Una colección de historias, anécdotas, reflexiones y chorradas varias sin más objetivo que entretener
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martes, 20 de diciembre de 2022

Messi cierra el círculo en Qatar 2022

Ante la disyuntiva estúpida de quién ha sido mejor, Maradona o Messi, los defensores del Pelusa soltaban como un mantra que Messi no había ganado un Mundial. Como si ese hecho te convirtiera en mejor o peor jugador. Ryan Giggs jamás jugó un Mundial, y es mil veces mejor jugador que Álvaro Arbeloa, que lo ganó (sin jugar un minuto), así que el argumento es falaz como él solo. Yo no puedo comparar entre ambos porque a Maradona lo he visto en vídeos en su mejor época y en directo en su decadencia, pero a Messi lo he "sufrido" toda su carrera. Es el mejor jugador de fútbol que he visto jamás, y eso no cambia por ganar un Mundial. En cualquier caso, ya tiene ese Mundial. Su Mundial, además.

La final Argentina - Francia ha sido, probablemente, la mejor final de la historia de los Mundiales. Tuvo de todo: dominio alterno, ventajas, remontadas, prórroga, penaltis, polémica... Para un espectador neutral o casi neutral como yo (no voy a mentir, prefería que perdiera Argentina, sólo por no aguantar cuatro años de coñazo) fue un espectáculo fantástico. Eso sí, en realidad la diversión empezó en torno al minuto 80 de partido.

Hasta ese minuto, Argentina dominó de cabo a rabo el partido y el marcador, primero con un penalti inexistente (Di María se tira y al caer roza la pierna de Dembelé) y luego con una contra de fantasía tras un robo que culminó el mismo Di María. 2-0 al descanso y partido controlado. Controladísimo incluso. Scaloni le ganó la partida táctica a Deschamps desde el inicio y los franceses se mostraban completamente inoperantes.

Y aquí es necesario hacer un inciso. ¿Cómo puede ser que alguien tan mediocre como entrenador tenga el premio de ser seleccionador de Francia? Es más, en esa categoría de entrenadores mediocres podríamos hacer el triplete del Mundial, con Tite en Brasil, Santos en Portugal y Deschamps en Francia. Tres selecciones para hacer dos onces aspirantes a la victoria final, jugadores de máximo nivel mundial, pólvora arriba... Y con entrenadores con nula capacidad táctica o estratégica, incapaces de preparar soluciones para situaciones comprometidas y extremadamente amarretes. Sus equipos avanzan a pesar de la inutilidad de sus entrenadores, que toman decisiones que parecen en contra de sacar algo positivo. Cada vez que toman una decisión que se sale un poco del esquema mental que tienen pensado, la cagan. Tite con 1-0 en la prórroga, en vez de tratar de matar a Croacia teniendo el balón, se echa para atrás y los croatas terminan empatando. Santos buscando el empate frente a Marruecos hizo cambios de de nombres, no de posición, retirando incluso a delanteros cuando los lusos eran incapaces de rematar siquiera. Y Deschamps... Le vino Dios a ver en cuartos contra Inglaterra (con el penalti fallado de Kane) y en semifinales contra Marruecos, pero en la final se le vieron las costuras de mala manera.

Perdiendo 2-0, con los jugadores incapaces de mantener el balón, sobrepasados en todos los duelos con los argentinos, Deschamps quita a su delantero referencia (Giroud, cuatro goles en el Mundial) y a Dembelé, y saca otros dos delanteros (Thuram y Muani), como si el fracaso de su propuesta se debiera a eso y no a la incapacidad de salir de la presión o que su mejor creador de juego (Griezmann) ni la oliera. Argentina se paseó por el césped durante 80 minutos gracias al genial planteamiento táctico de Scaloni y a la ineptitud de Deschamps. Ojo, que Scaloni no es que sea el paradigma del juego bonito. Para nada. Su Argentina es un equipo rocoso, en el que nueve jugadores presionan hasta la extenuación y en el que Messi funciona de catalizador absoluto del juego. Cuando la presión baja, ya sea por exceso de confianza (como contra Arabia Saudí) o por empuje rival (contra Holanda o Francia en la final), ahí ya se le ven las costuras. No tienen excesivo dominio de la pelota (atrás quedó la época de excelentes peloteros argentinos) y sin la presión se convierten en un equipo vulgar. El dominio de Argentina viene exclusivamente del empuje y las ganas, lo que los italianos llaman "grinta", pero no del juego fluido. 

Y llegamos al minuto 80. Argentina no empujaba con las mismas ganas (Di María ya estaba en el banquillo exhausto) y en una jugada aislada, Kolo Muani en un forcejeo con Otamendi se va al suelo. Penaltito (como otros tantos pitados en este Mundial, incluidos los cinco a favor de Argentina) que Mbappé manda a guardar. Y en dos minutos, con el monstruo despierto, la debacle. Mbappé baja un balón con la cabeza, busca la pared, recibe balón por alto y sin dejar que éste caiga, lo manda con una buena volea a la red. Empate. Prórroga. Vuelta a empezar. La final comienza de nuevo.

Pero recomienza con Giroud, Dembelé y Griezmann (sí, Griezmann) fuera del campo. Yo escribí en ese momento, el del cambio de Antonio, que era la primera vez que veía dimitir a un seleccionador en pleno partido. Me reafirmo. Ese cambio resume la incapacidad de Deschamps para gestionar un equipo de altísimo nivel. Francia demostró que las únicas alternativas que había manejado eran que le llegara alguna pelota a los buenos. Y ya. Eso le valió para empatar (dos veces), pero no para matar en la prórroga a una Argentina que, estando tiesa, se puso por delante sólo con las ganas de ganar. Messi encontró el gol en una jugada de puro pundonor que pudo ser la guinda del Mundial, pero el codo de Montiel a la salida de un córner permitió a Mbappé firmar un hat-trick. Así que nada, los penaltis. Y eso que en el último segundo el Dibu Martínez impidió la gloria gala sacando el tiro de Muani.

Y en los penaltis ganó el que mejor había jugado, el que más hambre tenía, y, sobre todo, el que mejor los tiró. Dibu Martínez, tan buen portero parapenaltis como insufrible macarra maleducado, atajó uno a Coman y Tchouaméni mandó fuera otro, mientras que Lloris no pudo evitar ninguno. 4-2, final, Argentina justo campeón.

Ha sido un gran Mundial, el más goleador de la historia, con grandes partidos, emoción, prórrogas, penaltis, sorpresas, revelaciones... Si no hubiera sido en Qatar, con la corrupción detrás y las muertes de trabajadores, podría decirse que ha sido todo perfecto, pero claro, no es así.

Volviendo al tema deportivo, ha sido el Mundial de Messi. El argentino cierra el círculo y ya puede, si quiere, irse a su casa sin ningún reproche. Sin ser determinante todo el tiempo, ha sido decisivo en momentos puntuales, como en los penaltis o en la ya famosa jugada de semis frente a Croacia. Han surgido nombres nuevos, de gente más o menos conocida, pero que se ha destacado en el Mundial, como el caso de Julián Álvarez o Enzo Fernández en Argentina, Gvardiol y Livakovic en Croacia, Gakpo en Holanda, Gavi en España, la selección de Marruecos y algún otro que seguro me dejo por el camino.

Nos quedan ahora un año y medio hasta la Eurocopa de Alemania y tres años y medio de espera hasta el siguiente Mundial en América del Norte. Esperemos que entonces los nuestros estén más acertados que en este campeonato.




jueves, 15 de diciembre de 2022

En semifinales se impuso el peso de la ley

No hubo espacio para la sorpresa en las semifinales del Mundial de Qatar, y pasaron los dos favoritos a la gran final. Argentina se merendó a Croacia casi sin despeinarse y Francia sufrió más de lo que se pensaba para doblegar a la selección revelación del torneo. La verdad es que los nombres de la final suenan tan bien como raros los de la final de consolación, donde no creo que nadie situara a Croacia y mucho menos a Marruecos.

La primera semifinal la ganaron Messi y Julián Álvarez, a partes iguales. El delantero le cogió la espalda a Gvardiol en una contra y recibió un penaltito de los que se pitan últimamente (a Argentina le han tocado varios a favor en este Mundial), y Messi se encargó de mandarlo a guardar aunque Livakovic, una vez más, adivinó el lado del disparo. Hasta ese momento el partido no había tenido nada de nada, probablemente lo que querían los croatas, y a partir de ahí Argentina creció. De nuevo Álvarez apareció para poner el 2-0 en la jugada con más suerte y más fe de todo el campeonato, ya que a base de trompicones sorteó dos defensas que no consiguieron despejar el balón y se quedó solo para ajusticiar a Livakovic. En la segunda parte más de lo mismo, pero apareció Messi para regalarnos una de esas jugadas de megaestrella haciendo su "Last Dance" particular, retratando para la foto al prometedor Gvardiol y regalando el gol al delantero del City. Y ahí se acabó el partido.

En la segunda semifinal, los defensivos marroquíes se encontraron con lo que no habían tenido en todo el campeonato: una desventaja en el marcador. Y encima nada más empezar. Lo que parecía el inicio de una goleada francesa, sirvió para mostrar que los marroquíes también podían jugar a algo diferente a lo mostrado, presionando a Francia e incluso mereciendo por momentos el empate. Los franceses hicieron lo que mejor saben, es decir, contemporizar y esperar que alguna de sus estrellas (Mbappé, normalmente) deje su sello y resuelvan el partido. Llegó el 2-0 y, excepto algún último estertor, los marroquíes entregaron la cuchara.

