (con reiteradas alusiones a felaciones entre hombres) resulta gracioso Almodóvar en esta historia, básicamente porque para hacer gracia, incluso usando esas artimañas escatológicas, hay que tener un talento del que, es evidente, el manchego carece. Lo único rescatable de semejante bodrio es el numerito musical que hacen los tres azafatos encarnados por Javier Cámara (que por cierto parece haberse encasillado en los personajes gays, tras dejar atrás los cortos de mente que interpretaba antes), Carlos Areces y Raúl Arévalo.
Le recomiendo encarecidamente a todo el mundo que se abstenga de ir al cine asufrir ver esta estúpida película, sobre todo si quieren reírse, es más fácil que lo hagan con cualquier otra con menos pretensiones y títulos absurdos (como "Dos colgados muy fumados").
![]() |
| El perpetrador del bodrio |
Ha habido en la prensa, sin embargo, una nota discordante, un crítico que hace oídos sordos a las loas que se oyen y se leen por doquier en lo que respecta a cada nuevo trabajo de Almodóvar. Se trata de Carlos Boyero, el crítico de cine de El País (anteriormente de El Mundo) y que también participa en la Cadena SER. Desde hace bastante tiempo, Boyero clama en sus críticas sobre la inanidad, el tedio y la carencia de sentido en las películas de Almodóvar (ver sus críticas "¿Qué he hecho yo para merecer esto?" y "¿Qué he hecho yo para merecer esto? (II)" o vídeo) que le aburren hasta decir basta. El caso es que se trata del único que muestra en sus opiniones un rechazo frontal hacia la filmografía y el supuesto talento de nuestro cineasta más universal. Yo estoy de acuerdo con Boyero, lo de Almodóvar es, como sucede en otros ámbitos, un claro ejemplo de "traje nuevo del emperador", es decir, nadie parece atreverse a decir que el emperador va desnudo (la carencia de talento de Almodóvar y lo malas que son sus películas) y sólo un niño (Boyero) se atreve a gritar en voz alta que no lleva nada puesto y lo ridículo que es.
![]() |
| ¿Ridículo? Sí. ¿Sin gracia? También. |
La película en sí, es mala a rabiar, de eso por mi parte no hay duda alguna. Se nos trata de convencer de que hay una historia que contar desde el punto inicial (un avión que va a Méjico se pone a dar vueltas sobre la Mancha buscando un aeropuerto donde hacer un aterrizaje forzoso porque tiene un problema técnico) pero en realidad no es más que una burda farsa. La presunta comedia disparatada que el director manchego nos ha vendido en esta ocasión (para eso, como dice Boyero, no hay nadie como él, porque la maquinaria que pone en marcha para la promoción de cada película es sensacional, vendiendo la burra como si fuera una yegua de carreras) es un compendio de situaciones absurdas a modo de falsos sketches carentes de gracia alguna y sin ningún tipo de ilación, ya que la trama es inexistente y el guión brilla por su ausencia, probablemente porque en realidad no hay ninguna historia que contar.
El aparente talento artístico de Almodóvar no se ve durante el metraje por ninguna parte, como sucede en la mayoría de sus películas, y sólo la presencia de un elenco amplio de caras conocidas (desde Penélope Cruz y Antonio Banderas en un cameo inicial sin interés, pasando por Javier Cámara, Cecilia Roth, Willy Toledo, Paz Vega, Carlos Areces, Miguel Ángel Silvestre o Hugo Silva) puede hacerte llevadero el rato excepto si tenías ganas de reír, porque de risas nada, oiga. Se trata de una colección de escenas donde al espectador no se le arranca ni una sonrisa y encima, con la colección de buenos actores y actrices que pasan por la pantalla (¿cómo puede ser que Antonio de la Torre, Raúl Arévalo o Lola Dueñas nos parezcan tan buenos con otros directores y en esta película resulten tan anodinos?) lo único en lo que se piensa es en el derroche de talento interpretativo que se está desperdiciando.
Ni siquiera cuando trata de ser soez (con reiteradas alusiones a felaciones entre hombres) resulta gracioso Almodóvar en esta historia, básicamente porque para hacer gracia, incluso usando esas artimañas escatológicas, hay que tener un talento del que, es evidente, el manchego carece. Lo único rescatable de semejante bodrio es el numerito musical que hacen los tres azafatos encarnados por Javier Cámara (que por cierto parece haberse encasillado en los personajes gays, tras dejar atrás los cortos de mente que interpretaba antes), Carlos Areces y Raúl Arévalo.
