Una colección de historias, anécdotas, reflexiones y chorradas varias sin más objetivo que entretener

miércoles, 29 de febrero de 2012

"No sé puede hacer más lento...O quizá...Quizá se pueda hacer más lento"

La frase del título es una de las señas de identidad de una leyenda de la magia, el gran René Lavand, cuya actuación de anoche presencié (disfruté, gocé, me emocioné) en el Teatro Circo Price de Madrid. En el mundillo de la magia, en concreto el de la cartomagia (trucos con naipes) y la magia de cerca, René Lavand es probablemente el número uno, su máximo exponente desde hace décadas, el hombre que inventó el concepto de "lentidigitación" al que hace referencia su famosa frase.


La función de ayer, a la que fui acompañado por mi madre (también profundamente emocionada), de una hora y cuarenta minutos de duración (qué rápido se pasa a veces el tiempo) fue sencillamente sublime, una maravilla entre las maravillas, una verdadera gozada de actuación que hace que el que la presencie se sienta especial. En ella, Lavand desplegó bastantes de sus trucos (o juegos como los llama él) más famosos, que no voy a describir yo aquí (más abajo hay vídeos) porque las palabras desvirtúan completamente lo que los ojos perciben en ellos, mientras entretenía con relatos, poemas, citas y anécdotas a las más de mil personas que observábamos embelesados cómo nos "engañaba" una y otra vez.


El mundo de la magia me ha atraido desde pequeño. A mí padre los trucos de magia con naipes siempre le gustaron y supongo que yo heredé esa afición. Recuerdo haber visto en la tele al fantástico Juan Tamariz (al que vi en directo la última noche de Reyes y también me gustó mucho, aunque no tanto como Lavand) haciendo trucos de cartas en diversos programas (como "Magia Potagia" o "Chantatachan") y yo me quedaba fascinado, girándome hacia mi padre para comentarlo, y la conversación era más o menos:

Rísquez: ¿Cómo narices hace eso?

Padre: Pues cómo va a ser...Con magia, jajaja (risa de padre).

Rísquez: Tamariz es el mejor.


Padre: Qué va, hay uno mejor.


Rísquez: ¿Cóoooooomo? Eso es imposible.

Padre: Sí, hay un tipo argentino, manco, que...


Rísquez: ¿Maaaanco?


Padre: Sí, manco. Resulta que hace todos sus trucos con la mano izquierda, porque perdió la derecha en un accidente. Cuando lo veas ya verás como es el mejor.

Aquel argentino manco, era (es) René Lavand, y sí, era (es) el mejor. Desde entonces he visto en la tele muchas veces a René Lavand, pero nunca lo había podido ver en directo, así que estaba muy ilusionado por ver cómo era su espectáculo entero, ya que evidentemente conocía ya sus trucos (ojo, conocer no significa saber cómo coño lo hace, de eso no tengo ni idea) pero no la manera en la que se desarrollaba toda la actuación. Y la verdad es que supero mis expectativas con creces, y eso que eran altísimas, consiguiendo que el niño que observaba los trucos de magia en la tele con los ojos como platos y una sonrisa de oreja a oreja volviera por espacio de algo más de 100 minutos, y que el adulto que soy ahora se emocionara con todas y cada una de sus historias y anécdotas.


Lavand se despidió deseando poder volver y dando las gracias al público. Decía que a su edad (cumple 84 este año) eso era lo que debía decir porque nunca sabes hasta cuándo vas a estar. Ojalá nos volvamos a ver. Quiero volver a ver si se puede o no hacer más lento...Quizá, quizá se pueda.







P.D. Este post es para mi hermana, para mi padre y para V., que por unas cosas o por otras, no pudieron disfrutar de semejante genio.

lunes, 27 de febrero de 2012

"Magic & Bird: A Courtship of Rivals"

Hoy me apetecía hablar de baloncesto. Podría hablar del descalabro del Estu, que lleva con la del sábado nada más y nada menos que seis derrotas seguidas, pero como no me quiero encabronar más de lo que estoy vamos a dejarlo ahí. No, hoy voy a hablar de la época en la que a mí me empezó a gustar el baloncesto, la de mediados de los 80, la época de Magic Johnson y Larry Bird.