No sé qué pasará en la lucha por el tercer puesto, pero el título sin premio de selección revelación ya lo tiene Marruecos asegurado. Puede ser que lo de Croacia dando la campanada contra Brasil fuera sorprendente, pero lo de los magrebíes es pura Historia para África en un Mundial. Dicho esto, lo más probable es que Croacia gane como siempre, tras prórroga y penaltis.

Y en la final, la clara favorita es Francia, cualquiera que diga lo contrario no tiene ni idea de qué va esto. ¿Significa eso que Argentina no puede ganar? Para nada. Esto es a un partido, y tenemos bien fresco lo que le pasó a España y Portugal con Marruecos o lo de Brasil con Croacia. Por nombres, trayectoria y fiabilidad, Francia es mejor. Tiene mejores defensores, mejores medios y mejores delanteros. Pero también es cierto que Argentina está compitiendo francamente bien, con un Messi que camina pero que es decisivo, algo paradójico teniendo en cuenta que cuando se iba de seis contrarios Argentina fracasaba una y otra vez. El sistema albiceleste será, probablemente, con tres centrales, dos carrileros, tres medios machaca, Messi y Julián Álvarez. Los franceses dependerán del otro genio del Mundial, Griezmann, la fiabilidad atrás y la pegada arriba. No creo que sea un partido de muchos goles, y creo que será igualado, pero luego nunca se sabe, que es lo bonito del fútbol. Veremos.


 


martes, 13 de diciembre de 2022

Cuartos con sorpresas y emoción

No estaba España, pero los futboleros disfrutamos sobremanera de los cuartos de final del Mundial. Hubo choques de alto nivel, alternativas, sorpresas y mucha emoción. Lo que uno espera de un espectáculo como el Mundial de fútbol, vamos.

La primera sorpresa, relativa, fue que Croacia (otra vez tras prórroga y penaltis) eliminara a Brasil. Los croatas han demostrado una y otra vez que tienen mil vidas, y que para eliminarlos hay que ganarles tres veces en el mismo partido. Levantaron el partido a los japoneses, y lo hicieron con los brasileños cuando nadie daba un duro por ellos. El partido fue igualado dentro de la superioridad técnica manifiesta de Brasil y el nivel competitivo croata. El medio campo balcánico (Modrid, Kovacic y Brozovic) controló la primera parte con suficiencia, y no hubo apenas acercamiento por ningún lado. En la segunda, Brasil se acercó más a la portería rival y Livakovic hizo que todos nos preguntáramos qué hace en el Dinamo de Zagreb y no en un equipo de más nivel europeo. Croacia aguantó los achuchones de la canarinha y afrontó, una vez más, la prórroga. Todo parecía ir hacia los penaltis, hasta que Neymar hizo la jugada del Mundial, tirando dos paredes que lo dejaron delante del portero, regateó a éste y mandó el balón a la red. Quedaba la segunda parte de la prórroga, pero todo parecía visto para sentencia. Error. Tite hizo honor a su fama de amarrete, sacó un medio defensivo y ordenó a sus muchachos que se echaran para atrás para aprovechar un contraataque. Y la cagó. Porque en la contra de la contra, valga la redundancia, en el minuto 117, Croacia se encontró con un gol inesperado que, esta vez sí, conducía claramente a los penaltis. Y ahí volvió a emerger la figura de Livakovic, atajando un penalti mientras sus colegas metían uno tras otro. Qué pase el siguiente para Croacia.

Y el siguiente será Argentina, que empezó el Mundial perdiendo con Arabia Saudí y está en semifinales. No juegan bonito, eso está claro, pero tras mucho tiempo sin hacerlo, ahora entienden a Messi. Todo el equipo está montado para que el rosarino aparezca, y en este Mundial lo está haciendo de manera clave. No es el monstruo que regateaba a todos los rivales que le salieran al paso, pero sigue teniendo un pie izquierdo de genio que permite pases como el del primer gol contra Holanda. Los oranje no dieron pie con bola en su hermético esquema de tres centrales y carrileros, pero con 2-0 abajo sacaron a dos delanteros de tres metros e hicieron lo que España no hizo: colgar balones y sembrar el peligro. En un cabezazo de un centro lateral largo, Weghorst acortó distancias, y en el último minuto del alargue de diez minutos, el mismo Weghorst empató en una jugada ensayada que dejó a los argentinos con cara de tontos. En la prórroga no pasó nada, futbolísticamente hablando (de lo que no es fútbol pasó de todo en ese partido, incluyendo al árbitro, el infame Mateu Lahoz) y en los penaltis el Dibu Martínez paró los dos primeros tiros holandeses y sentó las bases del pase a la siguiente ronda. No maravillan, estos argentinos, pero compiten, ojo con ellos.

Por el otro lado del cuadro tuvimos la otra sorpresa, protagonizada por la selección revelación, la defensiva Marruecos que se encontró con una Portugal roma en ataque y que le regaló un gol (cantada del portero luso) que a la postre fue decisivo. El partido no fue bonito (ninguno de Marruecos lo ha sido) pero ilustra el devenir de los magrebíes en el campeonato: es muy difícil meterles un gol y compiten con sus armas hasta el final. Su puesto en semifinales es más que justo.

Contra Marruecos estará Francia, la gran favorita para ganar el Mundial. Un favoritismo basado en nombres y en hechos, porque su trayectoria hasta el momento es (quitando la pachanga contra Túnez ya clasificados y con los suplentes) inmaculada. En cuartos le ganaron a una buena selección que compite bien, Inglaterra, pero a la que le falta un punto de calidad respecto a los franceses. El partido fue igualado, pero la iniciativa fue de los galos y la mayor parte del control del juego. Pese a todo, el once del gallo regaló dos penaltis, y si el segundo no lo hubiera mandado Kane a las nubes, quizás habríamos tenido otro partido. En la realidad lo que ocurrió es que Antoine Griezmann, el mejor jugador de Francia (opositando a Balón de Oro del Mundial con Messi), se encargó de estar en todas partes, incluyendo los dos pases de gol. Si Francia y "Antonio" mantienen su nivel, ya no es que Marruecos no tenga opciones, es que no veo rival para evitar la tercera estrella en el escudo francés.



miércoles, 7 de diciembre de 2022

España repite ante Marruecos el ridículo de Rusia 2018

Como si de un círculo vicioso se tratara, España volvió a caer en octavos de final del Mundial frente a un rival objetivamente menor. Igual que hace cuatro años, en Rusia, partíamos como favoritos pese a haber dejado ciertas dudas en la fase de grupos. Del mismo modo que frente a los rusos en 2018, el rival decidió que la táctica para vencernos era esperar agazapados con los once jugadores en propio campo, y esperar pacientemente que llegara un contraataque o una jugada a balón parado que acabara en gol, o bien vencer en los penaltis. Como pasó entonces, España tuvo más del 80% de la posesión del balón, dio más de mil pases... Y apenas tiró a puerta. Y el resultado fue idéntico: empate, prórroga y derrota en los penaltis.

La selección de Luis Enrique fue de más a menos en el Mundial, haciendo un gran partido frente a una débil Costa Rica, uno serio contra una decente Alemania, uno malo frente a la meritoria Japón y uno muy malo contra una encerrada Marruecos. De nada vale decir que dominamos la posesión en todos los partidos. Tener el balón sólo tiene una cosa positiva, y es que el rival no lo tiene, pero si no lo usas correctamente esa posesión es fútil, vana, inane. Exactamente como la selección ayer. Quitando chispazos, que llegaron en la prórroga y de aquella manera, España fue incapaz de sembrar cierto peligro para la portería de Marruecos. No se vieron ayer, ni se han visto nunca, alternativas contra equipos que se cierran atrás a que pase el tiempo. Ayer fue Marruecos, pero en la Eurocopa nos pasó contra Suecia, Polonia, Suiza e Italia en menor medida, y no ganamos ninguno de esos partidos.

Se está hablando de cambio de ciclo, cambio de seleccionador y cambio de estilo, el apocalipsis, vamos. Quizás el problema no sea de estilo, sino de enriquecer ese estilo, quizás el problema no sea del seleccionador, sino de que éste prepare más alternativas, lo que sí que no veo es lo de cambio de ciclo, porque ahora mismo en España tenemos lo que tenemos, jubilando a Busquets o Alba y poniendo a otros, el resultado no va a ser diferente. Hace un año escribía, a propósito de la clasificación para este Mundial:

"Ayer trataba de pensar en cuál de los jugadores de nuestra selección es el mejor o está entre los 4 o 5 mejores en su puesto, y no se me ocurría ninguno. La mayoría de nuestros futbolistas son el segundo o el tercer escalón en importancia en sus equipos, buenos jugadores pero no cracks de los que marcan diferencias. Apuntaba Luis Enrique que Morata es el paradigma de la selección y no puedo estar más de acuerdo. Morata es un buen jugador, tiene grandes condiciones, juega en un gran equipo, y es capaz de grandes goles y jugadas... Y también de grandes pifias.

Nuestra selección está compuesta por un grupo de buenos jugadores, pero ninguno destaca, y quizás debamos ver eso como una fortaleza en vez de una debilidad. Si sabemos explotar esa sensación de equipo, de nadie es mejor que nadie, quizás en un torneo corto, donde las eventualidades te pueden marcar (en forma de lesiones, por ejemplo), nuestra selección tenga una ventaja. Eso sí, debemos mejorar en una cosa de manera urgente, y es la sensación de fragilidad defensiva. Tenemos mandíbula de cristal, y eso es peligroso porque sin ser resolutivos delante (que no lo somos) garantizar el cero en nuestra puerta debería ser obligación. Si conseguimos asentar al central que acompañe a Laporte y que los medios acompañen en tareas defensivas tendremos la mitad del trabajo hecho. Veremos qué pasa de aquí a un año, y cómo llegamos entonces, por de pronto ya sabemos que los nuestros estarán en Qatar."