Le recomiendo encarecidamente a todo el mundo que se abstenga de ir al cine a
Etiquetas:
Críticas ¿constructivas?,
Películas
lunes, 25 de febrero de 2013
El malo más absurdo de la Historia de la ficción
Ayer fue la gala de los Oscars y me he acordado de una de las películas que optaban a tan preciadas estatuillas (me refiero a la subida de caché por parte del que lo gana, desde que Russell Crowe ganó el premio al mejor actor por "Gladiator" para mí ese premio carece de prestigio), la adaptación al cine del musical de "Los miserables". Bueno, en concreto sobre la película no voy a hablar, básicamente porque no la he visto (Inciso: no soporto los musicales, son de las cosas que más odio en el mundo, me resultan insufribles a más no poder, para mí o se canta o se actúa, las dos cosas no mezclan), pero quiero hablar sobre uno de los personajes, Javert (qué curioso, es precisamente el que interpreta Russell Crowe en la última versión).
Javert es el tipo que en "Los miserables" (ya sea libro, película, serie de TV o musical) se dedica toda la obra a perseguir al redimido Jean Valjean para que pague por lo que él considera un atentado contra la ley. Sin entrar en mucho detalle, lo que ocurre es que Valjean no se presentó como ex-convicto en el último de los pueblos en los que se instaló (en aquella época era lo que había que hacer) y se forjó una identidad nueva, muy alejada de sus inicios delictivos, convirtiéndose en un tipo bondadoso, modelo de conducta e incluso alcalde del pueblo. Esto, queridos amigos, según Javert es inadmisible, con lo que su único objetivo es enchironar a Valjean. No le importa una mierda que el tipo se haya reformado, que la gente lo quiera o que la regla se haya demostrado absurda a ojos vista. No, según Javert, Valjean ha cometido un delito y ha de pagar por él.
Esta manera de actuar, explicada tal y como la he descrito yo, en pocas líneas, puede ya calificarse de tontamente obsesiva o carente de sentido, pero si encima tenemos en cuenta el recorrido temporal de los personajes (un porrón de años), es entonces cuando podemos afirmar, sin duda, que se trata del malo más idiota y absurdo de la Historia de la ficción (digo yo que malos absurdos los hay en la realidad a patadas, pero encontrarse uno taaaaaaaan palurdamente fútil como éste es imposible). ¿Me puede alguien explicar qué narices saca Javert de perseguir durante años a Valjean? Ya lo digo yo...NADA. El tipo no saca nada y ahí sigue, dale que dale. Cuando piensas en malos decentes, siempre tienes claro por qué lo son (Darth Vader y el ansia de poder, es un ejemplo claro y dentro de la misma obra los codiciosos Thenardiers). Pero lo peor de todo es el final de semejante imbécil...Atención que viene un spoiler, ¿cómo después de estar tanto tiempo detrás de tan estúpido objetivo (del que, insisto, él no saca nada de nada) va el muy zoquete y se suicida? No te jode, como si después de estar convencido de que el otro pájaro es un convicto peligroso que debe ir a la cárcel, con un ejemplo más de la bondad del tipo de los miles que ha visto desde que lo perseguía fuera a convencerse tan fácil. Supongo que esa es la razón principal por la cual "Los miserables" nunca me llegó a convencer como obra, siempre he pensado que el malo es demasiado absurdo.
Javert es el tipo que en "Los miserables" (ya sea libro, película, serie de TV o musical) se dedica toda la obra a perseguir al redimido Jean Valjean para que pague por lo que él considera un atentado contra la ley. Sin entrar en mucho detalle, lo que ocurre es que Valjean no se presentó como ex-convicto en el último de los pueblos en los que se instaló (en aquella época era lo que había que hacer) y se forjó una identidad nueva, muy alejada de sus inicios delictivos, convirtiéndose en un tipo bondadoso, modelo de conducta e incluso alcalde del pueblo. Esto, queridos amigos, según Javert es inadmisible, con lo que su único objetivo es enchironar a Valjean. No le importa una mierda que el tipo se haya reformado, que la gente lo quiera o que la regla se haya demostrado absurda a ojos vista. No, según Javert, Valjean ha cometido un delito y ha de pagar por él.
