Una colección de historias, anécdotas, reflexiones y chorradas varias sin más objetivo que entretener

lunes, 21 de enero de 2013

Revisitando "Historias de Roma" de Enric González y la formidable Ostia

Hace una semana volví de unas felices (y agotadoras también) vacaciones en Roma (pero sin Audrey Hepburn, eh). Fueron cinco días en los que mi hermana y yo recorrimos bastantes de los monumentos, museos y atracciones turísticas de la capital italiana, es decir, Coliseo, Vaticano, Fontana di Trevi...En resumen, lo que todo buen turista que se precie visita cuando va a tan extraordinaria ciudad. Por ello, hoy voy a destacar dos cosas del viaje que se salen un poco de lo habitual: el capricho de fan de Enric y los restos de Ostia.


Es la tercera vez que me leo "Historias de Roma" de Enric González. La primera vez fue cuando salió el libro, mi amigo P. se lo compró y, tras leerlo de una sentada, me lo dejó a mí. Me encantó, como me habían encantado sus anteriores libros sobre Nueva York y Londres (y el del Calcio, claro). Me gustó tanto que decidí regalármelo por Reyes y lo volví a leer. Esa fue la segunda vez. La tercera vez que lo he leído ha sido ahora, cuando, haciendo caso de la promesa que me hice a mí mismo al leerlo las dos primeras veces, lo he utilizado como falsa guía turística a la que seguir en algunos aspectos. Sobre todo en el de la pizza. Gracias al librito de Enric (que es maravilloso por la cantidad de cosas interesantes que cuenta, recomiendo sobre todo la historia sobre el imperio de Berlusconi) mi hermana y yo descubrimos un par de sitios excepcionales, La Polarolla (un restaurante cerca de Campo dei fiori donde se come una pasta exquisita) y, sobre todo, la irrepetible pizzeria "La Montecarlo" (también en el sitio web http://www.sevoinapizzadillo.net/) donde, según Enric sirven las mejores pizzas...Desde luego ni mi hermana ni yo vamos a negarlo, básicamente porque cenamos allí 3 noches y salimos mucho más que satisfechos.


Por otro lado, he de recomendar a todo el que pase por Roma más de tres o cuatro días que vaya a las ruinas de Ostia Antica. Estos restos arqueológicos no se encuentran en la ciudad, sino que hay que ir en tren (el de Roma-Lido que se coge en la parada de metro de Piramide) hasta allí en un trayecto que dura unos 25 minutos. Ojo, he de destacar antes de nada que si no fuera por V. que estuvo allí previamente (recomendada a su vez por un compañero de trabajo y su novia italiana), no se nos hubiera ocurrido ir por allí. Y lo que nos habríamos perdido es nada más y nada menos que una ciudad portuaria romana que se conserva ligeramente peor que las ruinas de Pompeya, con todo lo que eso significa. Fue literalmente una pasada, una de esas cosas que superan con mucho las posibles expectativas y que son una sorpresa más que agradable para el que las visita. Cualquier cosa que pueda decir sobre las ruinas sería quedarme corto, básicamente porque se trata de una ciudad y tratar de describirlo es muy complicado, con lo que simplemente se lo recomiendo a cualquiera que vaya a Roma y tenga la oportunidad.


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