En ese análisis sólo falta añadir lo anterior, nuestra incapacidad para meterle mano a defensas cerradas. Porque el bueno de Luis Enrique, al que todos los detractores pondrán a parir hoy, alguna cosa buena ha hecho en este Mundial, como por ejemplo poner a Rodri de central con Laporte. El agujero que suponía poner ahí al blando Pau Torres, al inexistente Guillamón o al inefable Eric Garcia, lo ha rellenado con un tipo que da seguridad, sale con el balón jugado y que el único pero que tiene en esa posición es su excesiva lentitud. Lo que sí está claro es que el seleccionador, que salió bien parado de la Eurocopa hace un año y medio, también ha hecho cosas mal o rematadamente mal. Hizo una lista para el campeonato que se ha demostrado ineficaz en el mejor de los casos. Tras cuatro partidos, en los que además de los once titulares puedes meter a cinco suplentes (a seis si hay prórroga), que se quede gente sin siquiera debutar (no hablo de los porteros suplentes, obviamente) quiere decir que te los has llevado para nada. Si Yeremi Pino, Guillamón, Eric García, Sarabia y, en menor medida, Ansu Fati no han jugado, ¿para qué te los llevas? ¿No podrían haberse usado esas plazas para especialistas en otra cosa? No sé, medios con pase entre líneas (Canales), delanteros con picardía (Aspas), delanteros grandes y rematadores (Borja Iglesias, Joselu, Rafa Mir). Vamos, gente que quizá no juegue un minuto si los planes van bien, pero que si van mal te dan alternativas para darle vuelta a una situación hostil.

Lo peor no es haber cometido errores en este campeonato, sino no haber aprendido de los errores pasados y no hacer autocrítica de éstos. Si uno escucha al seleccionador y a los jugadores, todo ha ido bien excepto este desliz. Pues no. O espabilamos o nos quedan muchos campeonatos por delante haciendo el ridículo frente a selecciones menores. Porque te echa Portugal en cuartos, y no pasa nada, porque son mejores, pero Rusia o Marruecos son objetivamente peores que nosotros, y esto no se debe quedar en un "lo dimos todo". Y la autocrítica no implica destruir el estilo o cambiar radicalmente de seleccionador (suena Marcelino, ya tiemblo), sino enriquecer el estilo y que el seleccionador aprenda de los errores que comete (que los cometemos todos). Si ese no es el camino, nos quedan más eliminaciones dolorosas como la de ayer.

Ah, del resto del Mundial, se cumplieron las previsiones en todo, todas las selecciones pasaron bastante sobradas a cuartos menos Croacia, que pasó con su agónico estilo de llegar a prórroga y penaltis. Espero que sean grandes partidos y que pasen Holanda, Croacia, Inglaterra y Marruecos... Pero creo que las semis serán Holanda-Brasil y Francia-Portugal. Veremos.




viernes, 2 de diciembre de 2022

España esquiva el batacazo

Se acabó la fase de grupos del Mundial y se confirmaron algunas sorpresas. Alemania y Bélgica quedaron fuera, ambas por deméritos propios, y pasaron Japón (como primera de grupo), Australia y Corea del Sur. Algo sorprendente fue también la eliminación de Uruguay o Dinamarca, pero lo ya comentado es sin duda lo más destacado.

De esta primera fase quedan varias certezas, como que Francia y Brasil son las máximas favoritas (pese al tropiezo de la canarinha contra Camerún y el de los franceses frente a Túnez), y que un peldaño por debajo (pero nada lejos) están Holanda, Inglaterra y Portugal. Todas esas selecciones pasaron como primeras de grupo con cierta suficiencia, como lo hizo finalmente Argentina, que después del traspiés del primer día, recondujo su situación a lomos de Messi. Japón dio la campanada siendo primera en el grupo de España y Alemania, de manera similar a Marruecos en el de Bélgica. Croacia hizo los deberes, como Suiza, EEUU, Australia y Senegal, y con más apuros de los previstos pasaron Corea del Sur (con un milagroso gol en el descuento), Polonia (que casi se negaba a jugar contra Argentina porque la derrota por 2-0 les valía, algo bochornoso) y España, de la que hablaremos a continuación.

Porque España, que se paseó de manera triunfal frente a Costa Rica el primer día, y se quedó cerca de la clasificación frente a Alemania, patinó de forma grotesca frente a Japón. De hecho pareció que los españoles no habían visto el partido de Alemania frente a Japón, porque el devenir pareció calcado. Una primera parte de ventaja y dominio, y una segunda parte en la que en dos zarpazos se les va el partido. A la selección de Luis Enrique lo único que se le puede reprochar, como ya se señaló frente a Alemania, es la bisoñez y la falta de oficio (probablemente lo segundo consecuencia de lo primero). Contra los nipones acusaron claramente lo segundo, y se dejaron birlar un partido que tenían en el bolsillo en la primera parte. La selección de Luis Enrique no deja de intentarlo, y eso es loable, pero no puedes arriesgarte a caer eliminado (tres minutos estuvo eliminada España, mientras Costa Rica ganaba a Alemania) porque pierdes la concentración en un rato del partido. En octavos nos espera Marruecos, que ha dado sobradas muestras de estar a tope en este Mundial, sobre todo algunos jugadores de altísimo nivel, como Ziyech o Hakimi. En ese partido ya se va sin red, así que los despistes no se pueden dar.

Mi predicción es que pasan todas las favoritas en los cruces, es decir, Holanda, Argentina, Francia, Inglaterra, Croacia, Brasil, España y Portugal, pero las dos últimas con más dudas. Se quedarían unos cuartos de final llenos de clásicos, así que no estaría nada mal. Veremos... Y disfrutemos.



martes, 29 de noviembre de 2022

Empezó el Mundial contra Alemania

La segunda jornada del Mundial trajo alguna sorpresa y varias confirmaciones. Se vio que Brasil, Francia y Portugal han venido con todo a por el Mundial. Ninguna de ellas fue brillante, más por el rival que tuvieron enfrente que por desmerecimiento propio, pero sacaron los partidos adelante por la calidad de sus plantillas, y al alcanzar la segunda victoria todas están ya matemáticamente en octavos de final. Un peldaño por debajo están Holanda, Inglaterra y España, que lideran sus grupos con 4 puntos y que tienen últimos partidos a priori sencillos, y justo después Croacia, Marruecos, Ecuador y Polonia, con los mismos puntos pero partidos más complejos. Las decepciones hasta ahora son Alemania y Argentina, tras el bochorno del primer día, y Bélgica, que tras rozar el pinchazo con Canadá, se la pegó con Marruecos y tiene que ganar a Croacia para pasar.

En lo que respecta a España, el partido contra Alemania puede considerarse el primero del Mundial para nuestra selección. Por importancia, por entidad del rival y por cómo se desarrolló el encuentro, claramente el España-Alemania fue un partido de verdad. Con un único cambio respecto al once del primer partido (Carvajal por Azpilicueta), Luis Enrique claramente repetía el mismo planteamiento de tres puntas móviles que se movieran por todo el frente de ataque. Esta vez la presión del rival no era a cuatro metros, y eso se notó en la movilidad de los tres atacantes, sobre todo Asensio y Ferrán, menos presentes. Con todo, en una primera parte relativamente igualada, España dominó más la posesión y casi llega al gol en un formidable chut de Dani Olmo que Neuer repelió al palo. Los alemanes tenían a Gundogan siguiendo a Busquets por todo el campo y sólo en algún error de pérdidas en el medio del campo pudieron acercarse con peligro.

La segunda parte se comenzó a desarrollar como la primera, con más posesión del balón de España y Alemania al acecho. Los cambios le dieron un aire diferente a la selección, con un Morata que salió tan enchufado que marcó un gol de nueve puro. Tiene algo Morata difícil de entender, la verdad. Por cualidades (es alto, fuerte, rápido, maneja bien ambas piernas y tiene un regate) debería ser un delantero centro de talla mundial, pero le pasa como le sucedía a Fernando Torres (otro con características técnicas y físicas similares), cuanto menos piensa mejor actúa en el campo. Al primer toque, como le pasó con Alemania, parece un goleador excelso, ahora bien, como tenga que controlar y pensar qué hacer, se aturulla sin remedio.

Con el gol, Luis Enrique no sólo no se arredró, sino que sacó a Nico Williams para aprovechar los huecos que se presuponían en la defensa teutona. Sin embargo, lo que no pudo prever fue que los nuestros no fueran capaces de superar con toque y posesión el empuje físico de los alemanes. A base de eso, y de un Leroy Sané que será clave en el devenir de Alemania el Mundial, los germanos se fueron imponiendo poco a poco en los duelos con los españoles, hasta que en una de esas acometidas, el delantero tanque del Werder Bremen, Niclas Füllkrug, aprovechó un balón franco en el área para fusilar a Unai Simón a falta de poco más de diez minutos para el 90. A partir de ahí el partido fue un poco correcalles, y la balanza estuvo más cerca de caer del lado de Alemania que del español, pero el empate final fue justo. 

