Una colección de historias, anécdotas, reflexiones y chorradas varias sin más objetivo que entretener

miércoles, 28 de noviembre de 2012

"Diez años después" de Los Rodríguez

Hace ya unos días que tengo esta canción en la cabeza, la siento como una letanía, siempre repitiéndome a mí mismo las mismas estrofas ("...me quedan balas en la cartuchera, pero te guardo siempre la primera.., "...una carta te di, que nunca escribí, que nadie leyó...") y me parece que era el momento de ponerla por aquí. Es una canción de Los Rodríguez, quizá mi grupo favorito entre los que cantan en castellano, perteneciente al disco "Palabras más, palabras menos" y no es de esas que se hayan oído mucho como "Sin documentos" o "Mucho mejor", sino que se trata de un corte aislado que no fue single y que probablemente sólo los muy aficionados conozcan. El caso es que como yo lo soy y la canción me encanta, es una de esas que tarareo o que, como me ha sucedido estos días, me salta mentalmente de vez en cuando.


La canción va de un amor de diez años atrás (sí, amigos, era lo que pensabais, jejeje) y de encontrárselo en la actualidad para, de alguna manera retomarlo como si acabara de empezar. La letra me parece especialmente buena (supongo que es porque soy bastante aficionado a las letras de Los Rodríguez) y, como ya he dicho antes, con estrofas que se te quedan en la mente. Como siempre, pongo un vídeo (en este caso, al no ser un single, no hay videoclip chachi) y la letra.


Si diez años después te vuelvo a encontrar en algún lugar,
no te olvides que soy distinto de aquél pero casi igual.

Si la casualidad nos vuelve a juntar diez años después
algo se va a incendiar, no voy a mostrar mi lado cortés.

Aquello fue un gran punto de partida,
pero a la vez qué fácil se te olvida.
Diez años después quién puede volver atrás.
Estamos en la tierra cuatro días
y el cielo no me ofrece garantías:
diez años después mejor volver a empezar.

Si tu credulidad se deterioró en algún lugar,
no te olvides que soy testigo casual de tu soledad.

Si diez años después no estamos igual, qué le vas a hacer.
Otros diez años más y luego, empezar juntos otra vez.

Aquello fue una linda primavera
pero fue solamente la primera.
Diez años después el tiempo empieza a pesar.
Me quedan balas en la cartuchera
pero te guardo siempre la primera.
Diez años después mejor reír que llorar.

Una carta te di que nunca escribí, que nadie leyó.
Hoy, diez años después, todo sigue igual, nunca te llegó.

Dentro del corazón, al día de hoy, no queda lugar.
Si perdí la razón, no fue por amor, fue por soledad.

La vida es una gran sala de espera,
la otra es una caja de madera.
Diez años después mejor dormir que soñar.
No se puede vivir de otra manera,
porque si no la gente ni se entera.
Diez años después quién puede volver atrás.

Diez años después, mejor decir que callar.

martes, 27 de noviembre de 2012

Casualidades mejicanas

Ayer, a la hora de comer, estaba charlando con dos compañeros de trabajo. Uno de ellos, con el que como habitualmente, se había mostrado durante todo el día extrañamente silencioso y apocado, cuando acostumbra a ser justo lo contrario, es decir, dicharachero y animado. Cuando le cuestioné sobre ello, sugiriéndole la posibilidad de algún problema en el trabajo (para qué nos vamos a engañar, estando allí sería lo más probable) nos comentó que tenía algún problema en casa, con su mujer. Este compañero está casado y tiene dos críos pequeños. "Cherchez la femme" me dije. Aunque en este caso, nos explicó, se trataba más bien de un choque cultural, más que un tema de pareja puro y duro. La mujer de este compañero es mejicana y, además, de familia bien, mientras que mi compañero es español (de un pueblo de Levante) y de familia humilde. Pues bien, lo que nos contó fue que las diferencias de clase eran muy acusadas en la sociedad mejicana y que eso provocaba roces en la convivencia entre él y su mujer. Comentaba que dada su procedencia social, su mujer se negaba a hacer determinadas cosas ("porque eso lo hace una sirvienta") y que los mejicanos en general eran bastante falsos (dados a las medias verdades) y quejicas (sin tratar de solucionar los problemas propios). Ante el poco o nulo conocimiento de la sociedad mejicana (mi hermana sabe más, ya que ha estado viviendo allí unos meses este año), simplemente asentí.


