Una colección de historias, anécdotas, reflexiones y chorradas varias sin más objetivo que entretener

domingo, 30 de octubre de 2011

"Alucinante" de Platero y tú

Con la "curiosa" adquisición de mi flamante nuevo móvil, he dejado de usar mi reproductor de MP3 de la marca de la manzana mordida. Basicamente lo he hecho sólo por el mero hecho de no cargar con otro cacharro, así que para usar sólo un aparatito metí un montón de canciones en el móvil: un par de discos enteros que no había escuchado, como el último de Jarabe de palo y el nuevo de Vetusta Morla, y sobre todo mucha canción de esas que me gustan de muchos grupos distintos (un grandes éxitos personal, por así decir). De este modo, cuando voy andando sin leer (hay veces, sobre todo en verano que hago trayectos andando y leyendo a la vez...Sí, sé que soy un poco raruno) me enchufo la reproducción aleatoria del móvil y me autosorprendo siempre con la siguiente canción.

Esta semana me ha salido en el aleatorio un par o tres de veces la canción de la que hablo hoy, "Alucinante", del ya extinto y mítico grupo de los noventa Platero y tú (del que era cantante el ahora famosísimo Fito Cabrales de Fito & Fitipaldis). Es una de esas canciones que me han acompañado desde que salió (debió ser como en 1998 porque 7, el álbum en el que estaba salió por esas fechas) y que siempre me ha gustado, muy típica de Platero, con un sonido cañero y a la vez muy alegre y divertido, además de tener una letra muy pegadiza que hace que se te quede en la cabeza tiempo después de haberla oído.

El caso es que ayer por la noche, cuando la volví a oír me paré a escuchar atentamente la letra de la canción y no sé muy bien por qué, pero pensé en un tema muy de actualidad, el cese indefinido de la violencia por parte de ETA. Me pareció que pegaba mucho con la sensación que debía tener bastante gente en el País Vasco con esa (está por ver pero parece que sí) buena noticia.

Bueno, como siempre pongo un par de vídeos (el primero es el videoclip de cuando salió y el segundo de una actuación en directo) y después la letra de la canción. Espero que el que no la haya escuchado antes la disfrute porque verdaderamente es "Alucinante".



Alucinante
No sé si es cierto lo que he visto
O es el efecto de una droga
¡Qué bien! Hoy todo es tan distinto
parece que el mundo funciona.
La gente ya no siente miedo
Las sombras tienen mil colores
El viento barre los problemas
Y en las pistolas crecen flores.
Y es que es tan alucinante
Que hace días que no duermo
Por si acaso al despertarme
Veo que todo ha sido un sueño.
Por qué nacemos indefensos
Nos dan un nudo en el ombligo
Luego nos quitan nuestros sueños
Y nos confunden el camino.
Maldigo a todos esos locos
Que quieren gobernar la vida
Sin las palabras del poeta
Y sin las manos del artista.
Y es que es tan alucinante
Que hace días que no duermo
Por si acaso al despertarme
Veo que todo ha sido un sueño.

viernes, 28 de octubre de 2011

State of play

Sí amigos volvemos de nuevo al fantástico mundo de las series inglesas, jejeje. Unos días antes de la esperadísima (al menos por mí y por un buen puñado de aficionados) vuelta de Misfits y su tercera temporada (empieza el domingo 30, así que el lunes habrá que bajarse el capítulo sin falta), hoy voy a hablar de otra de esas geniales series que vienen de las islas británicas y tienen tan pocos capítulos. El nombre de la serie es State of play, se emitió en 2003 y llegué a ella de pura casualidad, resulta que estaba leyendo cosas sobre series inglesas en un blog de los que sigo, cuando la nombraron en una lista entre varias que ya había visto y me habían gustado, busqué referencias en uno que seguía (se acabó hace un año) de Hernán Casciari (dentro de poco hablaré de él por aquí, es un máquina) en El País (Espoiler) y me convenció así que la coloqué para bajar. Lo mejor es que cuando ya estaban puestos los capítulos en mi burrito (Dios lo bendiga) descargándose, en el blog de series de El País hicieron un reportaje sobre ella. Esto de las casualidades es algo con lo que todavía me sigo sorprendiendo...Bueno, seguimos.



Esta miniserie de 6 capítulos de más o menos una hora cada uno, comienza con dos muertes aparentemente no relacionadas entre sí: un asesinato de un chaval que se dedica al noble arte de la sustracción de carteras por parte un profesional y el fallecimiento por caída en las vías del metro de una joven que trabajaba en el despacho de un diputado del parlamento británico. A partir de ahí el espectador comienza a ver de qué manera están relacionados los dos fallecidos (que lo están, en caso contrario sería absurdo), gracias a la investigación que empieza a cocerse en el ficiticio periódico The Herald.