Esta manera de actuar, explicada tal y como la he descrito yo, en pocas líneas, puede ya calificarse de tontamente obsesiva o carente de sentido, pero si encima tenemos en cuenta el recorrido temporal de los personajes (un porrón de años), es entonces cuando podemos afirmar, sin duda, que se trata del malo más idiota y absurdo de la Historia de la ficción (digo yo que malos absurdos los hay en la realidad a patadas, pero encontrarse uno taaaaaaaan palurdamente fútil como éste es imposible). ¿Me puede alguien explicar qué narices saca Javert de perseguir durante años a Valjean? Ya lo digo yo...NADA. El tipo no saca nada y ahí sigue, dale que dale. Cuando piensas en malos decentes, siempre tienes claro por qué lo son (Darth Vader y el ansia de poder, es un ejemplo claro y dentro de la misma obra los codiciosos Thenardiers). Pero lo peor de todo es el final de semejante imbécil...Atención que viene un spoiler, ¿cómo después de estar tanto tiempo detrás de tan estúpido objetivo (del que, insisto, él no saca nada de nada) va el muy zoquete y se suicida? No te jode, como si después de estar convencido de que el otro pájaro es un convicto peligroso que debe ir a la cárcel, con un ejemplo más de la bondad del tipo de los miles que ha visto desde que lo perseguía fuera a convencerse tan fácil. Supongo que esa es la razón principal por la cual "Los miserables" nunca me llegó a convencer como obra, siempre he pensado que el malo es demasiado absurdo.
Etiquetas:
Cosas mías,
Libros,
Películas,
Series
viernes, 23 de noviembre de 2012
¡Disidentes!
Desde hace bastante tiempo tengo una teoría sobre la gente de izquierdas en nuestro país (aunque supongo que es extrapolable a otras tantas naciones), entre los que me incluyo. Se trata de una comparación entre lo que ocurre en una famosa escena de la película "La vida de Brian" y las diferentes agrupaciones de tendencias izquierdistas que hay en España (o en otros países, como ya digo).
En dicha escena, francamente divertida, los fantásticos cómicos ingleses hacen referencia a las diferentes facciones que hay dentro de los opositores al régimen romano en tiempo de Jesús (o de Brian, según se mire). Van diciendo los nombres de los diversos grupos, todos extraordinariamente parecidos entre sí, y tras cada uno de ellos sentencian "disidentes". Qué tontería tratar de explicarlo, a continuación pongo la escena y el texto correspondiente:
-¿Sois del Frente Judaico Popular?
- ¡Vete a la mierda! ¿Frente Judaico Popular? ¡Somos del Frente Popular de Judea! ¿Frente Judaico Popular? ¡Disidentes!
- A los únicos que odiamos más aún que al pueblo romano es a los cabrones del Frente del Pueblo Judaico. ¡Disidentes!
-Y al Frente Popular del Pueblo Judaico. ¡Disidentes todos!
- Y al Frente Popular de Judea, ¡Disidentes!
-¿Queeé?
- El Frente Popular de Judea, disidentes.
- El Frente Popular de Judea somos nosotros.
- Eeeh, esto, creí que eramos de la Unión Popular.
- Del Frente Popular.
-¿Qué paso con la unión popular, Rex?
- Allí está.
- ¡DISIDENTE!
La gracia es que cada grupo de izquierdas es incapaz de llegar a acuerdos que limen asperezas y pequeñas diferencias en puntos de vista, en pos de un objetivo más grande y mejor que el quedarse fijo en su postura. Yo siempre le digo a mi amigo R. que "ellos" (la derecha derechona de este nuestro país) siempre está unida (pese a las diferencias, no hay más que ver a Gallardón y a Aguirre) y que siempre van en bloque a votar, con lo que "nosotros" deberíamos hacer lo mismo si queremos que la cosa cambie...Si no, nos seguiremos llamando disidentes unos a otros y "ellos" seguirán haciendo lo quieran con "nosotros".
En dicha escena, francamente divertida, los fantásticos cómicos ingleses hacen referencia a las diferentes facciones que hay dentro de los opositores al régimen romano en tiempo de Jesús (o de Brian, según se mire). Van diciendo los nombres de los diversos grupos, todos extraordinariamente parecidos entre sí, y tras cada uno de ellos sentencian "disidentes". Qué tontería tratar de explicarlo, a continuación pongo la escena y el texto correspondiente:
-¿Sois del Frente Judaico Popular?
- ¡Vete a la mierda! ¿Frente Judaico Popular? ¡Somos del Frente Popular de Judea! ¿Frente Judaico Popular? ¡Disidentes!
- A los únicos que odiamos más aún que al pueblo romano es a los cabrones del Frente del Pueblo Judaico. ¡Disidentes!
-Y al Frente Popular del Pueblo Judaico. ¡Disidentes todos!
- Y al Frente Popular de Judea, ¡Disidentes!
-¿Queeé?
- El Frente Popular de Judea, disidentes.
- El Frente Popular de Judea somos nosotros.