Las conclusiones del partido deberían ser que es necesario aprovechar todos los cambios (el quinto que no realizó el técnico asturiano se notó), que los planteamientos de partido (llevar el peso del encuentro, seguir atacando pese a tener ventaja, defender con balón...) son los correctos y que hay que estar más concentrados y atentos con selecciones con oficio y/o físico porque pueden destruir tu ventaja en cosa de minutos sólo con empuje. Si queremos llegar lejos, nos encontraremos selecciones con mejor físico que nuestros "llaveritos" y es necesario estar preparados para contrarrestar esa diferencia física con algo que nuestros jugadores tienen de sobra: fútbol.



viernes, 25 de noviembre de 2022

Pura Vida para la selección española y alguna sorpresa

Nunca empezó España un campeonato (Mundial o Eurocopa) como lo hizo en Qatar. La selección de Luis Enrique se pegó un festín a base de goles contra una de las peores selecciones que se han visto nunca en un Mundial. España estuvo excelsa, sí, pero Costa Rica estuvo de pena. Meter 7-0 o recibir 7-0 es la diferencia entre Pura Vida (el mantra costarricense por excelencia) y Puta Vida.

Luis Enrique apostó por meter a Asensio de falso 9 en su intocable 4-3-3, en el que los extremos fueron Dani Olmo y Ferrán Torres, el medio lo protagonizaba el Barça con Busquets, Pedri y Gavi, y la defensa tuvo en Rodri de central su mayor sorpresa, ya que se esperaba que Laporte, Alba, y Azpilicueta se preveía que fueran titulares, y Unai Simón cerraba la puerta. Para que quede como imagen del partido, casi no dio la sensación de que Laporte, Simón, Azpilicueta y Rodri jugaran, ya que Costa Rica ni tiró (ni a puerta ni fuera).

Antes del primer gol, en el minuto 11, la sensación ya era de victoria, principalmente porque nuestros mediocampistas recibían y se daban la vuelta teniendo a los defensores a cuatro metros. Si tú le das libertad a Busquets, Gavi (alucinante lo que hace ese chaval con 18 años) y, sobre todo, Pedri, te la lían como lo hicieron. El aluvión de goles viene de ese planteamiento nulo de Costa Rica y del nivelazo de España de medio campo en adelante. Todos estuvieron bien, no hubo pegas, los suplentes salieron y se siguió marcando. En resumidas cuentas, el partido perfecto.

Venía España con la mosca detrás de la oreja, claro, después de dos de las sorpresas más grandes de la historia de los Mundiales. Primero Argentina, a la que anularon dos goles en la primera parte frente a Arabia Saudí y daba la sensación de poder meter ocho goles, se quedó con la remontada de los saudíes y una zozobra alucinante. Después, Alemania, con el partido controlado frente a Japón, se dedicó a sestear y a hacer cambios como si fuera 3-0 y los nipones (que corren y presionan todo el partido) le dieron la vuelta primero por empuje y luego por una cantada del central izquierdo alemán. 

Las que no han decepcionado han sido las grandes favoritas, Francia y Brasil. Los vigentes campeones empezaron perdiendo contra Australia, pero sacaron el rodillo a pasear y, con Griezmann como todocampista, jugando y haciendo jugar, Rabiot a gran nivel y arriba Mbappé y Giroud, pusieron un 4-1 y su candidatura encima de la mesa. Brasil tenía peor rival, Serbia, que le aguantó lo que pudo con un planteamiento rácano y cutre, digno de Clemente. Al final los canarinhos, con Richarlison como ejecutor, ganaron con un plácido 2-0. Se lesionó Neymar, eso sí, pero visto el fondo de armario de Brasil, casi es hasta una buena noticia para los de Tite.

Del resto de partidos poco que destacar, ganaron Inglaterra, Holanda, Bélgica y Portugal, confirmando que van a estar ahí, y que el Mundial probablemente esté entre las selecciones ya nombradas, porque ni las asíáticas ni las africanas parecen dar el nivel. Veremos.


 


domingo, 20 de noviembre de 2022

Porra del Mundial de Qatar 2022

Han pasado cuatro años ya desde el fiasco de Rusia, cuando el calvo y corrupto presidente de la Federación Española de Fútbol destruyó las opciones de la selección antes siquiera de empezar el Mundial, echando al seleccionador. La situación ahora ha cambiado en ese sentido, el seleccionador es lo más seguro dentro de la Federación y no hay riesgo de numeritos en ese sentido. La selección, eso sí, es una moneda al aire. Se trata de un grupo muy joven, con inexperiencia, del agrado de Luis Enrique y, eso es innegable, muy competitivo. Se puede criticar la lista, obviamente, pero el estilo del seleccionador es reconocible y muy del gusto del aficionado (yo incluido): presión alta, dominio del balón, extremos... Es cierto que, a priori, no estamos a la altura de selecciones como Francia, Brasil o Inglaterra (los grandes favoritos, para mí), pero sí en un segundo escalón con Bélgica, Portugal, Holanda, Argentina o Alemania.

Como viene siendo habitual en cada evento de primer nivel futbolístico de selecciones nacionales (Mundial o Eurocopa) he preparado una pequeña “porra” (13 preguntillas esta vez). Mis apuestas personales, una patriótica y otra cerebral (ojo, yo hago dos porque soy el organizador vosotros sólo una), son:
 
PATRIÓTICA

 

1. Selección Campeona del Mundo: España (no se lo cree ni el hijo de Amunike).

2. Selección Subcampeona del Mundo: Brasil.

3. Selección Tercera del Mundo: Holanda (sí, Holanda, ni Países Bajos ni pollas).
4. Posición de España (1ª fase, Octavos, Cuartos, Semis o Final): Final (campeona).
5. Selección revelación: España, qué mayor revelación que ganemos otra vez, si en realidad nadie da un duro por nosotros.
6. Selección decepción: Italia que ni está... Bueno, Alemania que caerá en octavos.
7. Jugador revelación: Ansu Fati (España) que saliendo de suplente la va a armar gorda.
8. Jugador decepción: Mbappé (Francia) por traidor, digo, porque se espera mucho de él.
9. Mejor jugador: Pedri (España), que va a tomar el relevo de Iniesta.
10. Selecciones en la Final: España – Brasil.

11. Selecciones en el Tercer y Cuarto puesto: Holanda-Bélgica.

12. Máximo goleador: Morata (España) y creo que ésta es la apuesta más de coña de todas.

13. Mejor portero: Unai Simón (España), capaz de regalar un gol y parar tres penaltis en el mismo partido, y dar más sensación de seguridad que De Gea hace cuatro años.

 
CEREBRAL

 

1. Selección Campeona del Mundo: Brasil.

2. Selección Subcampeona del Mundo: Francia.

3. Selección Tercera del Mundo: Argentina.
4. Posición de España (1ª fase, Octavos, Cuartos, Semis o Final): Octavos, nuestra nueva posición fetiche, y palmando con los belgas, con partidazo de Hazard para que nos joda más, un clásico de nuestra historia futbolera el de fulanos acabados que nos mandan para casa.
5. Selección revelación: Bélgica.
6. Selección decepción: Portugal, que tienen un equipazo, no juegan a nada y menosprecian a Joao Félix... ¿A qué me recuerda esto?
7. Jugador revelación: Cody Gakpo (Holanda)
8. Jugador decepción: Cristiano Ronaldo (Portugal)
9. Mejor jugador: Antoine Griezmann (Francia)
10. Selecciones en la Final: Brasil-Francia

11. Selecciones en el Tercer y Cuarto puesto: Argentina-Bélgica

12. Máximo goleador: Harry Kane (Inglaterra)

13. Mejor portero: Thibaut Courtois (Bélgica)

 

 


lunes, 30 de mayo de 2022

El Madrid "ganafinales" se corona en su Champions más emocionante

Hay un mantra que se repite constantemente en las finales deportivas. Las finales no se juegan, se ganan. Si hay un equipo en el mundo al que esa máxima se le ajusta como un guante, ese es, sin duda, el Real Madrid. Desde el lejano mayo de 1981, el Real Madrid ha jugado 8 finales de Copa de Europa y las ha ganado todas, en partidos fáciles y difíciles, contra rivales de todo pelaje (Juventus, Valencia, Bayer Leverkusen, Atlético de Madrid y Liverpool), y haciendo suyo el mantra recién comentado. El Madrid no juega finales, las gana.

Para llegar a esta final, el Madrid se repuso a dificultades desde el inicio de la competición. Perdió en casa contra el Sheriff (hasta escribirlo da vergüenza), ganó al Inter los dos partidos con cierto sufrimiento (el Inter es, probablemente, uno de los mejores rivales para el Madrid en competición europea) y se plantó como primero de grupo antes del sorteo para las eliminatorias. Y ahí comenzó el esperpento, la literatura de la historia de esta Copa de Europa.

En el sorteo de octavos de final, el cruce del Madrid salió el primero, señalando un otrora clásico europeo Benfica-Real Madrid. Pero la UEFA, en otra más de sus cataratas de despropósitos bañados en corrupción, se las arregló para hacer mal un sorteo condicionado que podrían organizar primates. De este modo, en vez de continuar el sorteo a partir del cruce del Madrid, que habría sido lo normal y justo, decidieron hacer borrón y cuenta nueva haciendo el sorteo de nuevo. PSG-Real Madrid. El equipo más caro, derrochón y estratosférico contra la tradición europea. Nadie daba un duro por el Madrid tras el sorteo, casi nadie lo daba en los días antes del cruce, sólo los más optimistas creían en el pase a cuartos tras el baño en el Parque de los Príncipes de la ida, y en la vuelta, al descanso con el 0-1 de Mbappé, creo que las expectativas estaban bajo cero. Pero apareció la mística a lomos de Karim Benzema. El francés, segundo máximo goleador de la historia del club (a un gol de superar nada más y nada menos que a Raúl, con el que comparte puesto) presionó a Donnarumma y terminó empatando a pase de Vinicius. Lo que vino después fue la catarsis. Contraataque de caballería conducido por Modric y otro gol de Benzema. Saque de centro del PSG, pérdida y ataque en tromba del Madrid que culmina de nuevo Benzema. 3-1 y que pase el siguiente.