Unas horas más tarde, cuando estaba ya acostado para leer un poco y dormir me pasó algo bastante curioso. Mi idea era leer un artículo de la revista Orsai tras haber leído un poco de un libro que me acabó de comprar, "Dios es redondo" del escritor mejicano Juan Villoro. El caso es que leí el comienzo del libro (una suerte de recopilación de artículos sobre fútbol escritos a lo largo de los años) y me dispuse a leer el artículo de Orsai, que trataba sobre el guitarrista Carlos Santana. En dicho artículo, el autor introducía al lector en la manera de pensar de los mejicanos para poder entender el fenómeno Santana en su país de nacimiento (aunque hable español como los indios por vivir en EE.UU. desde tiempo inmemorial). Las cosas que el autor comentaba se parecían sospechosamente a lo que mi compañero había comentado horas antes. Pensé entonces en mirar quién era el autor del artículo para conocer cuál era su procedencia (yo ya me hacía la idea de que era mejicano), cuando comprobé que quien había escrito el artículo era Juan Villoro...Curioso, ¿no?

domingo, 25 de noviembre de 2012

Subcontratados, esclavos del siglo XXI

Llevo en mi actual puesto de trabajo más de dos meses y medio, y he observado un par de cosas nuevas que me han dejado bastante sorprendido. En primer lugar el porcentaje de empleados subcontratados por consultoras. Se trata de algo tan desnivelado (pongamos un 10% de empleados directos frente a un 90% subcontratados) que resulta cómico, sobre todo porque se trata de una empresa que, pese a la crisis sigue teniendo múltiples beneficios, con lo que la idea de la subcontratación debería ir a la baja en vez de a la alta como está sucediendo. En mi anterior empresa el porcentaje estaba más equilibrado, aunque también es cierto que el trato al subcontratado por parte del empleado era bastante peor.

Este fenómeno de la subcontratación es relativamente nuevo en nuestro país (no llevará ni 15 años) pero está creciendo como la espuma, y además basado en ideas que a mi modo de ver son erróneas. Resulta que la empresa A decide que quiere contar con los servicios del trabajador 1, pero cree que pagar al trabajador 1 un sueldo X y todo lo que eso conlleva en derechos laborales (cotización a la Seguridad Social, convenios, remuneraciones por despido, etc.) es demasiado. Entonces aparece la empresa B que le ofrece a la empresa A los servicios del trabajador 1 por un valor de X+10, asumiendo todas las cosas que la empresa A no quería asumir y que cree que con la compensación (el +10) quedan solventadas a corto, medio y largo plazo y le salen a A más rentable. Por otro lado la empresa B termina pagándole al trabajador 1 un sueldo de X-10, con lo que obtiene un margen más que aceptable (un +20 al que habría que restar las cosas antes comentadas). Si se analiza fríamente esta situación podemos llegar rápidamente a la conclusión de que:

  1. El trabajador 1 palma pasta, además de que con los contratos leoninos que hay actualmente la seguridad de mantener su puesto de trabajo y recibir una compensación por perderlo es ínfima.
  2. La empresa A termina pagando más por el trabajador 1 de lo que pagaría si lo contratara directamente. Absurdo, ¿no?
  3. La única beneficiada de esta situación es la empresa B, que por llevar a cabo ciertos trámites y no aportar nada o casi nada a la "cadena de valor", se lleva un trozo del pastel bien majo.
Entonces pasamos a preguntarnos por qué se da esta situación si los dos primeros implicados pierden en este tipo de situaciones...Pues porque los que manejan la empresa B tienen que ver con los que manejan la empresa A. Sí amigos, así es. Familiares, amigos, ex-directivos, incluso directivos actuales de la empresa A tienen algo que ver con B, y esta es la sucia manera que tienen de enriquecerse aún más. Lo triste es que el trabajador 1 no suele saberlo o si lo sabe poco puede hacer para revertir la situación, con lo que esta mierda de la subcontratación no hace sino dispararse para convertirse en algo normal en todas las empresas, cuando deberíamos tender a lo contrario.

Enlazando con esto último está la segunda cosa curiosa que me he encontrado. Resulta que para esquivar esta situación de la subcontratación de algún modo, algún trabajador de la empresa A decide que en vez de que la empresa B se quede con el margen abusivo que comentamos, crea una empresa, Fulanito Consulting, que es la subcontrata a Fulanito, es decir, crea una empresa para subcontratarse y quedarse con el margen. No se trata de un caso aislado, ya que sólo a mi alrededor conozco 3 ó 4 tipos que lo hacen, pero, ¿es esta la solución? Yo creo que no. Básicamente porque si la solución es esa, poco a poco terminaremos todos siendo autónomos y la idea del trabajador asalariado con derechos adquiridos desde hace décadas se irá al carajo. Yo creo que lo hay que hacer es denunciar el hecho en voz alta, poner los puntos sobre las íes y concienciar a la gente de que este mercadeo humano, no es más que el esclavismo del siglo XXI.