- Eeeh, esto, creí que eramos de la Unión Popular.
- Del Frente Popular.
-¿Qué paso con la unión popular, Rex?
- Allí está.
- ¡DISIDENTE!
La gracia es que cada grupo de izquierdas es incapaz de llegar a acuerdos que limen asperezas y pequeñas diferencias en puntos de vista, en pos de un objetivo más grande y mejor que el quedarse fijo en su postura. Yo siempre le digo a mi amigo R. que "ellos" (la derecha derechona de este nuestro país) siempre está unida (pese a las diferencias, no hay más que ver a Gallardón y a Aguirre) y que siempre van en bloque a votar, con lo que "nosotros" deberíamos hacer lo mismo si queremos que la cosa cambie...Si no, nos seguiremos llamando disidentes unos a otros y "ellos" seguirán haciendo lo quieran con "nosotros".
domingo, 4 de noviembre de 2012
"Amada mia, amore mio" de The Starlite Orchestra y la peli "To Rome With Love"
Hace unas semanas vi la última película del gran Woody Allen, cuyo título es "To Rome With Love" (aquì creo que la han traducido como "A Roma con amor"). Se trata de una colección de historias cortas no entrelazadas entre sí que tienen como puesta en escena la capital italiana. Del mismo modo que ya ha hecho con otras capitales europeas con mayor (Londres con "Match Point" o París con "Midnight in Paris") o menor fortuna (Barcelona con la triste "Vicky, Cristina, Barcelona"), el cineasta neoyorquino nos muestra en esta película su particular manera de ver la ciudad desde su visión de recién llegado. De este modo, a través de las divertidas historias presentes en la película (que comienza con la famosa canción "Volare" y un recorrido casi de documental de viajes) disfrutamos de la belleza y peculiaridad de una de las ciudades más bonitas del mundo. El humor casi absurdo de Allen consigue que el espectador esté entretenido desde el principio hasta el fin de la película y salga con una sonrisa al terminar. Destacar una de las historias por encima del resto sería absurdo porque creo que en este caso todas están más o menos a la par, pero seguro que el que vea la película rescataría tres o cuatro momentos dignos de mención (que yo no pongo aquí para no estropear la película. Eso sí, se la recomiendo a todo el mundo pero que la vea en versión original, básicamente porque el film gana mucho en calidad.
El caso es que dentro de lo mucho que me gusto la película (gracias V. por las entradas de preestreno) hay una cosa que me divirtió especialmente, que fue la elección de la banda sonora. Las canciones eran, en general, clásicos italianos, con lo que el espectador podía tararear sin problema en muchas de las partes. Eso sí, el movimiento más habitual durante la película fue el que protagoniza The Starlite Orchestra interpretando un tema de 1977 llamado "Amada mia, amore mio" que adaptaron para la película de Allen eliminando la letra. Se trata de una pieza setentera a más no poder (te hace pensar en Raffaela Carrà instantáneamente) que se te mete en la cabeza y no sale de ella. Por eso la pongo aquí hoy, para contagiar la mente de la gente tanto como lo está ahora la mía, jejeje.
Como siempre, pongo una serie de vídeos con la canción. En este caso son la canción tal y como sale en la película de Woody Allen, la original de 1977 de "El Pasador", una versión de un fulano alemán que me ha hecho gracia y otra de unos rusos en plan más maquinero. Disfrutad de las versiones y del domingo.
El caso es que dentro de lo mucho que me gusto la película (gracias V. por las entradas de preestreno) hay una cosa que me divirtió especialmente, que fue la elección de la banda sonora. Las canciones eran, en general, clásicos italianos, con lo que el espectador podía tararear sin problema en muchas de las partes. Eso sí, el movimiento más habitual durante la película fue el que protagoniza The Starlite Orchestra interpretando un tema de 1977 llamado "Amada mia, amore mio" que adaptaron para la película de Allen eliminando la letra. Se trata de una pieza setentera a más no poder (te hace pensar en Raffaela Carrà instantáneamente) que se te mete en la cabeza y no sale de ella. Por eso la pongo aquí hoy, para contagiar la mente de la gente tanto como lo está ahora la mía, jejeje.
Como siempre, pongo una serie de vídeos con la canción. En este caso son la canción tal y como sale en la película de Woody Allen, la original de 1977 de "El Pasador", una versión de un fulano alemán que me ha hecho gracia y otra de unos rusos en plan más maquinero. Disfrutad de las versiones y del domingo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)











