El siguiente era el vigente campeón de Europa, el Chelsea de Tuchel que apeó al Madrid en semifinales de la temporada pasada pasándonos por encima como aviones. El partido de ida en Stamford Bridge puede ser el más completo de toda la campaña europea del Madrid. Dominio de principio a fin y un 1-3 para tener una vuelta tranquila en el Bernabéu que dejara al equipo en semifinales. Pero no. Enfrente, el Chelsea sacó lo mejor de sí y levantó la eliminatoria por completo, poniéndose con 0-3 (que pudo ser un 0-4 en un gol bien anulado a Marcos Alonso) a falta de 20 minutos. El Madrid estaba anodino, romo en ataque e incapaz de sostener al Chelsea, más fuera que dentro de la competición. Pero apareció Modric, con su característico golpeo con el exterior del pie, que le puso un balón a Rodrygo que éste sólo tuvo que empujar. Prórroga. Y ahí, unido al mal partido, se le empezaron a juntar todos los males al Madrid, que terminó el partido con Carvajal de central por las lesiones en la zaga. Sin embargo, en una jugada del enérgico Camavinga, Vinicius termina encontrando a Benzema que, aprovechando el resbalón de Rüdiger, marca con un certero cabezazo. 2-3 y a por las semifinales.

Y en semifinales el que espera es el Manchester City de Guardiola, a la postre campeón de la Premier League, probablemente uno de los 3 mejores equipos del mundo, de esos que no pierden ni 5 partidos en toda la temporada. En la ida, en el minuto 11, los citizens mandaban 2-0, en lo que parecía un descalabro de leyenda. Benzema cazó en un meritorio remate el 2-1 con el que se llegó al descanso, pero el City volvió a ponerse dos arriba al poco de empezar la segunda parte. Dos minutos después, Vinicius hizo la jugada del partido para el 3-2, y Bernardo Silva puso el 4-2 con un golazo por la escuadra. En esos azares del destino que luego se contemplan con una sonrisa, Laporte hizo un penalti tonto por mano a pocos minutos del final, y Benzema lo mando a guardar con un golpeo a lo Panenka. Derrota por 4-3 pero con el colmillo afilado tras las dos eliminatorias anteriores. El madridista tenía la sensación de que la remontada era posible aunque sólo fuera por datos empíricos. Y la vuelta pareció un calco del partido del PSG en el Bernabéu, con el City mandando, con 0-1 a falta de pocos minutos, con Mendy sacando un balón bajo palos y Courtois (con Benzema el mejor jugador de la Copa de Europa este año) desviando por centímetros un tiro de Grealish. Y otra vez apareció el talismán Rodrygo. Primero cazando en el primer palo un gran pase de Benzema, y después poniendo el 2-1 en un cabezazo a pase de Carvajal que peinó Asensio. En la prórroga, Benzema (cómo no) se inventó un penalti en una jugada de Camavinga (otro talismán), lo mandó a la red y no pasó nada más. A la final con épica, una vez más.

Ay, la final. Curiosamente, con esta ocasión se convierte en la final más repetida de la historia de la Copa de Europa. Liverpool-Real Madrid, y sólo se ha dado en tres ocasiones, con reparto igualado hasta el sábado pasado. El Madrid no pierde una final desde la del 81 contra el Liverpool, y el conjunto red no perdía desde la de 2018 frente al Madrid. Atendiendo a la razón, el equipo inglés era el favorito, tras una temporada casi redonda (ha ganado las dos copas inglesas y ha luchado hasta el último minuto la Premier al City) y un juego consistente (otro que no ha perdido ni 5 partidos en toda la temporada). Pero enfrente estaba el equipo que ha desafiado a la lógica durante todo el año, el Madrid de las remontadas y vivir en el filo de la navaja. Y así fue, en parte, la final. El Liverpool salió bien, con la defensa adelantada y presión alta en la salida de balón del Madrid, buscando pérdidas en tres cuartos de cancha que facilitaran la llegada a gol. Los ataques peligrosos se sucedían desde los primeros minutos, y en el 20 una milagrosa parada de Courtois a tiro de Mané lo ejemplificaba todo. Atrás, con Konaté cubriendo las subidas constantes de Alexander-Arnold (excelente lateral), Vinicius pasaba desapercibido y Benzema inexistente. El dominio del Liverpool era claro y el Madrid no inquietaba nada. Hasta que pasado el minuto 40, Alaba pone un balón preciso al desmarque de Benzema que lo deja solo delante de Alisson. La maniobra no le sale bien al francés, pero se monta un batiburrillo en el área que le deja el balón franco para mandarlo a la red. Gol. Bueno, gol para todo el mundo menos para unos zoquetes en la sala de videoarbitraje que no saben siquiera las reglas que han de interpretar. No afectó al resultado, pero el error es tan grave como para que esa gente no arbitre nunca más. Con 0-0 se llegó al descanso.

Y curiosamente, a partir de ahí el partido cambió, el Madrid salió más animado y con más ritmo, al Liverpool se le olvidó presionar y el mando del encuentro cambió de rumbo. El Madrid comenzó a llegar, y en un avance por la derecha de Valverde (excelente partido el suyo), el uruguayo lanza un centro-chut buscando el gol o el pase de gol, y la bola le llega franca a Vinicius para que éste, que le había cogido la espalda a Alexander-Arnold de forma magnífica, sólo tenga que empujarla. 0-1 y a remar. A partir de ahí, el Madrid esperó a matar a la contra y el Liverpool buscó el gol con impaciencia, pero con al menos tres claras ocasiones, todas de Salah. Pero ahí apareció el mejor jugador del partido con diferencia, Thibaut Courtois. El guardameta belga paró un tiro al segundo palo que se colaba con rosca de fuera a dentro, atajó bajo la línea pegado al palo un tiro a bocajarro de Salah, y terminó su faena en una parada de brazo duro tras un desmarque del egipcio que controló excelentemente un balón largo y golpeó con la derecha hacia un gol que jamás se produjo. Fuera de eso, el Madrid controló el partido sin problema desde el gol (minuto 60) y la victoria pareció como otro día más en la oficina. Eso tiene el Madrid, que convierte las finales de Copa de Europa en partidos cualquiera. Es curioso que, después de toda la trayectoria europea en el alambre, en la final no se sufriera tanto. Supongo que es eso a lo que se refiere el mantra. El Madrid no juega finales, las gana.



lunes, 4 de abril de 2022

El Estu gana su primer título desde hace 22 años

Han pasado 22 años desde la Copa del Rey de Vitoria, aquella con Reyes de MVP (Alfonso, eh), Azofra, Vandiver y compañía, y el Estudiantes ha jugado desde entonces alguna final (ay, aquella de la ACB que nos levantaron), pero sobre todo partidos por evitar el descenso. Tras muchos "casis", el Estu descendió el año pasado y ahora se lucha por el ascenso... Y por alguna cosa más. Ayer el Estu jugaba por ganar un título, lo ganó y los dementes celebramos un trofeo por primera vez desde Vitoria en el 2000. Pero no fue fácil.

El partido fue un encuentro del Estudiantes de manual. Un primer cuarto sublime, con fluidez en ataque y la mejor defensa que le recuerdo haber visto al equipo (1 punto del Granada en los primeros 5 minutos y medio) para un 23-10 muy claro. En el segundo cuarto, el Granada se enchufó algo más y comenzó a acercarse, pero de nuevo el Estu respondió con buenos ataques y buena defensa, 44-26 al descanso tras un último segundo con triple de Javi Beirán desde el medio del campo. En el Palacio de los Deportes los aficionados estudiantiles nos mirábamos con alegría, un poco de estupor y miedo al tercer cuarto. ¿Miedo? Sí, miedo.

Y es que el Granada no es líder de la LEB por casualidad. Saltó a la cancha con pocos segundos para que terminara el descanso. La bronca del entrenador debió ser monumental, principalmente basada en el nivel defensivo del equipo. Se notó. Vaya que si se notó. La defensa nazarí se situó al borde del reglamento y el Estudiantes se borró del partido, claramente superados por el cambio del rival y que el arbitraje lo permitiera. Un parcial de 0-19 permitió que el Granada se pusiera por delante por primera vez desde el 0-1 inicial, con un 48-49. El Estu se enderezó ligeramente y el cuarto terminó con un 53-52 que mostraba la igualdad que se vería en el desenlace del encuentro.

El último cuarto fue el peor en cuanto a calidad baloncestística y el más emocionante, con pocas ventajas (más del Estu) y muchos errores en los dos equipos. A falta de 3 minutos el Estu comandaba por 6 y manejó esa ventaja más o menos hasta el final, con Álex Urtasun en plan balones a Will (merecido MVP de la final), metiendo cuando más calentaba la bola. A falta de 4 segundos, con 73-70, los árbitros pitaron falta con tres tiros en un tapón de Faggiano a Costa (dudosa como poco) y este último metió los dos primeros y falló el último que se fue fuera. 73-72. Tiempo muerto y balón para el Estu, al que le costó sacar de banda. Nacho Arroyo Varela recibió falta y fue a la línea de tiros libres. Falló el primero. Mal. Falló el segundo (no sé si adrede) y el rebote fue a manos del Granada, que trató de ganar en un tiro similar al de Beirán al descanso que no se acercó al aro. El Club Baloncesto Estudiantes es el campeón de la Copa de la Princesa 2022. Brutal.



lunes, 21 de marzo de 2022

Tiro en el pie de Ancelotti

Anoche, en un partido con más trascendencia emotiva que clasificatoria, el FC Barcelona arrolló a un Madrid sin ideas, marcado por la ausencia de Benzema y Mendy, y, sobre todo, por el planteamiento de su entrenador antes y durante el partido. Metió el Barça cuatro goles que pudieron ser varios más si sus delanteros hubieran estado más finos y Courtois menos dispuesto. El Madrid salió con la relajación propia de quien tiene diez puntos de ventaja con el segundo y lo pagó con creces. Se notó el hambre de unos y la pachorra de los otros, la idea clara de partido de los azulgranas frente a la improvisación cutre de los blancos, aunque ayer unos fueran de amarillo y los otros de negro (otro ridículo más del fútbol moderno).