Cuando yo era muy muy pequeño, recuerdo levantarme pronto por las mañanas de los fines de semana y poner la tele con mi padre para ver juntos el partido de la NBA que hubiera elegido el amigo Ramón Trecet en su programa "Cerca de las estrellas". La realidad es que tanto mi padre como yo disfrutábamos cada finde de la mejor época de la historia del baloncesto, con enormes equipos como los Lakers del showtime, los imperiales Celtics, los bad boys de Detroit, los incipientes Bulls...Además de ver a jugadores estratosféricos como Michael Jordan, Magic Johnson, Larry Bird, Isiah Thomas, Dominique Wilkins, etc.  Con la llegada de Canal plus y la compra de los derechos de la NBA (además de la jubilación de casi todos aquellos jugadores) mi interés por el baloncesto se refugió (y bastante por encima) en la liga ACB durante más o menos una década hasta que me hice abonado del Estu.


El caso que hace poco he visto un documental sobre la rivalidad entre los dos pesos pesados de la década, Magic Johnson y Larry Bird, que se llama "Magic and Bird A Courtship of Rivals", y que me ha recordado lo que veía en aquellos partidos elegidos por Trecet. En el documental, con los protagonistas de primera mano, se relata el devenir paralelo de los dos jugadores y su enorme rivalidad desde que se enfrentan en la final de la NCAA estando todavía en la universidad. Evidentemente es un rato cojonudo el que pasas viendo la casi hora y media que dura, como sucede con la mayoría de documentales de tipo deportivo que hacen los yanquis (aquí también lo hacen de puta madre los de "Informe Robinson") y sobre todo tratándose de la cadena por cable HBO, responsable de las mejores series de televisión del último decenio (Los Sopramo, The Wire, Roma, etc). Se lo recomiendo a todos los que sean aficionados al baloncesto, pero también al deporte en general, aunque creo que sólo se puede ver descargándolo y poniéndole subtítulos, o bien en youtube.


Recuerdo que cuando el Madrid fichó a Zidane y a Ronaldo, mi padre y yo manteníamos la teoría de que aquello era increíble porque era como si se juntaran en aquel equipo Magic Johnson (Zidane), Larry Bird (Raúl) y Michael Jordan (Ronaldo), básicamente porque las similitudes entre el juego de unos y otros (salvando las distancias de ambos deportes) eran muy muy altas: La magia de Zidane y Johnson, ser el 8 en todo sin ser el 10 en nada excepto en competitividad como Bird y Raúl, y la voracidad anotadora de Jordan y Ronaldo (ojo, del primer Jordan, el de los 80).

Dejando a un lado mis teorías rarunas, para el que quiera disfrutar del placer de ver qué cosas eran capaces de hacer estos dos genios del baloncesto, puede echarle un ojo a los siguientes vídeos.


miércoles, 22 de febrero de 2012

Carencia de talento

Anoche estaba en la cama, haciendo zapping antes de apagar la luz y entrar en el maravilloso mundo de los sueños, cuando me topé con la serie “Toledo” que emite Antena 3. En concreto lo hice con una escena en la que el jovencísimo ¿actor? Maxi Iglesias departe con dos amiguetes que son más o menos de su edad mientras se encuentran sentados en las almenas de un castillo.