El plantel del periódico The Herald

En dicho periódico, el reportero Cal McCaffrey (John Simm) se interesa doblemente por las dos muertes ocurridas, una por motivos profesionales (la del robacarteras) y la otra por motivos personales, ya que la mujer muerta en el metro trabajaba para Stephen Collins (David Morrissey), un diputado laborista para el que McCaffrey hizo de jefe de campaña años atrás. Collins es el máximo responsable del Comité de Energía, que está trabajando en un informe muy importante que puede causar controversia, y además tenía un affaire (qué bonito queda así decir que era un adúltero o que le ponía los cuernos a su mujer) con la fallecida, razón por la cual pasa a ser el centro de todas las noticias. Poco a poco, a través del trabajo de los reporteros del periódico, McCaffrey al frente con Della Smith (Kelly Macdonald) y Dan Foster (James McAvoy) además del empuje del editor Cameron Foster (Bill Nighy) se va desenvolviendo la trama de este auténtico thriller (no esos sucedáneos sin tensión y muchas persecuciones con muchos destrozos que nos vende el cine americano), en el que verdaderamente nada es lo que parece y en el que los personajes principales siempre tienen algo que esconder.

Bueno, y aquí paro porque en caso contrario termino contando qué es lo que pasa y eso sólo lo hago cuando lo que he visto o leído es una mierda como un piano (justo lo contrario que sucede con esta serie). Lo que sí que voy a hacer es dar mi valoración. En primer lugar he de decir que la duración es la justa, no sobra ni un minuto de metraje ni tampoco le falta, se trata de un trabajo medido al milímetro, en el que al espectador se le va dando la dosis justa para que vaya recomponiendo todas las piezas del rompecabezas que le están dando, lo que quiere decir que tanto el argumento como el desarrollo de la trama que tiene el guión son simplemente impecables. En segundo lugar hay que destacar el trabajo de los actores, eso sí, hay que reconocer que, como dice la popular frase "con buena picha bien se jode", ya que el elenco que presenta la serie es formidable: John Simm (poco conocido por estos lares) está sensacional, David Morrissey (con una larga carrera con un montón de pelis pero que seguro que la gente recuerda como el que se zumba a Sharon Stone en Instinto básico 2) parece que es verdaderamente un político con escaño al que han obligado a hacer la serie, Kelly Macdonald (conocídisima por Trainspotting, Gosford Park, No es pais para viejos...Actualmente en la serie Boardwalk Empire que tengo en mi lista de pendientes) está genial con su acentazo escocés y su mano de hierro en guante de seda, James McAvoy (Charles Xavier de joven en la última de los X-Men) lo borda como reportero caradura y listillo, Bill Nighy (el famoso viejo rockero pasado de vueltas de Love Actually, entre otras pelis) da el contrapunto divertido a una historia que no tiene nada de gracioso y (aquí paro porque sino me eternizo) Polly Walker (Atia, la romana putilla de la serie Roma), que hace de la cornuda mujer del diputado, consigue darle una trascendencia a su papel que a priori nadie podría adivinar. En resumen una serie cojonuda, imprescindible para aquellos a los que les apasionen las historias de tensión e intriga.


Una cosa he de decir, que nadie cometa el error de confundir esta serie con la película del mismo nombre que los yanquis decidieron hacer basándose en la serie que comento yo en esta entrada. No la he visto pero la verdad es que tengo la sensación (sí, son prejuicios) de que es una ful de Estambul, y la verdad es que es principalmente por tres razones:

  1. Generalmente cuando nuestros amigos los yanquis copian algo la cagan, bien porque hacen la misma película o serie que copian (algo inexplicable), o directamente porque la transforman violando la idea original.
  2. Me parece harto improbable que lo que la serie de la BBC ha hecho en 6 horas, los yanquis lo finiquiten en dos horillas como mucho, sin que haya una pérdida de calidad.
  3. El reparto de la película  a la hora de compararlo con el de la serie me deja casi sin palabras. Sólo centrándonos en los dos protagonistas, al periodista de raza lo interpreta el inane Russell Crowe (cuya nula capacidad como actor depende exclusivamente de los maquilladores y encargados de vestuario, de si ha engordado o no para el papel o de su corte de pelo, porque carece de expresividad en esa cara de hooligan) y al diputado lo interpreta Ben Affleck (puf, otro "cargado de talento", aunque al menos parece simpático, no como el otro, aunque el porqué de su éxito me parece completamente inefable).

¿Quién encuentra las 7 diferencias?

martes, 25 de octubre de 2011

"El libro de la vida"

"A finales de 1945, en un hospital donde se encuentra recuperándose de las terribles secuelas de ser judío en el peor momento de la Historia, Daniel A. recibe la esperada, pero no por ello menos dolorosa noticia de que su hermana pequeña, Anna, como el resto de su numerosa familia con anterioridad, ha perecido con la “solución final” de Hitler. Daniel ha sobrevivido de manera milagrosa, los médicos que le atendieron al ser liberado en Mauthausen no se explicaban cómo la cantidad de enfermedades que coleccionaba su capitidisminuido cuerpo no había conseguido acabar con su vida bastante tiempo atrás. Tras recibir ese último revés, Daniel resuelve que la mejor manera de recordar a su familia sin hundirse en un pozo de desesperación y de pena, es hacer borrón y cuenta nueva, tratando de obviar todo lo sucedido en los campos de concentración, como si todo lo vivido allí nunca hubiera existido. Para ello, escribe detalladamente en un libro la vida de cada uno de sus familiares desaparecidos a partir del punto en el que los nazis irrumpieron en sus vidas, para así darles un final, si no feliz en algunos casos, al menos humano."