En una noche marcada por los múltiples aciertos de unos y los múltiples fallos de otros, emergen varios protagonistas en lo bueno y en lo malo. Por una parte, Xavi, que demostró que su Barça es un equipo trabajado en una idea y que minimiza sus debilidades para volcarse en el ataque, realizando una efectiva presión alta a la salida del balón del contrario, con la defensa en el medio del campo y con las líneas muy juntas. Una idea que necesitaba de finos estilistas para llevarla a cabo, como son Ferrán Torres (muy activo pero algo fallón pese al gol) y Aubameyang. Capítulo aparte lo del gabonés, que desde que llegó al Barça ha demostrado que es un goleador de clase mundial. Puedes jugar bien, pero si no tienes un killer como éste de poco sirve, y ayer volvió a dejar constancia del tremendo delantero centro que es, metiendo dos goles y regalando otro.


Enfrente, Ancelotti no dio una a derechas. Se sabía que Benzema y Mendy eran baja, y la idea que tuvo el italiano para suplirlos fue poner a Valverde y Nacho por ellos. La entrada del primero implicó un cambio de sistema con Modric de falso nueve para tratar de dominar el centro del campo y presionar arriba. Craso error. Si un equipo quiere presionar la salida del balón rival ha de hacerlo como un bloque y no únicamente con la línea ofensiva. Cada vez que el Madrid presionaba a los defensas blaugranas, el Barça tenía una ocasión de gol, básicamente porque la distancia entre líneas era tremenda. Había más distancia entre la delantera del Madrid y la media que entre la delantera y la defensa del Barça. Así de abismal era la diferencia entre un equipo y otro. Ese error de planteamiento hacía que, una vez se superaba esa tibia presión, los mediocampistas del Barça campaban a sus anchas para alimentar a sus extremos, que se encontraban con continuos uno contra uno frente a los laterales del Madrid. Y no fue precisamente el día de Carvajal y Nacho. El primero estuvo horrible en la marca de Ferrán, permitiendo que recibiera y centrara continuamente, y regalaba el balón cada vez que pasaba por sus pies. Fue cambiado al descanso. Y Nacho fue protagonista del primer gol del Barcelona, quedando retratado por Dembelé, que le sacó un metro para poner el balón en la cabeza de Aubameyang, y del cuarto, donde permitió que Ferrán recibiera un balón largo, lo controlara con tranquilidad, y habilitara a Aubameyang que definió con una vaselina sobre Courtois. Tampoco se quedan atrás Militao y Alaba, ya que el primero perdió la marca de Araújo en el segundo gol del Barça, y el segundo regaló el balón que permitió el gol de Ferrán, el tercero del partido.


Eso sí, habría que subrayar que, si al descanso el Madrid estaba un poco grogui con los dos goles del Barça, la absurda decisión de Ancelotti de quitar un defensa para pasar a tener tres atrás terminó de dejarlo KO. El técnico italiano demostró que la improvisación no es algo que le salga especialmente bien, tanto en la idea previa para sustituir a Benzema como en las decisiones durante el partido. La presencia del genial delantero francés parece ordenar al equipo, y su ausencia todo lo contrario. El Madrid se presentó con cuatro centrocampistas y perdió la batalla del centro del campo frente a los tres del Barça, principalmente porque Ancelotti no ha trabajado la presión y el equipo se rompió. En un ataque de espontaneidad mal entendida, quitó a Carvajal y pasó a defender con tres centrales. Claramente esto estaba menos trabajado incluso que la presión alta al rival, porque a partir de ahí el Barça era un ciclón frente al Madrid, al que robaba el balón y lanzaba a sus delanteros con pases sencillos. En menos de 15 minutos metieron dos goles y pudieron meter al menos otros dos, pero con el 0-4 bajaron el pistón y se dedicaron a contemporizar.

Las conclusiones del partido son evidentes, el Barça está en la senda adecuada, con una idea clara de juego (presión alta para robar y aprovechar la velocidad de los delanteros y minimizar la debilidad defensiva), y las piezas necesarias para ello. Los fichajes de invierno le han dado otro aire a un equipo que era poco menos que mediocre en ataque hasta ese momento, y ahora es un martillo pilón. Xavi ha trabajado al equipo en esa idea y se nota. No les va a dar para luchar por el título de Liga, pero probablemente terminen segundos (asegurando su presencia en la Supercopa de España) y ganen la Europa League (yendo también a la Supercopa de Europa), lo que terminaría siendo un éxito viendo cómo empezó la temporada.

El Madrid, por el contrario, demostró que necesita una planificación deportiva más allá de si ficha a Mbappé o Haaland. Su entrenador no parecía haber preparado el partido (si defiendes atrás toda la temporada, si no haces presión alta, ¿por qué hacer lo de ayer?), y su gestión de la plantilla durante estos meses quedó demostrada ayer. No jugaron Bale o Hazard, los dos fichajes más caros de la historia del club, lo hizo Mariano (que no había completado ni medio partido hasta ayer), la ausencia del lateral izquierdo titular implicó poner a un central ahí (Nacho suele cumplir, pero contra el Barça quizás se le noten más las costuras, como ocurrió ayer) porque Marcelo es más exjugador que otra cosa, y si Carvajal no está bien (que no lo está) no tiene sustituto tampoco (Lucas Vázquez es un parche, no una solución). La mediocridad de la Liga española ha permitido al Madrid tener 9 puntos de ventaja a falta de 9 partidos, pero necesita una revolución clara en forma de fichajes. Un lateral izquierdo, un lateral derecho, un central, un mediocampista creador (al menos), y los ya comentados delanteros. Y no menos importantes serán las bajas: Marcelo, Bale, Isco, Hazard (si se puede), Jovic, Mariano, Ceballos, Vallejo... No va a tener el Madrid una temporada tan plácida como la actual con una plantilla tan descompensada como la de este año, y ganar la Liga no taparía todos esos huecos. De la Champions ni hablamos, un equipo como el de ayer no puede ganar un campeonato tan exigente como la Copa de Europa. Visto lo visto, cerrar la Liga ya sería un éxito.

jueves, 10 de marzo de 2022

Esto, amigos, es el Real Madrid

Como si de una pelea de Pressing Catch se tratara, en la que el Último Guerrero estuviera luchando contra el Enterrador y este último le estuviera dando la paliza del siglo, anoche al Madrid le dio el baile de San Vito y, como el Último Guerrero, se levantó de la lona y, a base de golpes, eliminó al PSG. De nada sirvió la exhibición de Mbappé, que metió un gol y le anularon (bien) otros dos, uno de ellos tras sentar a Courtois, porque al Madrid quizás le falte algún jugador como el francés, pero le sobra épica para afrontar eliminatorias como ésta.

Al contrario de lo ocurrido hace tres semanas, el Madrid salió a morder desde el inicio y encontró en la presión alta algún resquicio en la fortaleza del PSG, pero tras pocos minutos el conjunto parisino cogió las riendas del partido y todo volvió a parecerse a la ida, con los franceses dominando y Mbappé desbocado. El deseado (con razón) delantero del PSG volvió a evocar al mejor Ronaldo (el brasileño) cuando cada arrancada suya daba sensación de gol por estampida. Su velocidad es extraordinaria, pero no es sólo rápido, define bien (quizás no tanto como aquel Ronaldo del Barça) y regatea como el mejor. En la ida provocó un penalti, metió un gol y dominó a todo aquel que se le puso por delante. Anoche metió un gol en un contraataque definiendo bien, había metido otro similar anulado por fuera de juego y, ya con 0-1, dejó sentado a Courtois con un regate para que le anularan el segundo de nuevo por fuera de juego. La sensación tras la primera parte era exactamente la misma que tras terminar el partido en París: lo mejor era el resultado. El Madrid apenas inquietó a Donnarumma, pese a que se acercó más que en la ida.

Tras el descanso, el partido se mantuvo de forma similar a lo visto en la primera parte, hasta que en torno al minuto 60 se produjeron dos hechos clave en el devenir del encuentro. En primer lugar los cambios de Ancelotti, que quitó a Asensio (con mucha diferencia el peor jugador del Madrid ayer, incapaz siquiera de hacer un control decente y sobrepasado por el partido) y a un agotado Kroos (al que se le notó la falta de ritmo y jugar en el puesto de Casemiro), por Rodrygo (un puñal en la banda hasta el final del partido) y Camavinga (un pulmón en el centro del campo, que permitió elevar la presión 15 metros más adelante). Y, sobre todo, la cantada de Donnarumma. Habrá quien argumente que pueda ser falta el forcejeo con Benzema (si eso es necesario para tirar a un tipo de dos metros y 100 Kg al suelo, que venga Dios y lo vea), pero está claro en cualquier caso que el portero italiano la pifió. Primero se deja presionar por Benzema y luego, en vez de mandar el balón a la Estación de Chamartín, busca que le piten una falta que el árbitro no consideró. El caso es que el balón le llegó a Vinicius, éste asistió a Benzema y el francés empató un partido que se acababa de volver loco.