Maxi Iglesias (derecha) y sus dos coleguis

Sólo fueron unos cuatro ó cinco minutos, pero me dejaron estupefacto. Si no fuera por la ambientación (el castillo y los harapos que los tres sujetos llevaban puestos) aquello no se parecía al Toledo de la época de Alfonso X (papel que interpreta Juan Diego, quién te ha visto y quién te ve, con una lamentable peluca, motivo por el cual cambié de canal) ni de Blas. La conversación entre los tres muchachos parecía sacada tal cual de una de esas series horrorosas de adolescentes en las que sólo hablan de los amores de sus vidas de manera empalagosa y falaz. No había esfuerzo en el guión para que aquello pareciera de la Edad Media ni había registros interpretativos en ninguno de los sujetos, una mierda como un piano, vamos. De hecho, la única diferencia que hay en ese jovenzuelo con respecto a la vida real debe ser que le han dicho que se deje el pelo un poco más largo (eso sí, se ve que entonces ya había champú) y crecer la barba (qué barberos debía haber entonces, porque la tiene cuidada al detalle).

No soy seguidor de las series patrias y mucho menos de ésta en particular, porque creo que las series españolas en general carecen de muchas cosas como para que me resulten atractivas (y no hablo de dinero para acometerlas), aunque en realidad podrían resumirse en una: Talento.

Hay carencia de talento en los guionistas, incapaces de imaginar una historia original que no sea la copia de un éxito anglosajón o una españolada con bar y Resines de por medio (con lo buen actor que es Resines y que se coma esos mojones...Tiene tela). Además tampoco son capaces de escribir guiones en los que se vea algo de brillantez en los diálogos o en los que los elementos diferenciadores de las supuestas tramas no sean burdos y manidos.

Hay carencia de talento en los directores, incapaces de sacar a flote de ninguna manera la mierda de guiones que les pasan, además de tragar con actores y actrices que no sirven para la interpretación sin conseguir que mejoren ni un ápice. Más que directores, en las series españolas lo que hay son "rodadores de secuencias", son como los fulanos que graban con las cámaras pero sin cámara.

Hay carencia de talento en los actores y actrices, incapaces en su mayoría de tener más de un registro. Los que tienen más de uno es porque son feos o viejos, es decir, los que tienen talento de veras, porque el mal endémico de las series españolas es poner sistemáticamente a muchachos y muchachas bien guapos y guapas (como el inefable Maxi Iglesias) para que luzcan palmito y traten (de manera fútil) de llevar a cabo papeles que exigen un esfuerzo interpretativo mínimo. Encima, principalmente por la repercusión de la prensa rosa y por el interés de las niñas adolescentes, tienen tanto éxito que terminan saliendo (haciendo el ridículo) en películas de cine, con lo que también se envenena el cine español.

Y, sobre todo, hay carencia de talento en los productores (y meto también a las cadenas de televisión), probablemente los más culpables de la mierda de series que tenemos, ya que se empeñan en que las cuatro tristes perras que tienen para cada proyecto se usen en ideas lamentables de guionistas horrorosos, que dirigen directores que no saben hacer la O con un canuto y permitiendo que directores de cásting que no distinguirían a un buen actor ni aunque fuera su hijo elijan a chicos y chicas muy atractivos pero que no saben actuar. Además son los responsables de que esas mierdas de series tengan chorrocientos capítulos (de más de una hora cada uno) por temporada, con lo que encima es una mierda que se estira y se estira y no parece acabarse nunca (o termina como "Los Serrano").

Aunque, ojo, también hay carencia de talento en el público, no sólo por ser incapaz de protestar ante la basura infame que las televisiones ponen, sino encima por apoyar sistemáticamente los bodrios que siguen surgiendo una y otra vez. Estoy convencido de que si la gente dejara de ver esas series seguro que las cosas cambiaban. En eso sin embargo yo tengo la conciencia tranquila, a mí por lo menos, cada vez que cometo el error de caer cuatro ó cinco minutos en las redes de semejantes despropósitos en forma de serie, se me reafirman todas las convicciones de que debo seguir viendo series que vengan del extranjero (básicamente Reino Unido y EE.UU.).

A continuación pongo un vídeo en el que el pseudoactor que ha provocado este post explica la serie y su papel en ella...No tiene desperdicio, básicamente porque se ve que al muchacho no le da para más (y eso que es un vídeo que saca la productora, tiene tela) y me he descojonado que no veas.