En ese momento el Madrid seguía eliminado y necesitaba un gol para empatar la eliminatoria y otro para pasar a la siguiente ronda. El PSG sólo tenía que hacer lo que ya había hecho en los 150 minutos anteriores, es decir, dominar el balón y buscar a Mbappé con Neymar y Messi como lanzadores. Pero fue entonces cuando le cayó el peso de la Historia. Primero avisó Benzema de cabeza, con un balón que se fue lamiendo el palo izquierdo de Donnarumma, y luego, tras una excepcional jugada de Modric en la que condujo el balón desde el área del Madrid casi hasta la del PSG y terminó asistiendo debajo de las piernas de un defensor, Benzema hizo el empate. El estadio, ya en ebullición tras el empate (algo que sólo pasa en el Bernabéu, que huele la sangre como nadie en el mundo del fútbol), estalló con el 2-1, y eso que lo mejor estaba por venir.

El PSG, noqueado tras el segundo de Benzema, saca de centro y pierde inmediatamente el balón, que le llega profundo a Vinicius en el extremo izquierdo, Marquinhos le gana la posición y desvía hacia el centro del área tratando de despejar... Donde aparece Benzema que, al primer toque, manda el balón lejos del alcance de Donnarumma. 3-1 y se desata el delirio. Quedaban, incluyendo el descuento, poco menos de 20 minutos y se pasaron volando, con el Madrid más cerca del cuarto que el PSG de empatar la eliminatoria. De repente el superequipo que es el PSG parecía en derribo, con Messi incapaz de quitarse rivales de encima, Neymar falto de ritmo, Di María lesionado nada más salir... Ni siquiera Mbappé, al que pararon como se pudo (con falta, obviamente) cuando lo intentó en la segunda parte, pudo cambiar algo que parece escrito en el destino. Y es que esto, amigos, es el Real Madrid. El Madrid de Di Stéfano, Puskas y Gento, el Madrid de Amancio, Pirri y Velázquez, el Madrid de Camacho, Santillana, Juanito y la Quinta del Buitre, el Madrid de Casillas, Raúl y los galácticos, el Madrid de Cristiano Ronaldo y Sergio Ramos, el Madrid de Modric y Benzema. El mejor equipo del mundo, el mejor club de la Historia. El Real Madrid.



lunes, 15 de noviembre de 2021

España jugará el Mundial de Qatar... ¿Con opciones?

 Costó, pero la clasificación llegó. España estará en el Mundial de Qatar que se jugará dentro de un año por estas fechas, y lo hará tras batir a Suecia anoche con un trabajado 1-0. La selección de Luis Enrique, que en algunas jornadas de clasificación se veía abocada a jugar la repesca, se vio beneficiada por el traspiés de los suecos contra Georgia el pasado jueves y ayer le valía hasta el empate. Se ganó y se respiró aliviado, como bien confirmó el seleccionador asturiano tras el partido.

El partido fue complicado, no sólo por el riesgo del tropezón que te llevara a la repesca, sino porque enfrente el rival era serio, no en vano los suecos ya nos empataron en la Eurocopa en el mismo escenario que anoche y nos ganaron en su casa en septiembre. Los jugadores españoles dominaron el balón, pero no el partido, ya que, si bien el porcentaje de posesión estuvo rondando el 70-30 a nuestro favor, las principales ocasiones fueron del lado sueco. Se jugaba a lo que quería Suecia, que estaba agazapada atrás y confiaba su suerte a cazar una contra que condujera Forsberg o Kulusevski y culminara Isak. España tenía el balón pero nula profundidad. Al descanso lo mejor era el resultado, que nos mandaba directos a Qatar.

La segunda parte empezó siendo más de lo mismo, con algún atolondramiento de Azpilicueta y algún riesgo de más por parte de Unai Simón, pero con el devenir del partido y, sobre todo, los cambios en ambos equipos, el encuentro se fue decantando del lado español. La entrada de Morata revitalizó el frente de ataque (Raúl de Tomás estuvo inadvertido) y que salieran del campo los tres mejores atacantes suecos allanó el peligro.

En los últimos minutos Suecia estaba volcada a que Ibrahimovic (que entró a falta de 25 minutos) peinara o rematara algo, mientras que España trataba de aprovechar algún contraataque. Pasó lo segundo, con un tirazo de Dani Olmo que Olsen mandó al larguero pero que dejó franca la bola para que Morata definiera con tremenda clase el 1-0. Quién sabe si esa frialdad del delantero madrileño se debió a que pensaba que estaba en fuera de juego, pero el caso es que el gol subió al marcador con justicia. De ahí al final no pasó nada, y España celebró la clasificación al Mundial como hacía mucho tiempo que no hacía (casi desde aquel gol de Hierro hace 28 años en la misma ciudad).

Ahora bien, ¿a qué aspira la selección?

Ayer trataba de pensar en cuál de los jugadores de nuestra selección es el mejor o está entre los 4 o 5 mejores en su puesto, y no se me ocurría ninguno. La mayoría de nuestros futbolistas son el segundo o el tercer escalón en importancia en sus equipos, buenos jugadores pero no cracks de los que marcan diferencias. Apuntaba Luis Enrique que Morata es el paradigma de la selección y no puedo estar más de acuerdo. Morata es un buen jugador, tiene grandes condiciones, juega en un gran equipo, y es capaz de grandes goles y jugadas... Y también de grandes pifias.

Nuestra selección está compuesta por un grupo de buenos jugadores, pero ninguno destaca, y quizás debamos ver eso como una fortaleza en vez de una debilidad. Si sabemos explotar esa sensación de equipo, de nadie es mejor que nadie, quizás en un torneo corto, donde las eventualidades te pueden marcar (en forma de lesiones, por ejemplo), nuestra selección tenga una ventaja. Eso sí, debemos mejorar en una cosa de manera urgente, y es la sensación de fragilidad defensiva. Tenemos mandíbula de cristal, y eso es peligroso porque sin ser resolutivos delante (que no lo somos) garantizar el cero en nuestra puerta debería ser obligación. Si conseguimos asentar al central que acompañe a Laporte y que los medios acompañen en tareas defensivas tendremos la mitad del trabajo hecho. Veremos qué pasa de aquí a un año, y cómo llegamos entonces, por de pronto ya sabemos que los nuestros estarán en Qatar.



lunes, 12 de julio de 2021

Final de la Eurocopa: It's coming... Rome

Llegó el fin de fiesta de la Eurocopa y lo hizo con los dos mejores equipos del torneo, ambos invictos (5-1-0 para Italia y 4-2-0 para Inglaterra) pero con una trayectoria dispar en cuanto a los rivales enfrentados (Inglaterra sólo ha jugado contra una selección de primer nivel en horas bajas como Alemania, mientras que Italia venía de eliminar a Bélgica y a España). La final se disputaba en Wembley, como las semifinales y todos los partidos de Inglaterra quitando el de Cuartos de final, y todo parecía predestinado para que la tonadilla de la canción de la Eurocopa de 1996 (It's coming home) se volviera realidad. Pero no, en realidad, It's coming... Rome (valga el juego de palabras).

El partido empezó con gol inglés, algo que volvió loco a los 60.000 espectadores (muchos ya venían algo tocados de la previa, no hay nada más que ver algunos vídeos) y dejó estupefactos a los jugadores italianos. No sé cuál sería el plan de Italia a la hora de afrontar el partido, pero estaba claro que a partir del gol de Luke Shaw sólo había un camino:buscar sin miedo el área rival. Sin embargo, por la inercia del gol y, probablemente, por el plan táctico de Southgate, los ingleses dominaron unos minutos más y acumularon tres o cuatro llegadas de cierto peligro, todas ellas con un mismo patrón: Kane haciendo de falso nueve como Olmo en Semifinales, recibiendo cerca del campo y abriendo a la banda (preferiblemente la cubierta por Emerson) y buscando el hueco abierto por la salida de los centrales a cubrir a Kane. Obviamente no era un plan tan dominador como el de España, ya que Inglaterra salió con tres centrales y dos carrileros, pero se veía cierta idea de cómo buscar la debilidad de la defensa italiana. Pero esto duró hasta el minuto 25 o 30. Ahí se acabó Inglaterra.

Mientras los ingleses iban poco a poco yéndose hacia el fondo de su cueva, los italianos dominaban cada vez más el partido a través de la posesión del balón, comandados por Jorginho (probablemente el jugador de la Eurocopa) y Verratti, y la profundidad de sus atacantes, principalmente Chiesa, un auténtico estilete ofensivo. La sensación al descanso era que Inglaterra ganaba pero que se acercaba el empate. Al inicio de la segunda parte esa sensación se fue convirtiendo poco a poco en certeza, primero con un tiro de Chiesa que sacó Pickford con una buena mano, y después con el embarullado gol de Bonucci. El partido empezaba de nuevo.

A partir del empate, Italia bajó sus revoluciones y, aunque siguió mandando, dejó pasar los minutos que quedaban hasta llegar a la prórroga. Que de los quince partidos de eliminatorias ocho de ellos hayan tenido prórroga (y cuatro, penaltis) te habla de la igualdad de esta Eurocopa, quizás por eso la final no podía ser menos. En el tiempo suplementario las cosas se igualaron un poco más, los acercamientos fueron menos peligrosos, y los cambios hicieron que Italia perdiera algo de peligro (sobre todo con la salida de Chiesa lesionado y la posterior de Insigne), mientras que Inglaterra sólo había sacado a Saka por Trippier como cambio más ofensivo (tras el gol italiano), haciendo dos sustituciones más de refresco sin cambiar la posición. Eso sí, de los cambios de los que se habla ahora es de los que hizo Southgate en el minuto 119 para que tiraran los penaltis. Rashford y Sancho salieron exclusivamente para los lanzamientos, y ambos los fallaron. Entiendo que el seleccionador inglés pensó que ellos serían más efectivos que Henderson y Kyle Walker, pero es que la garantía en los penaltis no existe.

Lo que sí parece existir es la ventaja en el lanzamiento de penaltis si comienzas tirando en la tanda. En esta Eurocopa ganaron la tanda todos los equipos que comenzaron tirando (Suiza a Francia, España a Suiza, Italia a España, Italia a Inglaterra). No sé si será un tema psicológico, pero está claro que no es algo que funcione al 50%. El que comienza tirando gana más veces de las que pierde. Y Chiellini volvió a ganar el saque, como contra España. Marcó Berardi, empató Kane. Falló Belotti (que respiró como Djukic, señal inequívoca de fracaso) con parada de Pickford y marcó Maguire (que demostró tener algo más que una enorme cabeza). Marcó Bonucci el empate, entonces Rashford hizo todo un teatrillo para engañar a Donnarumma... Y la tiró al palo. Marcó Bernardeschi y comenzó el show de Donnarumma atajando el tiro de Sancho. Si marcaba Jorginho, como contra España, Italia era campeona. Y atajó muy bien Pickford. Todo quedaba en los pies de Saka, el chaval de 19 años del Arsenal. Si marcaba seguía la tanda y si no... Tiró con poca confianza, igual de mal que su compañero Sancho en el anterior, y Donnarumma paró el tiro de forma similar. Italia campeona de la Eurocopa. Resultado merecido, pues propuso más ante una cicatera Inglaterra, y demostró sobreponerse con carácter ante un gol en contra muy pronto.

Termina la mejor competición de selecciones que recuerdo, con grandes equipos, muy buenos jugadores, mucho nivel futbolístico y muchísima igualdad. Con esto del Covid no tendremos que esperar mucho a la siguiente, en Qatar, ya que será entre noviembre y diciembre de 2022. Ojalá tengamos un campeonato tan apasionante como éste.



jueves, 8 de julio de 2021

Semifinales de la Eurocopa: se acabó el sueño de España... Por ahora

Se cumplieron los pronósticos y las favoritas pasaron a la final. El domingo en Wembley tendremos un partidazo entre Italia e Inglaterra, tras eliminar en semifinales con muchos apuros en ambos casos a España y Dinamarca. Los italianos nos echaron en los penaltis y un más que dudoso penalti (apenas hay contacto) en la prórroga permitió que Kane, tras el rechace de su propio fallo, pusiera en ventaja a Inglaterra. Ha sido una gran Eurocopa y se espera un gran partido final.

Italia venía de ganar todos los partidos que había jugado (uno en la prórroga, contra Austria) dominando al rival y controlando el balón. Contra España su plan se truncó completamente. La presión alta de la selección provocaba numerosos errores en la salida del balón de los azzurri y nuestros centrocampistas (Busquets, Koke y un Pedri colosal) dominaron completamente el partido. Luis Enrique dejó a Morata en el banquillo para apostar por Olmo como falso nueve y con extremos a pierna cambiada (Ferrán Torres en la izquierda y Oyarzábal en la derecha) para que buscaran irse al centro en vez de colgar balones. El plan no pudo salirle mejor. El partido de Olmo, quitando su carencia de gol, fue espléndido. Sus movimientos para recibir en el centro del campo obligaban a los centrales italianos (Bonucci y Chiellini, nada menos) a salir de su zona de confort, dejando hueco para que bien los extremos o bien los medios entraran por ahí. España dominó completamente el partido en la primera parte y pudo marcar en una acción clara de Olmo que paró Donnarumma de manera eficaz. Los italianos, al ver que no eran capaces de controlar el partido con el balón, tiraron de su estrategia más clásica: defendemos todos y a esperar que llegue una. Y llegó.

La segunda parte había sido un calco de la primera, con España dominando e Italia agazapada atrás, hasta que en torno al minuto 60, un contraataque llevado por Berardi en primera instancia dejó un rebote al borde del área para Chiesa que tuvo claro lo que hacer: colocó el cuerpo hacia la portería, se hizo espacio para tirar y la puso lejos del alcance de Unai Simón. Una llegada y un golazo. La Italia de siempre. España trató de responder rápido pero el resultado fue infructuoso, los minutos comenzaron a pasar y la sensación de que el partido se escapaba aumentaba. Cuando el partido se encaminaba hacia la recta final, en el minuto 80, una jugada excepcional de Morata (que había salido pocos minutos antes) arrancando desde tres cuartos de cancha, obligando a Chiellini a salir y apoyándose con una pared en Dani Olmo, le dejó delante de Donnarumma y definió con clase. El partido estaba 1-1 y la sensación era que Italia estaba KO. Pero eso no suele pasar. Se llegó a la prórroga, la primera para Italia en el campeonato y la tercera consecutiva para España.

La prórroga fue un calco del partido jugado hasta ese momento, dominio español y espera italiana, con algún acercamiento peligroso de los nuestros que no se concretaba. Así pasó la primera parte de la prórroga y en la segunda igual, hasta que Busquets se fue al banquillo exhausto. Ahí se acabó la profundidad de España, con un Thiago especialmente fallón en sus pases y con falta de llegada a los metros finales. Era hora, de nuevo, de dilucidar quién pasaba a la final en los penaltis. En el sorteo de campo y quién tira primero, Chiellini le debió hacer el lío a Jordi Alba, porque los italianos comenzaban tirando (estadísticamente el que tira primero gana en un 60% de las ocasiones). Tira Locatelli y Unai Simón agranda su leyenda, pero Dani Olmo la manda a la grada. Probablemente el partido estuviera en ese penalti. Nunca lo sabremos. Italia marcó sin problemas el segundo, tercero y cuarto, con Gerard Moreno y Thiago haciendo lo propio. Morata tiró el cuarto y lo falló. No creo que hubiera mucha gente que confiara en que Morata lo fuera a meter, la verdad sea dicha. Entiendo que los valientes los falla quien los tira, pero el seleccionador debió elegir a otro. Donnarumma adivinó un flojo tiro del delantero de la Juve y Jorginho sentenció el pase con un penalti impecable. Merecimos más, pero enfrente había una selección seria, y la imprecisión en estos casos se paga con dureza. 

La sensación que deja el torneo de España es muy positiva, principalmente por dos motivos: haber llegado a semifinales (9 años desde la última ocasión en un gran torneo) y el juego al ataque de los nuestros. Si se analiza fríamente, podemos ver que en 90 minutos hemos ganado un partido y empatado cinco, algo que se puede ver de dos formas: nos cuesta mucho ganar, pero cuesta mucho que nos ganen. La apuesta de Luis Enrique está clara, con su 1-4-3-3 con extremos y dominio absoluto del balón, algo estéticamente irreprochable y que conecta rápidamente con el espectador. Sin embargo, la bisoñez de nuestros centrales (ahí sí se notó la ausencia de Ramos) y la carencia de un goleador, hace que el dominio aplastante del centro del campo no se vea reflejado en las áreas, donde los fallos se pagan caro. Con todo, pese a las dudas iniciales (las mías las primeras) sobre la lista de Luis Enrique se han visto despejadas según pasaban los partidos. Su apuesta por Pedri se ha consolidado, haciéndose mejor según pasaban los minutos, siendo uno de los jugadores revelación del campeonato. Se ven problemas en el sustituto de Busquets, y en lo ya comentado de los centrales y delantero, pero el resto del equipo es joven y tiene margen de mejora. Esperemos que esta fantástica experiencia competitiva les sirva para los próximos eventos (sobre todo el Mundial del año que viene en Qatar), y que Luis Enrique nos vuelva a cerrar la boca a los críticos, tras este campeonato se ha ganado mi confianza aunque me siga pareciendo un personaje antipático (algo irrelevante si ganamos, obviamente).

En la otra semifinal el pronóstico era claro, Inglaterra jugaba en casa contra Dinamarca y prácticamente se daba por descontado que estarían en la final desde que eliminaron a Alemania. Y así ha sido. Sin embargo, los daneses se adelantaron con un excepcional chut de Damsgaard que Pickford (un portero bastante nervioso y fallón) no pudo atajar. La alegría danesa no duró mucho porque los ingleses llegaron dos veces seguidas y en la segunda Kjaer metió el balón en su propia portería tratando de despejar un pase de Saka. Con 1-1 se llegó al descanso, y el resto del partido fue un monólogo inglés. Los daneses atrás, esperaban encontrar un gol mágico que les permitiera volver a la final como en 1992, pero la alegría de su juego vista en las rondas anteriores no se vio ayer, y pasaron toda la segunda parte y la prórroga encerrados y achicando agua ante las acometidas inglesas. Los ingleses no juegan vistoso, tienen una defensa rocosa y un medio del campo pétreo, pero tienen un delantero centro excepcional (marca y asiste) y unos extremos punzantes y con gol (Sterling a la cabeza), así que ganarles es muy complicado, a menos que les domines. Dinamarca no lo hizo y lo pagó de la manera más cruel, con un penalti más que dudoso (para mí no es) que, aunque fue atajado en primera instancia por Schmeichel, mandó Kane a la red. Ahí se acabó el partido, aunque faltaran todavía minutos para el 120.

Sólo queda ya la final del domingo, esperemos ver un gran partido y, al menos desde mi posición, que gane Italia.